Roberto Leal se prepara para una aventura muy especial junto a su madre, Mercedes Guillén, en el nuevo programa Nos vamos de madre. No se trata de un reality de viajes convencional, este nuevo formato combina diversión, emoción y retos inesperados en los que Mercedes se enfrenta a desafíos físicos, culturales y emocionales, desde lanzarse en tirolina hasta hacer surf o cenar en un restaurante colgante.

A lo largo de cuatro episodios, recorrerán ciudades como Oporto, Estambul, Edimburgo y Marrakech, explorando paisajes impresionantes, compartiendo experiencias y mostrando la fuerza del vínculo entre madre e hijo. Con mucho humor y momentos de emoción auténtica, Nos vamos de madre busca conectar con toda la familia y recordar que nunca es tarde para vivir grandes aventuras.

El programa se estrenará en Antena 3 y, antes, estará disponible en Atresplayer a partir del 7 de enero de 2026.

Pregunta: Este programa lo cooprotagonizas con tu madre, ¿Cómo has vivido esa experiencia de trabajar con ella?
Respuesta: Bueno, ya había trabajado con ella. He tenido la suerte —porque esto pocas veces se puede decir— de trabajar en televisión teniendo una madre a la que esto también le divierte, que siempre ha sido muy echada para adelante. La primera vez que colaboramos juntos, ella tenía una especie de sección muy amable. Fue en un programa que produjimos nosotros también, en Canal Sur, y luego en Casafantasmas, en Atresplayer.

Pero digamos que la aventura de las aventuras es esta, porque en los programas anteriores sí que había un guion de por medio y se sabía hacia dónde nos iba a llevar. Aquí, en cambio, ella es pura verdad: no sabe a lo que se enfrenta. Solo sabe que vamos al destino —porque tiene que saberlo, tiene que llevar su pasaporte— y poco más. Por lo demás, no sabe nada. Eso es muy bonito, porque es una experiencia de principio a fin. Todo lo que se ve ahí es lo que hay; no nos inventamos nada.

P: Como ya has dicho, esto no está tan guionizado y tú estás un poco acostumbrado a llevar el ritmo de los programas, así que supongo que en este sentido este ha sido un poco distinto. ¿Te costó perder ese control?

R: Bueno, realmente para mí esto es un viaje de verdad, por lo que voy con la intención de viajar, de conocer gente.  Yo, además, con otra: que mi madre pierda ciertos miedos que tiene, a las alturas, al mar, a la velocidad… miedos que puede tener una mujer de 70 años —o un hombre de esa edad— que quizá a lo largo de su vida no ha tenido la oportunidad de enfrentarse a ellos.

Lo he vivido de una manera muy relajada, porque sabía que iba con mi madre. No hay nadie que te conozca mejor que una madre, y al contrario igual. Sabía que mi madre, sin guión y compartiendo experiencias así, iba a ser auténtica. Para mí ha sido una experiencia cien por cien auténtica.

P: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ella durante este viaje? ¿Has visto algo que no te esperabas ver en ella?

R: Sobre todo su valentía y su generosidad. Muchas veces hacía las cosas desde ese lugar de “lo hago por ti”, algo que me decía a menudo durante el programa. Si siempre se dice que madre no hay más que una, esto lo reafirma por completo. Me ha sorprendido profundamente su valentía, su generosidad. Yo ya sabía que era una mujer con un corazón enorme, pero aquí ha dicho: “Venimos a jugar, pues para adelante”. Creo que vamos a ver un ejemplo muy claro de que no hay edad para enfrentarse a los miedos ni para hacer cosas que quizá en tu vida no habías tenido la oportunidad, la suerte o el momento de hacer. Ella ahora está viviendo una especie de segunda juventud y está consiguiendo cosas que ni ella misma se planteaba.

P: Estás hablando todo el rato de los retos que ha supuesto para ella, pero ¿a ti este viaje te ha supuesto algún reto? ¿Ha habido algún momento en el que pensaras en echarte atrás?

