El silencio impuesto en la Asamblea de Madrid sobre el bautizado como 'caso Ático' ha provocado una dura ola de reacciones. Después de que el Partido Popular utilizara su mayoría en la Mesa para vetar las preguntas de la oposición dirigidas a Isabel Díaz Ayuso sobre esta polémica operación, el debate se ha trasladado a los platós de televisión. Ha sido en el programa Malas Lenguas donde el analista Javier Aroca ha protagonizado una de las críticas más feroces hacia la forma de gobernar de la presidenta madrileña, desgranando lo que considera un ejercicio de poder absoluto.

Aroca ha enmarcado este bloqueo parlamentario en una actitud completamente despótica por parte del Ejecutivo regional. "Es una concepción totalitaria de la política", comenzó afirmando el tertuliano para, acto seguido, elevar el tono de sus comparaciones. "Llamémosle soviética, llamémosle bolivariana. Exactamente, se trata de eso", sentenció con rotundidad.

Según su análisis, la presidenta de la Comunidad de Madrid actúa bajo una premisa de autoritarismo indiscutible, una actitud que él mismo resumió poniéndose en la piel de la dirigente con una frase tan gráfica como contundente: "Hago lo que quiero porque me sale del pototo".

Esa soberbia institucional que Aroca denuncia no nace de la nada, sino de la convicción de intocabilidad que, a su juicio, rodea a la líder popular. Para ilustrar ese inmovilismo frente a las peticiones de transparencia de la oposición, el periodista recreó el pensamiento de Ayuso asegurando que su actitud responde a sentirse por encima del escrutinio público. "Porque estoy investida del poder mediático, del poder judicial, del poder político, del poder asambleario y del poder tertuliano. Y, por tanto, es lo que hay", enumeró el analista.

Con esta reflexión, Aroca dejó claro que el veto a las preguntas del 'caso Ático' es solo la consecuencia lógica de quien goza de un escudo protector en todas las esferas de la sociedad. Además, retrató el desdén con el que se despacha a la disidencia en la región recordando una anécdota personal sobre cómo se invita a marcharse a quienes resultan incómodos: "Y el que no le guste, pues como me han dicho a mí alguna vez: vete de Madrid. Chao pescao".

Precisamente, esa expresión coloquial sirvió de hilo conductor para el tramo final de su intervención. Durante el espacio de debate, el presentador, Gonzalo Miró, planteó si la presidenta ya sabía de antemano que podría librarse de dar explicaciones sobre la compra del inmueble sin tener que enfrentarse a consecuencias políticas reales. Aroca lo tuvo claro y lamentó que no se le diera la gravedad necesaria a la actitud de la dirigente en su momento. "Al final el proceso que afecta a la señora Díaz Ayuso... nos lo tomamos aquí a pitorreo y a cachondeo cuando dijo chao pescao, y tenía más razón que una santa", reflexionó en voz alta.

Para el colaborador del ente público, no hubo ningún tipo de improvisación en la estrategia de la Puerta del Sol. "Cuando ella dijo chao pescao, era chao pescao", apostilló, confirmando que la líder popular tenía muy claro que saldría indemne del cerco parlamentario.

Finalmente, Aroca aprovechó la recurrencia de la frase para rematar su alegato con un dardo en forma de cita literaria, trazando un irónico paralelismo con la célebre obra de Shakespeare. "Ya sabéis que el pescado tiene un sitio en la literatura muy importante. Cuando se dijo que algo olía podrido en Dinamarca, se refería al pescado", concluyó el analista, resumiendo así la opacidad que sigue sobrevolando el 'caso Ático'.

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