El dinero se ha convertido en uno de los grandes relatos del fútbol moderno, incluso, o especialmente, en aquellos clubes que presumen de identidad, cantera y arraigo territorial. En LaLiga 2026, pocos casos ilustran mejor esta tensión entre sentimiento y negocio que la comparación entre Mikel Oyarzabal e Iñaki Williams, dos futbolistas que representan como pocos a sus respectivos clubes y que, sin embargo, perciben salarios muy diferentes. Ambos son capitanes emocionales, referentes deportivos y símbolos culturales en San Sebastián y Bilbao, pero el mercado les ha asignado valores económicos muy distintos.
La Real Sociedad y el Athletic Club comparten una filosofía basada en la identidad, pero la aplican desde contextos financieros diferentes. En ese escenario, el sueldo de Oyarzabal y el contrato de Iñaki Williams permiten entender no solo cuánto gana cada uno, sino cómo se construyen los proyectos deportivos fuera del eje Madrid–Barcelona. Porque aquí no se trata de estrellas globales, sino de futbolistas que encarnan un escudo.
El recorrido de ambos explica parte de esa diferencia. Oyarzabal irrumpió muy joven en la Real Sociedad y se convirtió pronto en el rostro visible de una generación que devolvió al club a la Champions y a la élite europea. Capitán, líder y futbolista de club, su carrera ha estado marcada por la fidelidad y por una progresión constante, incluso tras superar una grave lesión de rodilla. Su figura encaja en un modelo de estabilidad y sostenibilidad que la Real defiende como seña de identidad.
Iñaki Williams, por su parte, ha sido durante años la gran bandera del Athletic. Futbolista récord, referente social y símbolo de continuidad, su impacto trasciende lo deportivo. Ha sido el rostro del club en Europa, en campañas institucionales y en un discurso de pertenencia que el Athletic ha sabido proyectar hacia el exterior. Esa dimensión mediática y estratégica también pesa a la hora de fijar su salario.
El salario de ambos, en detalle
Durante buena parte del texto, las cifras exactas quedan en segundo plano, pero la diferencia se percibe en el día a día. El rol de ambos en sus equipos es similar en lo emocional, aunque no tanto en lo económico. Cuando se entra en el detalle, el salario anual de Mikel Oyarzabal se sitúa en 6,25 millones de euros brutos, lo que equivale aproximadamente a 520.000 euros mensuales y cerca de 120.000 euros semanales. Una cantidad acorde con el techo salarial de la Real Sociedad y con su política de contención.
En el caso de Iñaki Williams, el salto es notable. Su sueldo anual alcanza los 11,4 millones de euros brutos, unos 950.000 euros al mes y alrededor de 219.000 euros por semana. Es uno de los contratos más altos del Athletic Club y lo sitúa entre los futbolistas mejor pagados de LaLiga 2026 fuera de los grandes transatlánticos económicos.
Más allá del salario base, los ingresos por patrocinio también marcan diferencias. Oyarzabal mantiene acuerdos comerciales discretos, coherentes con su perfil bajo y su vida alejada del foco mediático. Su fortuna crece de forma sostenida, sin grandes campañas globales ni una exposición constante en redes. En su caso, el valor está en la continuidad y en la estabilidad.
Iñaki Williams, en cambio, es una figura con mayor proyección comercial. Su imagen ha sido utilizada en campañas internacionales, marcas deportivas y proyectos vinculados a diversidad e inclusión. Esa visibilidad refuerza su posición económica y convierte su figura en un activo estratégico para el club, más allá del césped.
El estilo de vida de ambos refuerza esa percepción. Oyarzabal representa al futbolista de club clásico, discreto, familiar y muy ligado a su entorno. Iñaki Williams combina esa raíz local con una proyección más global, inversiones diversificadas y una presencia pública más marcada, siempre dentro de un discurso coherente con los valores del Athletic.
En el fondo, esta comparativa no habla solo de dinero. Habla de dos modelos de entender el fútbol, de dos formas de pagar la identidad y de cómo incluso los clubes más fieles a sus principios deben moverse dentro de las reglas del mercado. En 2026, Oyarzabal e Iñaki Williams siguen siendo símbolos. La diferencia es cuánto está dispuesto a pagar cada club por sostenerlos.
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