R: No, la verdad es que no. Para mí ha sido un privilegio. Además, es una producción nuestra, es nuestra productora, de mi mujer y mía, así que para mí era una grandísima oportunidad. Desde la cadena nos dijesen que querían otro formato con mi madre,y que el formato que les presentamos les gustara. Eso ya supone una responsabilidad, pero sobre todo era una oportunidad. En ningún momento pensé en echarme atrás.

Lo complicado fue el encaje. En ese momento yo estaba grabando Pasapalabra y El Desafío, y tuve que colocar la grabación de este programa en días sueltos, entre semana. Algunos capítulos se grabaron en muy pocos días, con todo lo que implica viajar, ir y volver y gestionar toda la logística. Eso fue lo más difícil. Pero una vez en el sitio, era viajar con mi madre. Es algo que llevo haciendo toda mi vida. Ha sido muy bonito, la verdad.

P: En este viaje hay momentos de vulnerabilidad por ambas partes. Mostrarse tan vulnerable en televisión, y además con tu madre, no es algo tan habitual. ¿Te dio miedo en algún momento exponerla demasiado?

R: No, porque no considero que la esté exponiendo. Ha sido una decisión suya. En ningún momento le he dicho: “quiero que hagas esto”. Lo que hice fue proponerle la oportunidad, explicarle el formato, que evidentemente tiene una estructura, y plantearlo con calma. De hecho, antes incluso de que la cadena diera el visto bueno, yo ya lo había hablado con ella. En todo momento hemos ido desde un lugar de disfrute. Es verdad que ha habido momentos duros, porque ha habido sustos y actividades a las que hay que enfrentarse. Pero más allá de tener 70 años, hay cosas que tampoco haría mucha gente con 25; todo depende de la actitud de cada uno. Momentos de vulnerabilidad los hemos tenido cuando nos hemos abierto, pero creo que eso es necesario en televisión. Si hay que llorar, se llora; si hay que reír, se ríe. Estamos muy acostumbrados a maquillar los sentimientos, y este formato permite justo lo contrario: abrirse de verdad, mostrarse tal como uno es.

P: ¿Has descubierto cosas tuyas, más allá de todo lo enfocado a tu madre? ¿Has descubierto algo de ti en este viaje y en esta experiencia que antes no supieras?

R: Quiero pensar que me conozco bastante, pero es verdad que, con tu madre, pasan cosas especiales. Ella me ha llevado a lugares emocionales en los que jamás había pensado verme. Por ejemplo, emocionarme simplemente escuchándola. Yo creo que conozco bien a mi madre, pero aun así me he roto en conversaciones con ella, hablando de cosas que quizá nunca le habría preguntado y que podrían haberse quedado sin preguntar. Lo de siempre: a veces estamos más pendientes de nuestra propia vida o de la de los demás que de la historia de nuestros padres.

Algo tan sencillo como saber cómo fue realmente su infancia, cómo lo pasó cuando se quedó huérfana de padre con diez años, cómo tuvo que salir adelante con cinco hermanos en una familia bastante humilde… Son detalles que quizá alguna vez me había contado por encima, pero a los que nunca nos habíamos detenido de verdad a escuchar. Para mí esos han sido momentos duros, no tanto por lo que me estaba contando, sino por darme cuenta de que no se lo había preguntado antes a mi madre.

P: ¿Qué crees que va a sorprender al público de este nuevo programa, de este formato? ¿Qué puede esperar la gente de él?

R: Creo que hay algo que, de entrada, ya es nuevo. Que yo sepa, a día de hoy no existe en la televisión española un formato así: una madre y un hijo compartiendo una experiencia de este tipo, mostrando un vínculo tan bonito y tan real. Todos tenemos una madre —o, por desgracia, hay quien la ha perdido— y creo que mucha gente se va a sentir representada, porque la relación que se muestra es muy auténtica. Pienso que va a sorprender precisamente eso: la frescura y la honestidad de un formato que no pretende nada más que entretener, hacer reír y emocionar. No es solo un programa de retos ni solo de humor; es un programa de retos, de risa, de emociones y de verdad. También transmite una idea muy clara: que la vida es para vivirla intensamente y que a una madre hay que cuidarla y disfrutarla al máximo. Eso es, en el fondo, lo que yo he intentado hacer aquí.

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