Las recientes imágenes de una concentración falangista en el centro de Murcia, donde familias enteras y niños de corta edad fueron grabados entonando el Cara al sol con el brazo en alto, han reabierto el debate sobre la pervivencia de la extrema derecha en España. El programa Malas Lenguas ha analizado esta estampa anacrónica, autorizada por la Delegación del Gobierno, que ha servido al analista Javier Aroca para lanzar una profunda reflexión sobre las carencias del sistema democrático y la impunidad con la que se exhibe esta simbología.

Una transición "naif"

Para Aroca, la explicación a que se sigan tolerando este tipo de manifestaciones radica en la propia raíz de la democracia española. A pesar de los habituales elogios históricos al proceso, el tertuliano se mostró tajante frente a las cámaras: "Ha sido, en mi opinión, una transición naif, y un periodo democrático inicial bastante naif".

Según su análisis, el gran error de la sociedad fue creer que la dictadura desapareció automáticamente con su líder. "Algunos piensan que cuando se murió Franco murió el franquismo, murió el fascismo y de pronto todo el mundo se convirtió en demócrata, y eso es falso", sentenció.

En este sentido, el periodista subrayó que desde el mismo día de la muerte del dictador han existido "bolsas importantes de fascismo, de franquismo y de gente antidemócrata" en el país. Aroca quiso desmontar el mito del cambio repentino de mentalidad en la sociedad de la época, recordando que la ideología no se transforma de la noche a la mañana. "Ni el que se acostó franquista se despertó demócrata, ni el que se acostó antidemócrata se levantó demócrata", explicó el colaborador, incidiendo en que "la democracia es una cosa que o se mama o se aprende con mucho esfuerzo".

La inacción política y el poder de los símbolos

El tertuliano también dirigió sus críticas hacia la inacción histórica de los distintos Ejecutivos a la hora de limpiar el país de vestigios dictatoriales, un dardo que podría apuntar de forma velada a la permisividad y las políticas de memoria de administraciones encabezadas por el PP.

"Aquí ha habido incluso gobiernos con mayoría absoluta que no han contribuido, por ejemplo, a la eliminación de todo el simbolismo del franquismo y del fascismo", reprochó Aroca, destacando que ha tenido que ser el actual Gobierno, "con todos sus defectos", quien tomara la decisión de sacar a Franco del Valle de los Caídos tras décadas de democracia. Otorgando una importancia vital a este aspecto, recordó que "los símbolos construyen" y tienen un peso material innegable en la configuración de la sociedad.

El analista reconoció que no le extraña en absoluto ver a ciudadanos entonando himnos de la Falange en la calle, ya que considera mucho más grave la permeabilidad de estas ideologías antidemocráticas en las altas esferas del poder actual. "Lo que me extraña es que haya partidos que se consideran demócratas y que incluso se postulan como alternativa parlamentaria en este país, o alternativa de gobierno, mejor dicho, y todavía aniden en su seno restos de franquismo y restos de fascismo", remató Aroca.

Unas contundentes palabras que, sin llegar a nombrar explícitamente a Vox, parecían dibujar a la perfección la silueta de la formación de extrema derecha, señalando directamente a la responsabilidad y complicidad de una parte de la clase política actual.

 

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