El presidente de los Estados Unidos, Dondald Trump, no supo calcular las consecuencias de su ataque ilegal, en alianza con el Estado genocida de Israel, lanza contra Irán. La ofensiva se alarga más de lo que esperaba el inquilino de la Casa Blanca y la respuesta del régimen de los ayatolás ha sido más contundente de lo pronosticado, lo que ha provocado una afectación directa en los mercados mundiales, con una gran volatilidad especulativa en los estadounidenses, y un sufrimiento de la población. Un compendio de situaciones que explican los bandazos discursivos del norteamericano.
Con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina, Trump pretende demostrar que es un líder duro y no retrocede, aunque en su país la amplia mayoría de la opinión da por hecho que siempre recula; y, a la par, que es el hacedor de la paz mundial, tesis que tampoco cree nadie. En consecuencia, ha sido capaz en las últimas horas de deslizar que planea el despliegue de 3.000 soldados en el Golfo y de presentar un plan de paz de 15 puntos con el que pretende poner fin a las hostilidades.
El problema de la mayoría de afirmaciones que emite el amigo de Jeffrey Epstein es que, como no son ciertas, acaban siendo desmentidas por los distintos agentes o acaban cayendo por su propio peso. En teoría, miles de paracaidistas de la Aerotransportada estadounidense van a desplegarse en Oriente Próximo mientras se negocia un acuerdo de paz que obligaría a Teherán a renunciar a cualquier pretensión futura nuclear, a reabrir el estrecho de Ormuz y a desligarse de sus alianzas con países islámicos de la zona.
"Nos hicieron un regalo, y el regalo llegó hoy. Era un regalo muy importante, de un valor incalculable, y no les voy a decir qué es, pero era un premio muy significativo", ha pronunciado Trump, en referencia a Irán, haciéndose el misterioso Está "relacionado con el petróleo y el gas", tiene que ver "con el flujo (de crudo), con el estrecho", ha continuado, desde el Despacho Oval, sin querer detallar a qué se refiere. "Realmente estamos ante un cambio de régimen”, ha proseguido, aunque desde Teherán ya han desmentido al líder estadounidense.
Pero Trump insiste. “Es un cambio de régimen, porque los líderes son muy diferentes a los que teníamos al principio y que fueron los que crearon todos esos problemas", ha pronunciado para, posteriormente, detallar algunos detalles de las supuestas conversaciones “muy sólidas” para alcanzar la paz. “No van a tener armas nucleares. Estamos hablando de eso. No quiero adelantarme a los hechos, pero han acordado que nunca tendrán armas nucleares. Han dado su consentimiento”, ha garantizado, sin presentar prueba alguna ni avance que pueda dotar el anuncio de un mínimo de credibilidad.
Irán niega la mayor
En Teherán se ha recibido el anuncio con sorpresa. El régimen ha salido rápidamente a desmentir que se estén produciendo, siquiera, conversaciones con Washington y han atribuido estas palabras de Trump a una maniobra para reducir el precio del petróleo y las tensiones y críticas que ganan cada vez más espacio en Estados Unidos. "No llaméis acuerdo a vuestra derrota. Ni se llevarán a cabo vuestras inversiones en la región, ni volveréis a ver los precios anteriores de la energía y el petróleo", ha espetado un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya.
"Nuestra primera y última palabra desde el primer día ha sido, es y será que nadie como nosotros llegará a un acuerdo con alguien como vosotros. Ni ahora ni nunca", ha añadido el que se considera uno de los principales mandos del Ejército de Irán. Es más, el portavoz ha garantizado que “nada volverá a ser como antes” salvo que “la idea de actuar contra la nación iraní se haya borrado por completo". Es decir, Teherán no piensa ceder para un supuesto acuerdo de paz que interesa más a Estados Unidos, debilitado por la ofensiva.
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