El Comité de Competición ha impuesto siete partidos de sanción a Matías Almeyda, entrenador del Sevilla FC, tras su expulsión durante el encuentro frente al Deportivo Alavés. El castigo supone un golpe significativo para el conjunto hispalense, que perderá a su técnico en varios compromisos clave del calendario.

La expulsión que lo cambió todo

El incidente se produjo durante el partido entre el Sevilla FC y el Deportivo Alavés, en un encuentro cargado de tensión. Almeyda fue expulsado tras dirigirse al árbitro en términos que el colegiado recogió posteriormente en el acta arbitral.

Según el acta, el técnico argentino habría mantenido una actitud de protesta airada y habría pronunciado expresiones consideradas ofensivas hacia el equipo arbitral. Esa redacción fue determinante para que el Comité aplicara una sanción severa.

La expulsión se produjo en un momento delicado del partido, con el Sevilla intentando remontar o mantener el control del encuentro. La tensión en el banquillo era evidente, y el cruce verbal terminó con la tarjeta roja directa para el entrenador.

Los motivos de la sanción

El Comité de Competición ha considerado que los hechos descritos en el acta encajan dentro de los supuestos más graves del Código Disciplinario, lo que ha derivado en una sanción de siete partidos.

No se trata de una suspensión habitual para un técnico, lo que refleja la contundencia con la que se han valorado los hechos. Las sanciones a entrenadores suelen oscilar entre uno y tres encuentros, por lo que este castigo destaca por su extensión.

El Sevilla estudia las vías legales para recurrir la decisión, aunque por el momento la sanción es firme y obligará a Almeyda a seguir los partidos desde la grada o fuera del estadio, según establezca la normativa.

Impacto deportivo para el Sevilla

La ausencia de Almeyda durante siete partidos supone un problema importante para el equipo. En plena competición liguera, el calendario incluye enfrentamientos exigentes que podrían marcar el rumbo del club en la clasificación.

La figura del entrenador es clave en la gestión táctica y emocional del grupo, especialmente en momentos de presión. La responsabilidad recaerá ahora en el segundo entrenador y el cuerpo técnico, que deberán asumir el liderazgo desde el banquillo.

Además, el contexto competitivo del Sevilla esta temporada añade presión extra. Cada punto es vital y la pérdida de su técnico durante un tramo prolongado podría tener consecuencias deportivas.

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