Juan Manuel Moreno Bonilla lleva meses trabajando en las elecciones autonómicas que se celebrarán el próximo domingo 17 de mayo en Andalucía. Tras una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno y con una antelación de 54 días, el presidente de la Junta anunció este lunes la disolución del Parlamento andaluz.

Esta cita con las urnas concluirá el ciclo de los caucus electorales de Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde Vox ya embargó las investiduras y la gobernabilidad a los barones populares. Sin embargo, estos comicios resultan los más relevantes políticamente dentro y fuera de Andalucía.

A diferencia de María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco, Moreno Bonilla defenderá una mayoría absoluta que se encontraría amenazada por el crecimiento sociológico de la ultraderecha, especialmente en la región que la vió resucitar.

En los últimos meses, Moreno ha reiterado en numerosas ocasiones su intención era completar la legislatura, aunque la evolución del contexto político ha acabado acelerando los tiempos.

La fecha escogida responde en parte a un adelanto de carácter técnico, pero también tiene un claro componente táctico: aprovechar el buen momento que atraviesa el presidente y anticiparse a posibles cambios en el escenario político, que podrían producirse en las semanas previas a los comicios.

Han sido cuatro años muy exigentes en los que Andalucía ha progresado, ha reforzado su estabilidad y ha demostrado que puede avanzar cuando se gobierna pensando en el interés general”, defendió el presidente de la Junta.

Por su parte, Santiago Abascal aspirará a impedir que el Partido Popular revalide sus 58 escaños y a acechar la segunda posición de la candidatura socialista de la todavía vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda.

Los sondeos publicados en los últimos meses radiografían una derechización del electorado andaluz, que sería insuficiente para reeditar una mayoría absoluta del PP en solitario. “Es difícil pero posible”, ha dicho Moreno Bonilla en El Programa de Ana Rosa. No obstante, la izquierda no dispondría de posibilidades de gobernabilidad, con un PSOE desmovilizado y una izquierda transformadora fragmentada en hasta tres papeletas distintas (Adelante Andalucía, Por Andalucía y, presumiblemente, Podemos). 

La media de las encuestas publicadas a lo largo de la legislatura (Electomanía, Sigma Dos, SocialData) indica que el PP estaría en disposición de repetir una victoria amplia en las urnas. Sin embargo, esos mismos datos no aseguran que Moreno Bonilla mantenga la mayoría absoluta, por lo que podría verse obligado a depender del apoyo de Vox. En términos de intención de voto, los populares alcanzarían en torno al 41,5%, con una ventaja de unos 21 puntos sobre el PSOE, que se situaría en el 20,5%. Muy cerca de los socialistas aparecería Vox, con un 17,3%, a poco más de tres puntos de la candidatura liderada por Montero. Por su parte, Por Andalucía y Adelante Andalucía rondarían el 7% de respaldo.

En cuanto al reparto de escaños, estas previsiones dejarían a Moreno a las puertas de la mayoría absoluta, aunque sin lograrla por un margen muy estrecho. El PP pasaría de 58 a 54 diputados, quedándose a uno del umbral fijado en 55 en el Parlamento andaluz. El PSOE bajaría de 30 a 28 escaños, firmando un nuevo mínimo, mientras que Vox experimentaría un notable crecimiento, subiendo de 14 a 21 representantes, lo que le otorgaría un papel clave para la formación de gobierno. Por Andalucía conservaría sus 5 diputados y Adelante Andalucía mejoraría ligeramente, pasando de 2 a 4.

Según la encuesta de Sigma Dos elaborada para El Mundo —la única que vislumbra un escenario de mayoría absoluta del PP—, el Partido Popular volvería a ganar las elecciones andaluzas, con una estimación de entre 53-55 escaños. El PSOE se situaría entre los 24-27 representantes, Vox se quedaría entre los 20-21 escaños, Por Andalucía estaría en la horquilla de los 5-7 y Adelante Andalucía conseguiría 4 escaños. 

Las elecciones autonómicas han reflejado en los últimos años una transformación del sistema de partidos en Andalucía. El peso conjunto de los dos grandes partidos tradicionales, PP y PSOE, se redujo con la irrupción de nuevas fuerzas políticas como Ciudadanos, Vox o Adelante Andalucía.

En los comicios de 2022 se produjo parcialmente una recuperación del peso del bipartidismo tradicional, aunque el sistema político andaluz continúa mostrando una mayor pluralidad de fuerzas políticas.

En algunos ciclos electorales la participación se ha visto influida por la coincidencia con otras convocatorias electorales. Las elecciones autonómicas coincidieron con las elecciones generales en 1986 y entre 1996 y 2008, y con las elecciones europeas en 1994, lo que tuvo un impacto directo en los niveles de participación del electorado.

El triunfo del Moreno Bonilla se reflejó en la mayor parte del territorio andaluz, con el PP como fuerza más votada en 567 municipios, frente a 205 del PSOE, 11 de Por Andalucía y sólo dos de Ciudadanos. Este nivel de detalle permite observar cómo se distribuye el voto en pueblos y ciudades de la comunidad y entender mejor las diferencias territoriales del mapa electoral andaluz.

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