A nivel turístico, España logró superar relativamente rápido el seco desierto que provocó la pandemia, un período en el que se perdió, prácticamente, por completo a los viajeros internacionales que solían llegar cada año tanto a los destinos más destacados por su patrimonio y cultura, como a las playas que cada verano reúnen a multitud de vecinos europeos que llegan atraídos por el clima y el sol. Conforme las puertas se fueron abrieron tras lo meses más duros de la COVID-19, el ritmo no solo volvió a recuperarse con relativa facilidad, sino que tardó poco en coger incluso mayor fuerza de la que disponía antes.
Esta es una dinámica que ha dejado resultados notables en el último lustro, en el que España ha comenzado a batir sus propios récords de manera continuada, tanto en lo referido a cantidad de turistas que aterrizan en el país como en el volumen de negocio y los ingresos generados. Un fuerte impulso a la economía nacional que ha sido de gran ayuda para la recuperación económica del país tras la pandemia y que ha hecho que el turismo se torne, de nuevo, uno de los principales agentes generadores de empleo, así como volviendo a su posición destacada en el PIB nacional.
Ahora bien, esta dinámica continuada, constante y fuerte de crecimiento ha traído también consigo una importante subida de precios, la cual está condicionando notablemente al viajero nacional, que cuenta con menor capacidad de gasto que el turista que llega desde el extranjero. En este sentido, según un informe preparado por CCOO, se ha instaurado un "modelo de lujo" que ha fracturado por completo al consumidor nacional, especialmente en lo referido a los españoles de clase media y baja, los cuales han sido, tal y como señala el estudio, expulsados del marco turístico previo al no poder afrontar ya el pago siquiera de hoteles de dos y tres estrellas, viéndose obligados a recurrir a pensiones y alojamientos de bajo coste para disfrutar de sus vacaciones en el territorio nacional.
La cara A: el primer cuatrimestre de 2026 deja cifras históricas
El informe de coyuntura, con datos del primer cuatrimestre del año, elaborado por el Gabinete de Estudios de CCOO Servicios, evidencia que la demanda turística sigue sin encontrar techo en nuestro país y que las llegadas de turistas internacionales siguen creciendo. En los cuatro primeros meses del año, España recibió 26,5 millones de turistas internacionales, y otros 13 millones más de excursionistas (visitantes que no pernoctan), que sumados a los 19 millones de viajeros residentes, arrojan una nueva cifra récord de 58,7 millones de desplazamientos, elevando al 13% la población flotante en España, una tasa sin precedentes.
Sin que todavía haya arrancado la temporada alta, el turismo internacional mantiene su ritmo de crecimiento, con 879.000 turistas más que en el primer cuatrimestre del año anterior, lo que supone un crecimiento anual del 3,4%. El turismo interior también avanza, aunque con cifras más moderadas: 538.000 turistas más y un crecimiento del 2,9%.
Los ingresos por turismo fueron de casi 37.000 millones de euros en el primer cuatrimestre, lo cual supone una subida de casi el 7%.
La cara B: muchos españoles hacen malabares para poder disfrutar de las vacaciones en su país
CCOO apunta que el aumento del gasto que se está registrando no va necesariamente ligado a la contratación de estancias más largas, sino que la subida de casi un 7% se debe a un incremento de precios generalizado. No solo eso, sino que también ponen el foco sobre un fuerte desequilibrio territorial que está evidenciando las dificultades que está generando este nuevo marco que se plantea en un sector que vive un momento dulce a nivel económico y de demanda, pero que está propiciando, como se mencionaba, importantes desigualdades en lo referido al acceso al mismo para las clases medias y bajas.
De esta manera, el sindicato hace una radiografía por la cual, ante los datos que recaban, subrayan un mapa de "éxito y agotamiento". Así, apuntan que tanto en la costa como en la capital española existe una alta dependencia del turismo internacional y con una saturación notable. Por otro lado, mientras estas zonas tratan de encontrar la forma de gestionar la enorme demanda de la que disponen durante todo el año sin que sus servicios se vean sobrepasados, el interior recibe en temporada alta a la mayoría de los viajeros nacionales pero quedando bastante cojo el resto del año.
Según apuntan desde CCOO, esto hace que mientras la costa y la capital concentran la mayoría de los beneficios, ven cómo sus infraestructuras se saturan y sus residentes viven cada vez más condicionados; en el interior se da una situación de estancamiento que dificulta la creación de empleo y da lugar a la despoblación.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.