La decisión de Mediaset España de prescindir de Alessandro Lequio tras las acusaciones de presuntos malos tratos de Antonia Dell’Atte sigue generando reacciones y comparaciones. Una de ellas, especialmente contundente, llega de Vanessa Martín, expareja de Pepe Navarro, quien ha recuerdado que el presentador tiene una sentencia firme por lesiones y aun así continúa siendo figura en la cadena, incluso tras su participación en ‘Bailando con las estrellas’.
“¿Por qué no lo han despedido como a Lequio si tiene una sentencia firme por lesiones?”, ha denunciado Vanessa en declaraciones a El Español. La mujer, que sufrió violencia doméstica a manos de Navarro y lo llevó ante la Justicia, asegura no entender la “doble vara de medir” de Mediaset: “¿Hay mujeres de primera y mujeres de segunda? ¿Mi paliza duele menos que la de las demás?”.
Mi agresor #pepenavarro sigue entrando en mi casa por la ventana de @telecinco y @mediaset Enhorabuena al equipo directivo de la cadena por la empatía y solidaridad
— vanessa martin (@vanessasamjav) November 29, 2025
El agresor importa más que la víctima. Gracias “Bailando con las Estrellas”gracias mediaset y gracias Telecinco🙏 pic.twitter.com/JmrwBr78Qo
Martín ha lamentado que, más de veinte años después, todavía deba ver el rostro de quien la agredió en televisión: “¿Cómo es posible que yo tenga que seguir viendo a mi maltratador cada vez que enciendo la tele?”. Asimismo, ha denunciado que la cadena presume de compromiso contra la violencia machista mientras mantiene en emisión a un rostro con condena en firme.
“Me pegó una paliza que casi me mata”
Vanessa ha vuelto a relatar su historia en una conversación con el periodista Miguel Temprano en su canal de YouTube. Del mismo modo, ha recordado el día que, en 2001, casi pierde la vida: “Me pegó una paliza que casi me mata un 29 de diciembre, vísperas de fin de año. Todo acabó en el hospital”.
No quería denunciar, ha confesado, por miedo: “Era una niña y me daba pánico, pero los golpes con los que acudí al hospital no eran los típicos de una posible caída. El hospital avisó a la policía”. Gracias al apoyo de su hermano, formalizó la denuncia, que desembocó en una sentencia firme que acreditó múltiples contusiones, doce días de curación y amenazas posteriores por parte del presentador. “Lo que me pasó entonces, si ocurriera hoy, este señor no estaría en la calle ni en un plató de televisión”, ha reflexionado.
"Es fuerte ver en la tele a quien te hizo eso, bailando y disfrazándose como si fuera el rey del mambo. Estoy indignada, desilusionada y cansada de la farsa que hay en ciertos medios", ha aseverado.
Vanessa asegura que, mientras otras personas cumplen condenas por hechos mucho menos graves, ella tuvo que convivir con un miedo constante: "La gente que hace mucho menos de lo que él me hizo a mí está en la cárcel. Me metió mucho miedo. Me tuvo retenida en casa. Para poder salir de esa casa tuve que decir que la culpa era mía, y que me perdonara. Hoy en día me echo las manos a la cabeza por lo que tuve que hacer".
En su juicio, ha reconocido que durante años cargó con un sentimiento injusto de responsabilidad: "Muchas veces me he echado la culpa porque como yo tengo un carácter complicado... He llegado a pensar que lo provoqué, que le puse nervioso".
Además, ha relatado también un episodio especialmente duro ocurrido durante el juicio por lesiones en Plaza de Castilla: "En el juicio en Plaza de Castilla, por lesiones, llegó un momento que él le dijo a la juez 'pero, ¿usted está viendo a esta señora?'. De manera despectiva, me miraba, y le dijo '¿usted se piensa que esta mujer tiene el perfil de mujer maltratada? Y la jueza le echó de la sala. Y yo perdí el conocimiento".
Vanessa ha subrayado un mensaje que considera esencial: "No hay un tipo de mujer maltratada. No hay una imagen perfecta para ser maltratada. Si eres fuerte y tienes personalidad hace que la gente ponga en duda tu testimonio".
Para ella, la respuesta de Mediaset evidencia un problema más profundo: un feminismo televisivo selectivo, cómodo cuando conviene y ciego ante casos ya acreditados judicialmente. “Estoy indignada y cansada de la farsa”, concluye.