Pasapalabra abre un nuevo periodo de incertidumbre tras lo acontecido en las últimas horas. La reciente sentencia del Tribunal Supremo, que prohíbe la emisión de El Rosco al considerar que vulnera los derechos de la empresa holandesa MC&F, y el acuerdo de Mediaset por los derechos de la prueba han provocado un gran terremoto en la televisión de nuestro país. Todo ello, especialmente por lo inesperado de este segundo hecho.
Estos acontecimientos abren un nuevo periodo de incertidumbre sobre el futuro del concurso, el enésimo dentro de una larga batalla judicial por uno de los programas y una de las pruebas que más audiencia generan en la televisión de nuestro país. Un proceso judicial cuyo origen está en Italia en 1998, año en el que la productora italiana Einstein Multimedia se hizo con los derechos para adaptar The Alphabet Game, programa emitido por la BBC en la década de los 90, tras alcanzar un acuerdo con Action Time, compañía que posteriormente pasó a llamarse Granada y luego ITV.
En enero de 1999, el formato comenzó a emitirse en Canale 5 (Mediaset) bajo el título de Passaparola, concurso que concluía con la Ruota finale (rueda final), su prueba final, que se incorporó al concurso a través de un contrato de licencia, ya que se basaba en el formato End Game 21x100, del que era titular MC&F, la empresa que presentaría posteriormente esta demanda contra Atresmedia y ITV Studios. End Game 21x100, creado en 1998, consistía en un duelo en el que los concursantes debían contestar 21 preguntas dispuestas en círculos y en menos de 100 segundos mientras se alternaban los turnos.
El éxito que cosechó en Italia hizo que Passaparola llegase a España de la mano de Antena 3. En el verano de 2000, Silvia Jato se puso al frente de Pasapalabra, la adaptación del formato italiano producida por BocaBoca Producciones, que también incorporaba su última prueba, bautizada como El Rosco. El formato estuvo en su parrilla durante seis años (hasta 2006), una etapa en la que el concurso también estuvo presentado por Constantino Romero y Jaime Cantizano.
La guerra judicial comenzó en la etapa de Pasapalabra en Mediaset
Telecinco no tardó en hacerse con Pasapalabra tras su cancelación en Antena 3, ya que el concurso desembarcó en 2007 en su programación con Christian Gálvez, convirtiéndose en el germen de la guerra judicial por los derechos del programa y de la prueba. El punto de inflexión llegó en 2009, año en el que Mediaset rompió con BocaBoca Producciones y se alió con ITV Studios, que solicitó un incremento de su presupuesto en un 10% y coproducir el concurso. El acuerdo entre ambas contemplaba un coste de 5,4 millones de euros por temporada y tenía una duración de tres años.
El acuerdo entre Mediaset y ITV Studios se quebró tan solo unos meses después. El grupo audiovisual rescindió el contrato después de descubrir que la compañía inglesa no era propietaria de los derechos del nombre del concurso ni de la prueba estrella tras ser advertida por MC&F, iniciándose así una batalla judicial que se prolonga hasta nuestros días.
Las resoluciones judiciales fallaron en contra de Mediaset. El grupo recibió un primer fallo desfavorable del Juzgado de lo Mercantil 6 de Madrid, que la condenaba a cesar las emisiones de Pasapalabra. El fallo fue ratificado por la Audiencia Provincial de Madrid en el año 2016, aumentando la indemnización.
Pero el golpe final llegó a finales de septiembre de 2019. El Tribunal Supremo rechazó el recurso de casación y ordenó a Mediaset "cesar inmediatamente" la emisión de Pasapalabra, además de prohibir la emisión de otros programas que tuvieran "un formato similar". Años más tarde, el Juzgado de lo Mercantil 6 de Madrid le impuso al grupo audiovisual una indemnización de casi 45 millones de euros a ITV Studios por emitir el formato sin derechos.
