Yo tengo la suerte de haber pasado ya esa etapa, pero lo recuerdo como una mezcla de maletas, calor, retrasos, hambre a destiempo y el famoso “¿Cuánto queda?”.
Las pantallas no pueden ser el único recurso para distraerse
Claro, la solución fácil es tirar de la tableta o el móvil y así acallar las voces. Y, a veces, es verdad que no queda otra. No voy a ser yo quien se ponga en contra de las pantallas durante un viaje, pero sí es verdad que no pueden ser el único recurso para distraerse desde que sales de casa hasta que llegas al destino. Así que, vamos con estas 5 ideas, a ver si te sirven.
Las vacaciones son un buen momento para pactar normas de uso de dispositivos
1. Preparar un “kit digital” antes de salir, no improvisarlo en mitad del atasco
La propia Asociación Española de Pediatría propone elaborar un Plan Digital Familiar para adaptar el uso de la tecnología a cada situación. Lo plantea como una forma de “gestionar el entorno digital de cada hogar” con recomendaciones generales y específicas por rango de edad. También el INCIBE, a través de Internet Segura for Kids, nos recuerda que las vacaciones son un buen momento para pactar normas de uso de dispositivos “también durante las vacaciones de verano” y ayudar a los menores a comprender los límites.
Decide antes del viaje qué contenidos van a estar disponibles y durante cuánto tiempo. Lo bueno de este “sistema” es que solo negocias una vez. Si no, te pasas todas las vacaciones discutiendo qué se puede ver o no.
2. Cambiar vídeos por audio: cuentos, música y juegos de escucha
Una de las formas más sencillas de reducir el tiempo de pantalla sin renunciar a la ayuda de la tecnología es pasar de lo visual a lo sonoro. Un audiocuento, un podcast, una lista de canciones o un juego de adivinar sonidos pueden entretener mucho sin necesidad estar mirando una pantalla durante horas.
La OMS dice claramente que, para crecer sanos, los niños deben “sentarse menos y jugar más”. Sus guías sobre actividad física recomiendan limitar los períodos sedentarios, especialmente el tiempo recreativo frente a pantallas.
En un viaje, no siempre se puede correr o jugar al aire libre. A veces hay que esperar en una estación de tren, hacer cola, recorrer kilómetros en coche o aguantar un retraso. Pero las ideas que te daba antes, pueden ayudar a hacer otro tipo de actividades que no sean mirar el móvil o la tableta.
3. Usar mapas y fotos como juego, no solo como herramienta de adultos
Los niños suelen aburrirse menos cuando entienden qué está pasando. Un mapa puede convertirse en una forma de anticipar el viaje. Antes de salir, les puedes enseñar el recorrido, las paradas, el río que vais a cruzar o la ciudad donde vais a dormir.
UNICEF, en sus consejos para familias durante las vacaciones, recuerda la importancia de preparar a los niños ante los cambios de rutina y de ayudarlos a entender qué va a ocurrir.
Puede comprobar en el mapa cuánto falta, elegir una canción para cada tramo o hacer fotos de “cosas raras” que vea por el camino. La cámara del móvil, bien usada, también puede ser una herramienta creativa: buscar cinco puertas azules, tres animales, una nube con forma extraña o el cartel del pueblo más divertido.
4. Pactar zonas y momentos sin pantallas
Conviene pactar algunos espacios claros sin pantallas. No demasiados, no imposibles y, sobre todo, que no parezcan un castigo. Por ejemplo: comidas sin móviles, primera media hora del día sin pantallas, playa o piscina sin dispositivos, una actividad familiar diaria sin tecnología o móviles fuera de la habitación por la noche.
El INCIBE recomienda estos pactos familiares y normas de uso durante las vacaciones. La Comisión Europea, por su parte, advierte de que algunas plataformas están diseñadas para mantener a los menores conectados el mayor tiempo posible, con sistemas como el desplazamiento infinito, los vídeos cortos o los contenidos altamente personalizados.
Por cierto, los límites funcionan solo cuando los adultos también los cumplen. Si pedimos a los niños que no miren la pantalla en la cena, pero nosotros contestamos WhatsApps cada dos minutos, el mensaje queda bastante debilitado.
5. Llevar tecnología para crear, no solo para consumir
El último truco es el que más me gusta. Usar la tecnología para que los niños creen algo. Un diario de viaje con fotos, una nota de voz que cuente lo mejor del día, un pequeño vídeo de treinta segundos, una lista de palabras nuevas, una colección de sonidos del destino o una postal digital para los abuelos.
UNICEF señala que las familias necesitan apoyo para crear un “entorno digital saludable” y acompañar a los niños en su vida online. No todo uso de pantalla es igual. No es lo mismo consumir contenido sin parar que elegir tres fotos para recordar el día.
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