El procedimiento abierto en Estados Unidos tras la muerte por suicidio de Audree Heine, una niña que acababa de cumplir 13 años, ha terminado por abrir otra brecha de seguridad infantil que no solo implica a ‘Roblox’. La cuestión es: ¿Un menor puede renunciar a que una futura reclamación se resuelva ante un juez y un jurado simplemente porque años antes pulsó una casilla para entrar en un videojuego? Esto es lo que tendrá que examinar el tribunal después de que los abogados de la empresa hayan solicitado que la reclamación presentada por Jaimee Seitz, madre de Audree, salga de la vía judicial ordinaria y se tramite mediante arbitraje.
El caso de Audree
Jaimee Seitz presentó la demanda en octubre de 2025 ante el Tribunal de Estados Unidos para el Distrito Este de Kentucky y responsabiliza a Roblox y Discord de haber contribuido a crear unas circunstancias que, según sostiene la acusación, desembocaron en la muerte de Audree en diciembre de 2024, una semana después de cumplir 13 años. El escrito sostiene que la menor estuvo expuesta a través de estas plataformas a usuarios y espacios dedicados a glorificar la violencia y la figura de conocidos autores de tiroteos. La demanda original se dirigía contra Roblox y Discord, aunque una versión modificada presentada posteriormente incorporó también a TikTok y ByteDance.

Un clic con solo ocho años
La empresa rechaza ese planteamiento y alega que Audree aceptó plenamente las condiciones de uso cuando creó su cuenta con ocho años y posteriormente volvió a aceptarlas en numerosas ocasiones. Así, la empresa se refiere a hasta 28 ocasiones que, según sus abogados, sirven para demostrar esa aceptación, entre ellas la creación de la cuenta, seis aceptaciones de versiones actualizadas de sus condiciones, dos operaciones relacionadas con tarjetas regalo y 19 compras de Robux, la moneda virtual utilizada dentro de la plataforma.
Para Roblox, esas acciones bastan para aplicar la cláusula de arbitraje incluida en sus condiciones y, por tanto, impedir que determinadas reclamaciones se resuelvan mediante un juicio con jurado. Sin embargo, la madre plantea que Audree tenía ocho años cuando creó la cuenta y que aceptar aquellas condiciones significaba únicamente poder jugar, sin comprender las consecuencias jurídicas.
La demanda afirma que Audree era menor cuando utilizó las aplicaciones, sostiene que carecía de capacidad para celebrar un acuerdo jurídicamente vinculante y señala expresamente que su madre rechaza cualquier contrato que pudiera contener una cláusula de arbitraje obligatorio. Por tanto, el tribunal tendrá que determinar qué valor jurídico tienen esas aceptaciones, quién prestó realmente ese consentimiento y hasta dónde puede llegar su validez.

El papel de los padres en las condiciones
A esto se añade la propia redacción de las condiciones actuales de uso de Roblox, ya que estas indican expresamente que, cuando un usuario no ha alcanzado la mayoría de edad, sus padres o tutores deben leer y aceptar los términos antes de permitirle utilizar el servicio. Esas mismas condiciones contienen para Estados Unidos un acuerdo de arbitraje individual que supone renunciar al juicio con jurado para las disputas incluidas en él y contemplan además un procedimiento para rechazar dicha cláusula dentro de determinados plazos. Que esta sea la redacción vigente actualmente no significa que fuese idéntica a la que Audree encontró cuando abrió su cuenta años atrás.
Otros jueces ya han tenido que responder preguntas parecidas
En 2024, un tribunal federal de California rechazó una petición de Roblox para imponer el arbitraje en otro procedimiento porque la compañía no había demostrado que los padres hubieran leído o aceptado el acuerdo correspondiente. El juez entendió entonces que las compras y el uso de tarjetas regalo por parte de los hijos no demostraban por sí mismos que los progenitores hubieran prestado su consentimiento. Sin embargo, existen resoluciones en sentido contrario. En junio de 2026, otro tribunal federal de California ordenó llevar a arbitraje las reclamaciones de varios menores al considerar acreditado que ellos mismos habían aceptado unas condiciones actualizadas de Roblox.
¿Puede bastar entonces un simple clic?
El argumento de la empresa no equivale a afirmar que cualquier niño pueda renunciar libremente a cualquier derecho pulsando una casilla, sino que las distintas aceptaciones registradas en la cuenta de Audree habrían creado un acuerdo contractual válido que obliga a resolver esta reclamación mediante arbitraje. La familia sostiene exactamente lo contrario y niega que una niña de ocho años pudiera prestar un consentimiento que la vinculara jurídicamente.
Será el tribunal el que determine qué interpretación prevalece, pero el caso deja a la vista una cuestión especialmente delicada para los servicios a los que acceden a diario millones de menores. En el caso de Audree, la diferencia entre pulsar “aceptar” y comprender qué implicaba ese gesto ha adquirido una dimensión que una niña de ocho años difícilmente podía imaginar.
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