Stan Kroenke, uno de los magnates más grandes del mundo del deporte, acaba de añadir una nueva pieza a su colección. Kroenke Sports & Entertainment (KSE) ha conseguido un acuerdo para hacerse con gran parte de las participaciones de los Los Angeles Angels de la MLB. La operación está todavía pendiente de que la organización la apruebe y está previsto que la operación se cierre durante el primer trimestre de 2027.

La incorporación del equipo de beisbol de Los Ángeles, se une a un gran conglomerado de equipos deportivos que abarca hasta siete deportes diferentes.  Los Angeles Rams de la NFL, los Denver Nuggets de la NBA, los Colorado Avalanche de la NHL, los Colorado Rapids de la MLS, los Colorado Mammoth de la NLL y el Arsenal de la Premier League.

Siete equipos, siete ciudades, siete deportes diferentes, donde todas ellas forman parte de la misma estructura empresarial. Sin duda, esto hace recordar a una Superliga, pero con una gran diferencia. Aquí no hay que cambiar calendarios, convencer a federaciones ni enfrentar a unos clubes con otros. La competición es diferente; el propietario es el mismo.

El verdadero equipo está en las oficinas

La gran ventaja de KSE no está únicamente en acumular franquicias, sino en poder compartir conocimiento entre ellas. Desde 2024, Kevin Demoff ocupa el puesto de presidente del equipo de operaciones de KSE. Además de ser presidente de los Rams, supervisa las operaciones de los Nuggets, Avalanche, Rapids y Mammoth, junto con los activos de medios del grupo. Esta estrategia mete dentro de la misma estructura a varios equipos de diferentes ligas y deportes. 

Lo mismo ocurre con la parte comercial. En 2026, KSE incorporó a Lacy Ekert como Chief Commercial Officer, con responsabilidad sobre patrocinios, naming rights y acuerdos comerciales de Nuggets, Avalanche, Rapids y Mammoth, además de integrar la venta de medios con Altitude Sports y las emisoras del grupo. También creó una posición específica para estrategia y analítica.

El concepto es sencillo: lo que funciona para un equipo puede probarse en otro sin tener que empezar desde cero. Una campaña comercial, una plataforma de datos, una estrategia para captar aficionados o una relación con un patrocinador no tienen por qué pertenecer exclusivamente a una franquicia. Forman parte del conocimiento acumulado de KSE.

Un patrocinador puede comprar el paquete entero

La lógica también aparece en el negocio de los patrocinios. Arsenal fue incorporado a un acuerdo global de KSE con Ball Corporation que ya incluía a Rams, Nuggets, Avalanche y Mammoth. No era simplemente un contrato entre una empresa y un club, sino una oportunidad para activar una misma asociación comercial en diferentes deportes y mercados.

Ahí aparece una de las grandes ventajas de un conglomerado deportivo. Una audiencia puede multiplicarse por siete sin necesidad de que el producto deportivo sea el mismo. El aficionado de los Nuggets no tiene por qué seguir a los Rams. El seguidor del Arsenal probablemente no vea un partido de lacrosse. Pero para un patrocinador puede resultar interesante acceder simultáneamente a públicos distintos bajo una misma relación empresarial.

El grupo también controla medios como Altitude Sports, que emite los partidos de Nuggets, Avalanche, Mammoth y Rapids, además de otros contenidos deportivos. Es otra pieza del mismo modelo: equipos, derechos audiovisuales, venta publicitaria y distribución se encuentran conectados.

La propiedad también construye las ciudades

Kroenke tampoco se ha limitado a comprar equipos. El activo inmobiliario forma parte de la misma estrategia. En Los Ángeles construyó SoFi Stadium y desarrolló alrededor de él Hollywood Park, un distrito de 300 acres en Inglewood que convierte el estadio de los Rams en una pieza de un proyecto mucho mayor de deporte, ocio y entretenimiento.

En Denver ocurre algo parecido. KSE controla Ball Arena, casa de Nuggets y Avalanche, y está desarrollando un proyecto de transformación urbana alrededor del recinto. El plan contempla entre 10 y 12 millones de pies cuadrados de usos mixtos, con viviendas, comercio, oficinas y espacios abiertos. Además, la compañía acaba de anunciar una inversión de 135 millones de dólares para renovar Ball Arena. El estadio deja de ser únicamente el lugar donde juega un equipo. Se convierte en un activo inmobiliario, comercial y de entretenimiento que puede generar valor alrededor del deporte.

Arsenal es la pieza que demuestra hasta dónde llega

El Arsenal introduce algo diferente en la ecuación. Es el único gran club de la estructura situado fuera de Estados Unidos y también el que aporta la dimensión internacional más potente. KSE tomó el control del club londinense en 2018, después de incrementar progresivamente su participación. Hoy Stan y Josh Kroenke son sus copresidentes y varios directivos de KSE ocupan puestos en el consejo. La propia entidad explica que esa conexión pretende aportar experiencia en finanzas, deporte, desarrollo inmobiliario, medios y entretenimiento.

Y ahora llega el béisbol. Los Angels darán a Kroenke presencia en las cinco grandes ligas profesionales masculinas de Estados Unidos —NFL, MLB, NBA, NHL y MLS— además de su presencia en la NLL y en el fútbol inglés. La operación está valorada en torno a 4.000 millones de dólares, según informaciones publicadas sobre la venta, que marcaría un récord para una franquicia de la MLB.

No es una Superliga porque los equipos sigan compitiendo dentro de sus propias competiciones. Es algo más silencioso: una Superliga que existe en la propiedad, en las oficinas, en los patrocinadores, en los medios y en los estadios. Kroenke no necesita que Arsenal juegue contra los Nuggets ni que los Angels se enfrenten a los Rams. Su competición real está fuera del campo: conseguir que siete equipos funcionen, cada vez más, como partes de una misma empresa deportiva.

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