Muchos periodistas y analistas de la televisión consideran que esta sentencia del Tribunal Supremo supuso el inicio de la crisis de audiencias de Telecinco, que trató de llenar el hueco que dejó Pasapalabra con varios formatos, entre ellos el concurso El Tirón, la franja Banana/Tomate de Sálvame o Ya son las ocho.
La llegada a Antena 3, el inicio de la batalla por El Rosco
Al igual que ocurrió en 2007, a Antena 3 solo le bastaron varios meses para alcanzar un acuerdo con ITV Studios y hacerse con los derechos de Pasapalabra a finales de 2019. Atresmedia entendió que el formato debía regresar por todo lo alto a su primera casa en España, cerrando un fichaje de primer nivel: el de Roberto Leal, el presentador del momento que venía de triunfar como conductor de las galas de la nueva etapa de OT en La 1 de TVE.
El regreso del formato estuvo marcado por la pandemia, que obligó a ampliar la mesa de juego para cumplir con las distancias de seguridad, pero también por la nueva demanda de MC&F. Solo dos semanas antes de su estreno, en abril de 2020, la compañía creadora de End Game 21x100 presentó una demanda en un Juzgado de lo Mercantil de Barcelona por un presunto incumplimiento de los derechos de propiedad intelectual derivado del uso de El Rosco.
A principios de 2021, el tribunal archivó la demanda, pero esta decisión fue posteriormente corregida por la Audiencia Provincial de Barcelona, que ordenó celebrar un juicio que dio la razón a Atresmedia y ITV Studios. En esta primera instancia, se consideró que la mítica prueba no tenía derechos de autor y permitió que se siguiese emitiendo.
Tras un nuevo recurso, a finales de 2022, la Audiencia Provincial de Barcelona revocó esta primera sentencia y dio la razón a la compañía holandesa, complicando un poco más un culebrón judicial que parecía ya solucionado. El Tribunal ordenó el cese únicamente de las emisiones de El Rosco, considerando que el pleito entre ITV Studios y Mediaset y su resolución giraba en torno a los derechos de Pasapalabra. Es decir, separaba los derechos del formato de los de la prueba final, cuyos derechos de propiedad intelectual, según el fallo, fueron vulnerados por Antena 3.
Y llegamos a mayo de este año 2026. Después de que rechazara los recursos y la petición de Mediaset de entrar en la causa entre ITV y MC&F en años anteriores, el Tribunal Supremo ratificó la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona y ordenó a Antena 3 el cese de las emisiones de El Rosco, cuyos derechos fueron adquiridos por Mediaset en una jugada iniciada hace un año y medio, condicionada a un fallo judicial favorable como el que ha tenido lugar este jueves.
El Rosco, el 'clímax' televisivo que genera diariamente grandes datos de audiencia
Lo cierto es que esta batalla por los derechos de El Rosco tiene una explicación muy clara. La mítica prueba de Pasapalabra se convierte diariamente en uno de los momentos televisivos más vistos, registrando grandes datos de audiencia durante su desarrollo.
Por ejemplo, en lo que llevamos de mes de mayo, el concurso presentado por Roberto Leal en Antena 3 lidera en su franja horaria con un 18,68% de cuota de pantalla, logrando 10 minutos de oro (el momento más visto del día) en 13 emisiones con un promedio del 25,82% de share durante el desenlace final de la prueba final.
Es más, al igual que ocurrió en su etapa en Telecinco, el masivo seguimiento de El Rosco ayuda al informativo presentado y dirigido por Vicente Vallés, dando un importante impulso a sus datos de audiencia gracias al "efecto arrastre", es decir, los espectadores de un espacio que se quedan en la cadena por inercia. De hecho, durante este mes de mayo, la segunda edición de Antena 3 Noticias promedia un 18,28% de cuota de pantalla.
Si nos ponemos en un escenario en el que Pasapalabra se quedase definitivamente sin El Rosco y no encontrase una solución que contentase al público, teniendo especialmente en cuenta ese "efecto arrastre", Antena 3 podría tener serios problemas para mantener su liderazgo en audiencias, tal y como ocurrió en Telecinco cuando dejó de emitir el formato por mandato judicial en 2019.
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