Aunque la audiencia ya conocía que Laura Madrueño no iba a continuar al frente de Supervivientes —tras ser sustituida por María Lamela en la última edición del concurso—, faltaba por escuchar su propia versión de los hechos. La entrevista con Jesús Calleja, grabada antes de que la noticia saltara a los medios, ha sacado por fin a la luz los verdaderos motivos que la empujaron a abandonar el formato estrella de Telecinco.

Lejos de los focos, el barro y las palapas, y rodeada del océano que tanto ama —lleva más de 20 años buceando y ha dirigido documentales enfocados en desmitificar a los tiburones—, Madrueño se sinceró sobre el altísimo peaje personal, profesional y psicológico que le cobró la experiencia"He decidido no seguir con Supervivientes y poner fin a esta etapa de mi vida", confesaba la comunicadora a Calleja en el momento en el que estaba procesando y verbalizando su decisión.

El salto de Laura Madrueño a la primera línea del entretenimiento no fue casualidad. Según reveló a Calleja, los directivos de la cadena se fijaron en ella durante su intensa cobertura de la borrasca Filomena, cuando rompió con "el encorsetamiento del plató de 'El Tiempo'" para lanzarse a la calle a informar bajo la nieve.

Sin embargo, el reto de liderar una superproducción al otro lado del mundo le generó un vértigo paralizante. Madrueño reconoció el terror que sintió al asumir el cargo, recordando el pánico que se apoderó de ella durante su primer ensayo en la isla después de haber pasado diez años trabajando en un set de apenas un metro cuadrado: "Me senté delante del mar con un nudo en la garganta y dije 'yo no puedo hacer esto'. Lloraba, me moría". Fue el director del formato quien, a gritos de "¿De quién es esta playa?", logró empoderarla para que se comiera la cámara.

La presentadora también compartió anécdotas sobre la extrema dificultad técnica que suponía estar al frente de las galas. De repente se vio en una playa enorme, sin cue donde leer, dependiendo únicamente del pinganillo y de su capacidad de improvisación.

Fruto de esos nervios llegaron los comentados errores de sus inicios, como cuando se le rompió el auricular o cuando, por un lapsus traicionero del subconsciente, nombró a Raquel Sánchez Silva en pleno directo, a quien admitió tener como una gran fuente de inspiración. Además, destacó lo complejo que resultaba su papel frente a los concursantes: "Tienes que tener una autoridad para que no se te suban a la chepa... pero también tienes que tener un punto de humanidad".

Aunque logró ganarse el respeto de la audiencia, el coste de la experiencia terminó pasándole factura tras tres años intensos en los que llegó a encadenar hasta seis ediciones del concurso. Madrueño explicó que las estancias en Honduras suponen un sacrificio insostenible: llegaron a estar siete meses consecutivos sin pisar España, alejados de sus familias y amigos, que rara vez podían ir a visitarles. "Mentalmente te agota. He llegado a mi límite. Hay que ser muy fuerte para soportar la soledad, la adrenalina, la soledad de la fama... Necesito evolucionar".

La confesión íntima de Madrueño fue recibida con profundo respeto por parte del aventurero leonés. Calleja no dudó en alabar su determinación, consciente de lo inusual que resulta dar un paso atrás voluntariamente cuando se es "la presentadora estrella de la cadena". La respuesta de Laura resumió su madurez personal: "Hay que cuidar los pilares, y los pilares en esta vida están en tu casa".

El broche de oro a esta dura pero liberadora charla se selló, como no podía ser de otra forma, lanzándose al mar para realizar una espectacular inmersión nocturna. Una imagen que, vista con la perspectiva de los meses, cierra definitivamente el capítulo de Honduras y celebra el regreso de Laura Madrueño a su verdadero hábitat.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora