Nikola Jokic sigue ampliando su legado en la NBA incluso en una eliminatoria que no está dominando como acostumbra. El pívot de los Denver Nuggets ha alcanzado una cifra histórica de triples-dobles en playoffs, igualando el registro de 221 triples-dobles del base de Sacramento, Russell Westbrook, uno de los grandes referentes en esta faceta del juego.

En el último partido de la serie, Jokic volvió a firmar una actuación completa, sumando dobles dígitos en puntos, rebotes y asistencias. No fue su partido más brillante en términos anotadores, pero sí una nueva muestra de su impacto global. Su manera de entender el baloncesto le permite dominar sin necesidad de monopolizar el juego ofensivo, algo que explica por qué ha alcanzado este registro en un número relativamente reducido de encuentros.

Un dominio estadístico que ya es historia

El triple-doble en Jokic no es una excepción, sino una constante. Su estilo de juego, basado en la lectura, la paciencia y la eficiencia, lo convierte en un generador continuo de ventajas. No necesita forzar situaciones: el juego pasa por él de manera natural.

Igualar a Westbrook tiene un significado especial. El base estadounidense construyó su carrera en torno a esa estadística, mientras que Jokic ha llegado a ese mismo punto desde un perfil completamente distinto. Su impacto no depende del ritmo alto o del volumen de tiros, sino de su capacidad para involucrar a todo el equipo.

Este registro lo consolida como uno de los jugadores más completos de la historia reciente de los playoffs y de la liga. Y lo hace en un contexto competitivo muy exigente, donde cada posesión tiene un peso mayor que en temporada regular.

Una serie marcada por la defensa de Gobert

Pese a los números, la realidad de la serie entre Denver y Minnesota Timberwolves ha sido más compleja para Jokic. El pívot no ha podido desplegar su mejor versión en varios tramos, en gran parte por el trabajo defensivo de Rudy Gobert.

El francés ha conseguido incomodar al serbio, limitando su impacto en la pintura y obligándolo a jugar más lejos del aro. Minnesota ha planteado una defensa muy cerrada, reduciendo espacios y dificultando sus líneas de pase, una de las principales armas de Jokic.

Durante varios partidos, esa estrategia funcionó. Jokic se vio obligado a tomar decisiones más rápidas, a asumir tiros menos cómodos y a reducir su influencia en el ritmo del partido. Algo poco habitual en él.

Las lesiones cambian el rumbo de la eliminatoria

Sin embargo, la serie ha dado un giro en los últimos encuentros. Denver ha conseguido igualar la eliminatoria en un momento clave, y lo ha hecho aprovechando un factor determinante: las lesiones en Minnesota.

Los Timberwolves han visto reducida su rotación, lo que ha afectado directamente a su intensidad defensiva. Todo comenzó en el cuarto partido, en el que Donte Divincenzo sufrió la lesión más temida por un jugador, la rotura del talón de Aquiles, lo que le mantendrá alejado de las pistas de forma indefinida. Por otro lado, en el mismo partido, la estrella del equipo, Anthony Edwards, sufrió una hiperextensión en su rodilla derecha, que le dejará en el dique seco durante al menos ocho semanas. Por último, en el último partido, el sexto hombre del equipo, Naz Reid, sufre de una rotura parcial del tobillo.

Ese contexto ha permitido a Denver encontrar más espacios y mejorar su circulación de balón. Jokic, sin necesidad de cambiar radicalmente su juego, ha empezado a encontrar mejores situaciones para generar ventajas.

Un Jokic distinto, pero igual de decisivo

Lo más llamativo del rendimiento de Jokic en esta serie es su capacidad de adaptación. No está firmando exhibiciones constantes, pero sigue siendo el eje del equipo.

En este último partido, su triple-doble no fue una actuación dominante, sino una demostración de control. Supo gestionar el ritmo, elegir cuándo acelerar y cuándo pausar el juego, y encontrar a sus compañeros en los momentos clave.

Ese tipo de impacto es menos visible, pero igual de determinante. Jokic no necesita anotar 40 puntos para decidir un partido. Su influencia va mucho más allá de la estadística pura.

Con la serie igualada, el escenario cambia por completo. Minnesota sigue siendo un equipo muy sólido, especialmente en defensa, pero las lesiones han alterado el equilibrio inicial.

Denver, por su parte, ha demostrado que puede competir incluso sin la mejor versión de su estrella. Y eso es una señal importante de cara al desenlace de la eliminatoria.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio