Félix Bolaños llegó a plantear al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que la decisión del juez Juan Carlos Peinado de pedir al Tribunal Supremo que le investigara podía ser una represalia por haber denunciado previamente al magistrado. Por ello, desde Malas Lenguas, Ernesto Ekaizer no se ha mordido la lengua al hablar del "maltrato" del magistrado. 

Gonzao Miró preguntaba al colaborador si, a su juicio, Peinado propuso la imputación de Bolaños como represalia por haberlo denunciado. En primer lugar, el periodista argentino quiso subrayar la excepcionalidad que rodea a esta situación: "No es habitual que el ministro de Justicia declare ante un juez".

Ekaizer recordaba que el magistrado pidió que su mesa estuviera en una tarima para estar más alto que Bolaños durante la declaración, además de un coche especial de la Policía para entrar. Entonces, apuntaba a que estas excentricidades no pueden leerse únicamente como anécdotas: "Esto, que parecen cuestiones de forma se corresponden también con el contenido del tratamiento que da y el tratamiento es claramente un maltrato, una falta de cortesía manifiesta. Esto no es normal, es anormal", sentenciaba.

Bolaños trasladó al CGPJ su sospecha de que Peinado propuso imputarlo en represalia por haberlo denunciado

El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes dejó por escrito sus sospechas en una de las cinco quejas que presentó ante el órgano de gobierno de los jueces, después de su declaración como testigo en el caso que afecta a Begoña Gómez. El CGPJ terminó archivando esta denuncia, pero los escritos permiten ahora conocer cómo interpretó Bolaños la actuación del instructor.

La cronología es uno de los elementos centrales de la sospecha del ministro. Bolaños presentó su primera queja ante el CGPJ el 4 de junio de 2025, en la que denunciaba “irregularidades e infracciones” cometidas por Peinado durante su declaración como testigo el 16 de abril. Apenas 20 días después, el 24 de junio, el juez remitió al Tribunal Supremo una exposición razonada en la que planteaba investigar a Bolaños por presuntos delitos de malversación y falso testimonio relacionados con la contratación de Cristina Álvarez, asesora de Begoña Gómez.

Fue precisamente esa coincidencia temporal la que llevó al ministro a pedir explicaciones al Poder Judicial. En un escrito fechado el 29 de julio de 2025, Bolaños solicitó al CGPJ que comprobara cuándo había recibido Peinado su primera denuncia. “Si se le comunicó entre el 4 y el 24 de junio, sería verosímil pensar que la Exposición Razonada podría ser consecuencia de la carta que remití al CGPJ”, escribió. A continuación, reclamaba que el órgano comprobara la fecha exacta de la notificación y “saque las conclusiones que procedan en Derecho”.

La hipótesis del ministro, no obstante, no llegó a ser acreditada por el CGPJ. El órgano archivó en julio las diligencias abiertas a raíz de su denuncia, una de las cuatro investigaciones que decidió cerrar sobre Peinado. En paralelo, la Comisión Permanente sí acordó remitir al Tribunal Superior de Justicia de Madrid otras dos actuaciones contra el juez por posibles faltas leves: una relacionada con sus afirmaciones sobre los escoltas de Begoña Gómez y otra por un retraso injustificado en otro procedimiento judicial.

La propuesta de Peinado contra Bolaños tampoco prosperó. El Tribunal Supremo rechazó investigar al ministro al no apreciar indicios suficientes que justificaran abrir una causa penal. La decisión supuso un revés para el instructor, que había sostenido que Bolaños podía haber incurrido en falso testimonio y malversación por su relación con la contratación de Cristina Álvarez.

El enfrentamiento se había iniciado durante la declaración de Bolaños en abril de 2025. El ministro denunció ante el CGPJ que el interrogatorio estuvo marcado por un “tono continuamente arisco” y por “actuaciones absolutamente anómalas”. Entre ellas, señaló que Peinado le advirtió desde el comienzo de que su condición de testigo podía cambiar durante la comparecencia, algo que Bolaños calificó de “exclusivamente intimidatorio”.

Bolaños presentó hasta cinco escritos ante el CGPJ entre junio de 2025 y abril de 2026. En ellos cuestionó diferentes actuaciones del magistrado antes, durante y después de su declaración y llegó a advertir sobre el riesgo de que una eventual responsabilidad disciplinaria quedara sin efecto por la próxima jubilación de Peinado.

Ahora, con las diligencias de Bolaños archivadas, la sospecha que el ministro trasladó al Poder Judicial queda como parte de la documentación del enfrentamiento entre ambos. El CGPJ no ha concluido que la propuesta de investigar a Bolaños fuera una represalia, pero la secuencia que el ministro pidió examinar queda recogida en sus escritos: primero denunció al juez ante el órgano de gobierno de los jueces y, semanas después, Peinado pidió al Supremo que investigara al propio ministro.

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