Ana Rosa Quintana presentaba el célebre Sabor a ti en el año 2000. En ese momento, curiosamente, la presentadora reinaba en las tardes, por lo que se quiso trasladar ese éxito ante las cámaras a las librerías con la publicación de Sabor a hiel. La puesta en escena no pudo ser más simbólica: la presentación contó incluso con Ana Botella, esposa del entonces presidente del Gobierno. Sin embargo, detrás del brillo mediático se escondía una bomba de relojería: pocas semanas después, la novela fue retirada de las librerías tras destaparse un caso de plagio que marcaría para siempre su incursión literaria.
Dentro de Sabor a hiel se encontraron distintos fragmentos plagiados de la novelista Danielle Steel, lo que desató un auténtico revuelo en la época. Mientras que la novela de la estadounidense narra una historia de amor entre una estrella de cine y un rico heredero, la de la madrileña cuenta la vida de Adriana, "una joven de familia acomodada, de belleza deslumbrante, inteligente y con mucha clase".
La prensa de la época se colmó de titulares donde se hablaba de un "negro" en la redacción de Sabor a hiel, es decir, una persona que escribe fragmentos de una obra, o incluso íntegramente, pero cuyo nombre no figura en la autoría. Incluso se llegaron a publicar demoledores reportajes como el de la revista Interviú, que ponía de manifiesto "la inspiración" de Quintana a través de distintos ejemplos en los que se comprobaba que había frases extraídas.
Con las primeras acusaciones llegaron las primeras palabras de Quintana, quien, en su programa, se justificaba diciendo que había sido “un error informático brutal”, achacando lo sucedido a su "inexperiencia" con la informática y al manejo de documentación. Viendo que la polémica no hacía más que engordar, la de Unicorn Content contaba que había contado con la ayuda de un colaborador para escribir el libro, al que le culpó de los fragmentos copiados: "Al ser mi primera novela y desarrollarse este proyecto a lo largo de muchos meses, tuve que recurrir a la ayuda y colaboración de una persona de mi entorno. Lamentablemente, la aportación de este colaborador se extendió a la inclusión en el libro de algunos textos y párrafos tomados de la obra de otros autores…”.
Finalmente, la presentadora pidió disculpas públicas, aunque lo hizo de forma medida, evitando asumir de forma clara la autoría del plagio. Pese al revuelo mediático generado por el descubrimiento del plagio, las consecuencias prácticas para Ana Rosa Quintana fueron mínimas. La editorial Planeta anunció la retirada de Sabor a hiel de las librerías apenas unos días después de que estallara la polémica, confirmando que no se realizarían nuevas ediciones ni reimpresiones del libro. Sin embargo, la decisión se limitó al ámbito comercial del producto y no derivó en ningún tipo de procedimiento judicial público ni en reclamaciones económicas conocidas por parte de las autoras afectadas.
Tampoco hubo repercusiones profesionales visibles en el entorno televisivo de la presentadora. Ana Rosa continuó al frente de Sabor a ti sin interrupciones relevantes y mantuvo su posición dominante en la franja vespertina de Antena 3. La cadena no emitió comunicados oficiales de distanciamiento ni adoptó medidas internas que trascendieran públicamente. El episodio quedó encapsulado como un conflicto editorial más que como un problema de credibilidad pública.
En el plano mediático, el caso fue perdiendo peso informativo con rapidez. Tras los primeros días de cobertura intensa, el asunto desapareció progresivamente de las portadas y de los debates televisivos. No se produjo siquiera un seguimiento prolongado comparable al que suelen recibir otras polémicas protagonizadas por figuras públicas de menor peso mediático.
Con el paso de los meses, el episodio quedó relegado a menciones puntuales o a referencias irónicas en programas de entretenimiento. La carrera profesional de Ana Rosa Quintana siguió su curso habitual, consolidando posteriormente su liderazgo en las mañanas de Telecinco y reforzando su posición como una de las figuras más influyentes del panorama televisivo español. La retirada del libro fue, en la práctica, la única consecuencia tangible de un caso que había puesto en cuestión la autoría de una obra publicada bajo su firma.
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