La reforma del sistema electoral ha irrumpido con fuerza en el debate político español a través de dos propuestas que comparten un mismo diagnóstico —la dificultad para formar mayorías estables en un Parlamento cada vez más fragmentado—, pero que ofrecen soluciones profundamente distintas sobre cómo fortalecer la gobernabilidad sin alterar la legitimidad democrática.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, han abierto dos vías contrapuestas para afrontar la actual crisis de representación. Mientras el líder de la oposición apuesta por reforzar al partido ganador mediante una prima de escaños, el dirigente socialista plantea modificar la Constitución para que la ciudadanía elija directamente al presidente del Gobierno, a los presidentes autonómicos y a los alcaldes mediante un sistema de doble vuelta.
Feijóo apuesta por premiar al ganador con más diputados
La propuesta de Feijóo pasa por reformar el sistema electoral para otorgar un "plus" de diputados a la formación más votada, con el objetivo de facilitar la formación de gobiernos estables y reducir la dependencia de pactos parlamentarios.
El líder popular defendió esta semana que España necesita una reforma "en profundidad" del modelo electoral, aunque lamentó que, a su juicio, sea imposible acometerla con el actual Gobierno. Su intención es trasladar al ámbito estatal un modelo similar al que, según sostiene, ya funciona en numerosos ayuntamientos, donde la lista más votada dispone de mayores facilidades para gobernar.
Como referencia, Feijóo citó el sistema griego de proporcionalidad reforzada, que concede una prima variable de diputados al partido vencedor en función de su porcentaje de voto. El objetivo declarado es evitar bloqueos institucionales y favorecer ejecutivos con mayor capacidad para desarrollar su programa político.
La propuesta supone una modificación sustancial del principio de proporcionalidad que inspira el actual sistema español, diseñado durante la Transición para combinar representación territorial y gobernabilidad mediante circunscripciones provinciales y el método D'Hondt, sin contemplar ninguna bonificación automática para la candidatura vencedora.
Barbón plantea cambiar el sistema de elección
Frente a esa fórmula, Adrián Barbón ha defendido una transformación mucho más profunda del modelo institucional. Durante su intervención en el Comité Federal del PSOE, el presidente asturiano propuso modificar la Constitución para implantar la elección directa, mediante doble vuelta, del presidente del Gobierno, de los presidentes autonómicos y de los alcaldes.
A juicio del dirigente socialista, este sistema permitiría resolver buena parte de la actual crisis de representación democrática sin alterar el valor del voto de los ciudadanos.
"La propuesta de Feijóo de que el partido que gane, aunque sea por un voto, obtenga un determinado número de diputados extra no ayuda a recuperar la credibilidad en la política", sostuvo Barbón.
En contraposición, defendió que su modelo garantiza que "el voto de una persona, viva donde viva, tenga el mismo valor" y elimina las dudas sobre la legitimidad del resultado mediante una segunda vuelta entre los candidatos más respaldados si ninguno alcanza una mayoría suficiente en la primera.
"No lo comparto. Es infinitamente mejor modificar la Constitución y elegir de forma directa por la ciudadanía, en doble vuelta, al presidente del Gobierno, a los presidentes autonómicos y a los alcaldes", insistió.
Dos soluciones distintas para un mismo problema
Aunque ambas iniciativas parten del reconocimiento de que la fragmentación parlamentaria ha complicado la formación de mayorías estables en España, las diferencias entre ambos planteamientos son sustanciales.
La propuesta de Feijóo mantiene intacto el actual modelo parlamentario, pero introduce un incentivo institucional para reforzar al partido ganador mediante una prima de representación que facilite la investidura y la estabilidad gubernamental.
La iniciativa de Barbón, por el contrario, altera la propia lógica del sistema político al desplazar el centro de legitimidad desde el Parlamento hacia la elección directa del jefe del Ejecutivo, siguiendo modelos presentes en otros países europeos y latinoamericanos y en distintos sistemas presidenciales o semipresidenciales.
Mientras el líder del PP pone el acento en la gobernabilidad parlamentaria, el presidente asturiano sitúa el foco en reforzar la legitimidad democrática mediante una decisión directa de los ciudadanos.
Debate abierto sobre la representación
El debate se produce en un contexto de creciente fragmentación política y de dificultades recurrentes para conformar mayorías de gobierno, una realidad que ha marcado buena parte de las últimas legislaturas.
Desde 2015, la desaparición del tradicional bipartidismo ha obligado a construir gobiernos mediante complejas negociaciones entre múltiples fuerzas políticas, convirtiendo las investiduras y la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en procesos especialmente complejos.
En ese escenario, las propuestas de Feijóo y Barbón representan dos respuestas muy diferentes al mismo desafío: cómo garantizar gobiernos estables sin debilitar la representación democrática.
Mientras el PP plantea reforzar institucionalmente al vencedor de las elecciones mediante una prima parlamentaria, el PSOE asturiano apuesta por trasladar directamente a las urnas la elección de los máximos responsables ejecutivos, confiando en que una segunda vuelta otorgue una legitimidad suficiente para gobernar con mayor estabilidad. Ambas fórmulas implicarían reformas de gran calado, aunque por vías jurídicas y políticas muy distintas, y reabren un debate que periódicamente reaparece cada vez que la aritmética parlamentaria dificulta la formación de gobiernos sólidos.
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