La sostenibilidad tecnológica no depende solo del consumo energético o de la potencia de los servidores. También tiene que ver con cómo utilizamos las herramientas digitales, cómo educamos en pensamiento crítico y cómo protegemos la dignidad humana en un entorno dominado por algoritmos. Para Antonio Serrano Acitores, abogado especializado en innovación y profesor universitario, el gran reto de la inteligencia artificial (IA) es educativo.
“Frente a la incertidumbre que genera la inteligencia artificial, la mejor respuesta es el conocimiento”
Su nuevo libro, ¡Hola, Inteligencia Artificial!, escrito junto a sus hijos adolescentes Antonio y Araceli, nace precisamente de esa conversación familiar ante un cambio que ya es estructural.
Una guía intergeneracional para entender la IA
Serrano explica que la idea surgió en casa, al comprobar cómo sus hijos empezaban a utilizar herramientas como ChatGPT para estudiar. “Es una herramienta muy potente y utilizada bien es una auténtica pasada”, explica.
El libro combina preguntas reales, ejemplos cotidianos y pequeños retos prácticos para que padres e hijos puedan aprender juntos. El objetivo no es prohibir, sino acompañar.
¿Estamos usando bien la IA?
Los datos no son especialmente alentadores. “Se dice que solo el 1,5% de los 900 millones de usuarios de ChatGPT lo utilizan bien”.
Para Serrano, el problema no es la herramienta, sino cómo se formula la pregunta y cómo se integra el pensamiento crítico. “La combinación ser humano-máquina, con buen pensamiento crítico y una máquina bien afinada, es maravillosa”.
Cuatro claves para afrontar la revolución digital
Frente al miedo y la desinformación, propone cuatro pilares: esfuerzo, excelencia, ética y educación. La ética, subraya, es “un ejercicio reflexivo de la libertad”, mientras que educar significa guiar. “Frente al miedo, conocimiento”, resume.
Por eso, para los jóvenes, Serrano apuesta por educar antes que prohibir. Reconoce riesgos como los deepfakes o la clonación de voz y propone soluciones prácticas, como establecer palabras clave familiares para verificar identidades en llamadas sospechosas.
“Es una herramienta muy potente, pero no es un fin en sí misma. Tiene que estar al servicio de la dignidad del ser humano”, afirma.
IA y educación: no se pueden poner diques al mar
Como vicedecano de Digitalización en la universidad Rey Juan Carlos, participa en los debates sobre el uso de IA en trabajos académicos. Su postura es clara: “No se le pueden poner diques al mar”.
Lo importante es enseñar a utilizarla bien. Cuenta cómo su hijo utilizó esta tecnología no para copiar un examen, sino para generar más ejercicios y practicar. Ese es, para él, el uso inteligente.
Human in the loop y regulación europea
El concepto de human in the loop —la supervisión humana en sistemas de alto riesgo— ya es requisito en el Reglamento Europeo de IA. Serrano defiende esa combinación entre supervisión humana y capacidad algorítmica.
Aunque la participación de los humanos, también supone riesgos, porque la IA hereda sus prejuicios. “Sesgos tenemos todos”, reconoce. Pero pueden mitigarse con una mejor formulación de las instrucciones y con mayor diversidad en el diseño tecnológico: “Cuanta más diversidad haya, mejor entrenamiento y menores sesgos en los sets de datos”.
IA y sostenibilidad energética
Uno de los debates emergentes es el consumo energético. Serrano reconoce que la IA utiliza recursos, pero pone el foco en el origen y la eficiencia de la energía: “No soy tan crítico con que se necesite energía, como con si somos capaces de generarla y cuál es el mix energético”
Antonio Serrano Acitores defiende una postura equilibrada: ni tecnofobia ni entusiasmo acrítico. La IA puede aumentar productividad y generar oportunidades, pero solo si se utiliza con ética, responsabilidad y pensamiento crítico. Por eso, el reto no es frenar la tecnología, sino formar mejor a quienes la usan.