El escenario ha ganado fuerza durante los últimos días. Rahm podría disputar en Indianápolis su último torneo con LIV Golf y regresar al PGA Tour en 2027. La operación, según las informaciones que circulan en Estados Unidos, llevaría tiempo negociándose y habría avanzado mientras el futuro del propio LIV se llenaba de incógnitas.
La situación económica de la liga también pesa. El LIV afronta un proceso de reestructuración después de perder el respaldo financiero saudí y ha sufrido la cancelación de su última prueba por equipos. En ese contexto, la posible salida de su principal figura española supondría un golpe enorme para el proyecto.
25 millones de dólares para volver
El primer obstáculo para Jon Rahm y su regreso al PGA Tour tendría una cifra concreta: 25 millones de dólares. Esa cantidad estaría planteada como una penalización por su salida del circuito y, según las informaciones publicadas, se destinaría a organizaciones benéficas y no directamente a las arcas del Tour.
Pero el dinero sería solo una parte del peaje. El español también tendría que realizar una gira pública de disculpas, anunciar formalmente su ruptura con LIV Golf y explicar su regreso al circuito tradicional. El mensaje sería especialmente relevante porque el PGA Tour quiere marcar diferencias entre quienes permanecieron en el circuito y quienes decidieron marcharse.
Y todavía quedaría una tercera condición. Rahm no tendría garantizado el acceso a los grandes torneos del PGA Tour. Su regreso implicaría reconstruir su estatus y, salvo que se ganase la clasificación por méritos deportivos, no tendría acceso automático a los eventos Signature. Es decir, volvería como una superestrella, pero tendría que recuperar parte de los privilegios que disfrutaba antes de marcharse.
McIlroy ya le ha lanzado el aviso
Rory McIlroy tampoco ha querido vender una vuelta sencilla. El norirlandés considera que jugadores como Jon Rahm y Bryson DeChambeau acabarán regresando al PGA Tour, pero ha advertido de que las condiciones no serán las mismas que tuvieron quienes aprovecharon programas de retorno anteriores.
El precedente más cercano es Brooks Koepka, que consiguió volver al PGA Tour dentro de una ventana de retorno específica. Para los próximos jugadores procedentes del LIV, ese escenario ya no estaría disponible en las mismas condiciones. McIlroy cree, de hecho, que el camino de regreso será «muy, muy difícil».
El mensaje tiene una lectura clara: el PGA Tour quiere recuperar a las grandes estrellas del LIV, pero no a cualquier precio. Rahm puede aportar prestigio, audiencia y atractivo comercial, especialmente de cara a futuras negociaciones audiovisuales, pero su regreso tendría que encajar en unas reglas que el circuito considera necesarias para quienes nunca se marcharon.
El futuro de Jon Rahm puede cambiar el golf mundial
Rahm llega a este momento después de conquistar por tercer año consecutivo el título individual de la temporada de LIV Golf. Su balance deportivo en la liga ha sido extraordinario, pero el contexto ha cambiado radicalmente desde su fichaje a finales de 2023.
El español mantiene además vínculos con el DP World Tour, donde ya ha resuelto parte de sus problemas disciplinarios y ha recuperado la posibilidad de competir con mayor regularidad. Su futuro, por tanto, podría pasar por combinar el regreso al PGA Tour con una mayor presencia en el circuito europeo.
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