La tercera - y última - noche de Rosalía en el Movistar Arena no ha sido un concierto más. Ha sido, directamente, un acontecimiento. Porque si algo está definiendo este arranque del LUX Tour en la capital es su capacidad para ir más allá de la música y convertir cada velada en un momento irrepetible. Y esta vez, el giro ha llegado con nombre propio: Aitana.

Los rumores llevaban horas circulando entre los asistentes. En los aledaños del antiguo Palacio de los Deportes ya se comentaba la posible aparición de la artista catalana, alimentada por la presencia de rostros cercanos a su entorno. Pero no ha sido hasta que ambas han pisado juntas el escenario cuando el recinto, con cerca de 17.000 personas, ha terminado de estallar.

No era una colaboración musical al uso. Era algo más medido, más íntimo. El ya reconocible “confesionario” de Rosalía - ese espacio previo a La Perla en el que invita a alguien a compartir una vivencia personal – ha vuelto a convertirse en el epicentro emocional de la noche. Y esta vez, el relato no se ha quedado en la anécdota.

Aitana no ha tardado en dirigir la conversación hacia su pasado sentimental. Sin mencionar nombres de forma explícita, pero dejando pocas dudas, ha relatado una conversación con una expareja cantante que, según ha explicado, le advirtió de que podría ser infiel tras un tiempo en la relación. “Me dijo: ‘A partir del año puedo llegar a ser infiel’”, ha contado, provocando una reacción inmediata del público.

La escena, entre risas nerviosas y complicidad, ha ido ganando peso conforme avanzaba. Rosalía, tirando de ironía, ha deslizado que “tenía fecha de caducidad”, mientras Aitana ha zanjado con una claridad que hasta ahora no había mostrado públicamente: “Yo infiel no quiero que me sean”. En ese intercambio, a medio camino entre la broma y la confesión, muchos han identificado una referencia directa al cantante colombiano Sebastián Yatra, quien meses atrás ya había generado polémica con declaraciones similares en el pódcast de Vicky Martín Berrocal.

La intérprete de SUPERESTRELLA ha ido un paso más allá al reconocer que, tras una primera ruptura, intentaron retomar la relación. “A los meses me dio por volverlo a intentar y salieron esas declaraciones”, ha explicado, dejando entrever el impacto que aquello tuvo en ella. “Me quedé un poco triste, un poco ‘qué vergüenza’”, ha añadido, ya en un tono más contenido.

El momento, pese a lo delicado del tema, no ha perdido en ningún momento el tono ligero que caracteriza este tramo del espectáculo. Rosalía, en su papel de anfitriona, ha equilibrado la conversación con humor y complicidad, llegando a apuntar que “si en el primer año hay problemas, allí no es”, antes de destacar que ahora la ve “feliz, guapa y radiante”. Aitana, más escueta, ha cerrado con una frase que resume su presente. “Ahora estoy bien”.
 

Un formato que crece noche a noche

Lo que empezó como un recurso escénico se ha convertido en uno de los grandes aciertos del directo de Rosalía. El confesionario no solo conecta con el público, sino que lo involucra, lo sacude y, en ocasiones como esta, trasciende el propio concierto.

En su paso por Madrid, la artista catalana ya había dejado momentos virales con otras invitadas. En la primera noche, Esty Quesada - más conocida como Soyunapringada - sorprendió con un relato cargado de humor ácido sobre una relación pasada. En la segunda, la rapera Métrika tomó el relevo para compartir una historia marcada por la infidelidad de su expareja, a la que definió como una “perlita”.

Tres noches, tres relatos distintos y un mismo hilo conductor. Con Madrid ya conquistado, Rosalía encara ahora las siguientes fechas de una gira que continuará en el Palau Sant Jordi, en Barcelona.

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