Las palabras de Miguel Bernad, presidente de Manos Limpias, sobre el futuro del Gobierno de coalición han provocado una contundente reacción de Javier Aroca en el plató de Malas Lenguas Noche. Bernad afirmó que “todos caerán”, una expresión que Aroca ha interpretado como algo que va mucho más allá de una crítica política al Ejecutivo.

Durante su intervención, el analista ha calificado el planteamiento de Bernad como “un discurso extremista” y “un discurso antidemocrático”, al tiempo que ha cuestionado el carácter “profético” de este tipo de afirmaciones y se ha preguntado qué alianzas pueden existir detrás de quienes se expresan en esos términos.


Aroca también ha ironizado sobre la contundencia de determinados discursos cuando quienes los pronuncian tienen que responder ante los tribunales. En este sentido, ha sostenido que algunos de estos protagonistas muestran una actitud mucho más prudente cuando son ellos quienes pueden acabar sentándose en un banquillo.

Hay una flojedad de vientre cuando ellos son los que se tienen que sentar en un banquillo”, ha afirmado Aroca durante el programa.

El analista ha situado el debate en un terreno que, a su juicio, trasciende las siglas del PSOE o la figura del presidente del Gobierno. Para Aroca, este tipo de mensajes no deberían interpretarse únicamente como ataques a un determinado Ejecutivo o a una formación política.

“No es que vaya en contra del PSOE, del presidente (...) no es que vaya en contra ni siquiera con Feijóo”, ha señalado, antes de advertir de que, en su opinión, este tipo de discursos afectan directamente a “los pilares del sistema democrático y de la convivencia en este país”.

Aroca reclama una respuesta de los sectores democráticos

El analista ha hecho un llamamiento a los sectores progresistas y democráticos para que, según sus palabras, “den ya un paso al frente” y no permitan que este tipo de planteamientos se normalicen en el debate público.

Aroca ha recordado además que tanto la izquierda como la derecha democrática, según su análisis, han tenido históricamente que enfrentarse a discursos golpistas y autoritarios en España. Por ello, defendió la necesidad de responder con “fuerza” y, sobre todo, con “acción” ante lo que considera una escalada de determinados discursos políticos.

Una de sus principales críticas se centró en las consecuencias que, a su juicio, puede generar un lenguaje de este tipo. Aroca advirtió de que estos mensajes terminan alimentando “odio, animadversión, polaridad y enemistad”, elementos que considera incompatibles con una convivencia democrática.

Frente a ello, ha reivindicado el diálogo y el entendimiento como elementos esenciales del sistema: la posibilidad de mantener posiciones políticas radicalmente diferentes, pero aceptando finalmente el resultado de las urnas.

En la parte final de su intervención, Aroca ha puesto el foco en la duración de los mandatos y en los mecanismos constitucionales previstos para sustituir a un Gobierno. El analista ha defendido que, independientemente de que un Ejecutivo sea de izquierdas o de derechas, debe poder desarrollar su mandato conforme a las reglas establecidas por la Constitución. Si una mayoría considera que debe abandonar el poder antes de tiempo, recordó, existen mecanismos parlamentarios como la moción de censura.

“Un gobierno sea de izquierda o de derecha tiene que gobernar cuatro años y si alguien no quiere que gobierne cuatro años lo que tiene que hacer es recurrir a la Constitución: moción de censura”, ha afirmado. Para Aroca, el problema reside precisamente en que determinados sectores muestran, a su juicio, demasiada “nerviosidad” ante la posibilidad de que un Gobierno agote su mandato.

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