El fútbol sala español ha empezado esta temporada con una liga nueva, pero el cambio va bastante más allá del nombre. La Liga Prime Futsal sustituye definitivamente el imaginario construido durante décadas alrededor de la Liga Nacional de Fútbol Sala, la asociación creada por los clubes en 1989 y que durante treinta años organizó buena parte de la élite masculina. La nueva competición arranca bajo el paraguas de la Real Federación Española de Fútbol, estrena un sistema dividido entre Apertura y Clausura y coloca todos sus partidos en DAZN, además de mantener una ventana semanal en abierto en Teledeporte.
El cambio puede parecer simplemente comercial, pero detrás hay uno de los mayores vuelcos de gobernanza que ha vivido una competición española en los últimos años. La LNFS no desapareció de un día para otro ni la Federación asumió ahora por primera vez el campeonato. La transformación empezó mucho antes, cuando en 2019 terminó el modelo mediante el que la asociación de clubes gestionaba las principales competiciones por delegación federativa. Desde entonces se sucedieron enfrentamientos por la organización, los derechos audiovisuales, los reglamentos y el reparto de competencias hasta que los propios asociados aprobaron en septiembre de 2025 iniciar la disolución de una entidad que ya carecía, según explicaron entonces, de funciones ejecutivas suficientes para justificar su continuidad.
Una liga que dejó de organizar su propia liga
Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hay que volver a octubre de 2019. Hasta la temporada 2018-19, la LNFS había organizado mediante acuerdos con la RFEF la Primera y Segunda División masculina, además de la Copa de España y la Supercopa. Así lo recoge también una resolución posterior de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Aquel sistema colocaba buena parte de la gestión cotidiana del campeonato en manos de la asociación formada por los propios clubes, aunque las competiciones siguieran perteneciendo al entramado federativo.
El 16 de octubre de 2019, sin embargo, la RFEF anunció que asumía directamente la organización de Primera y Segunda División al considerar que ya no existía una encomienda de gestión vigente. La Federación sostuvo que debía recuperar esas competencias al no existir un acuerdo o convenio que permitiera mantener el sistema anterior. La LNFS interpretó el movimiento de otra manera y defendió durante los años siguientes la necesidad de recuperar un marco de colaboración que devolviera protagonismo a los clubes.
A partir de ahí comenzó una convivencia cada vez más difícil. La disputa ya no trataba únicamente de quién elaboraba un calendario o gestionaba una competición, sino de dónde debía situarse el poder dentro del fútbol sala español: en la Federación, como titular de las competiciones oficiales, o en una asociación específica de clubes con capacidad para gestionar parte de ese producto.
La cuestión tenía además una importancia económica evidente. Los derechos audiovisuales se convirtieron en uno de los grandes focos del conflicto. En 2018, la LNFS había acordado con LaLiga la explotación audiovisual de los partidos de sus clubes hasta la temporada 2022-23. Cuando la RFEF recuperó la organización de las competiciones, surgió una disputa sobre quién podía comercializar esas retransmisiones y en qué condiciones.
En noviembre de 2020, por ejemplo, RTVE llegó a recibir un requerimiento de LaLiga para que no emitiera un partido contratado con la Federación. LaLiga sostenía que disponía de los derechos cedidos por los clubes; la RFEF defendía su capacidad para ofrecer aquellos encuentros a RTVE. La corporación pública terminó emitiendo el partido después de que la Federación respaldara jurídicamente la cesión. El episodio resume hasta qué punto el conflicto institucional había terminado entrando directamente en las pantallas.
Los derechos de televisión fueron también una batalla por el poder
La disputa llegó igualmente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. En noviembre de 2020, la RFEF denunció a la LNFS por posibles prácticas restrictivas relacionadas con la comercialización conjunta de los derechos audiovisuales. La Federación cuestionaba que la asociación hubiera exigido a los clubes ceder esos derechos para después comercializarlos de manera conjunta con LaLiga. La investigación de la CNMC documentó las posiciones enfrentadas y la estructura de aquellos acuerdos.
Mientras tanto, la LNFS continuó defendiendo que los derechos pertenecían a los clubes y podían ser comercializados colectivamente por su asociación. Durante la temporada 2021-22 anunció un reparto de 1,427 millones de euros entre sus asociados procedentes de derechos audiovisuales y, un año después, comunicó otro reparto de 1,377 millones correspondiente al último curso cubierto por su acuerdo con LaLigaSportsTV.
El enfrentamiento fue también reglamentario. En 2021 los clubes de Primera integrados en la LNFS aprobaron por unanimidad impugnar el Reglamento, las normas reguladoras y las bases de competición presentadas por la RFEF. El choque había dejado de ser una discrepancia puntual y se había convertido en una batalla prolongada por competencias, representación y capacidad económica.
No todos los clubes permanecieron además dentro de la asociación. Varias entidades abandonaron la LNFS durante aquellos años, lo que provocó nuevos litigios vinculados a sus obligaciones contractuales y a la explotación audiovisual. La propia LNFS informó posteriormente de una sentencia que consideraba probado el incumplimiento contractual de varios clubes que habían dejado la asociación, aunque sin imponerles el pago reclamado en aquel procedimiento.
De la guerra abierta a una asociación sin competencias
La consecuencia práctica fue que la LNFS fue perdiendo progresivamente la función para la que había nacido. Había sido creada en 1989 como asociación de clubes y durante décadas había organizado y promocionado la máxima competición. Después de 2019 continuó existiendo, defendiendo los intereses de sus asociados y desarrollando actividad comercial, pero ya no controlaba la organización deportiva del campeonato.
La situación terminó siendo difícil de sostener. El 4 de septiembre de 2025, los clubes aprobaron por unanimidad iniciar el proceso de disolución de la LNFS. El comunicado de la asociación señaló como motivos la “imposibilidad de ejercer funciones ejecutivas” y las “limitaciones competenciales”, y abrió una fase transitoria destinada a liquidar contratos y obligaciones pendientes antes de completar la desaparición.
La versión de Javier Lozano, presidente de la LNFS durante buena parte de aquella etapa, ha sido mucho más crítica con el proceso. Lozano atribuyó el deterioro de la asociación a la política seguida por la RFEF durante la presidencia de Luis Rubiales y aseguró que la Federación había arrebatado a la LNFS la competición y dificultado después su supervivencia. Es su interpretación de un conflicto en el que la Federación sostuvo justamente lo contrario: que simplemente recuperó unas competencias que legalmente le correspondían una vez desapareció la encomienda de gestión.
Esa diferencia es importante porque la desaparición de la LNFS no puede reducirse simplemente a una Federación que “elimina” una liga de clubes, pero tampoco entenderse como un mero cambio administrativo. Lo ocurrido desde 2019 alteró el equilibrio de poder: la entidad que había gestionado durante tres décadas la élite quedó progresivamente fuera de la organización hasta que sus propios miembros concluyeron que mantenerla ya no tenía sentido.
Liga Prime Futsal: el nuevo modelo ya está aquí
La temporada 2026-27 convierte aquel proceso institucional en algo visible para cualquier aficionado. La máxima categoría se llama ahora Liga Prime Futsal y está formada por 16 equipos, con un sistema completamente diferente al campeonato tradicional. La Asamblea de la RFEF aprobó en junio una temporada dividida en un Torneo Apertura de 15 jornadas, de septiembre a diciembre, y un Torneo Clausura también de 15 jornadas entre enero y mayo.
Los dos torneos tendrán sus propios campeones, pero el campeón de la temporada seguirá saliendo de un playoff posterior. Los dos primeros del Apertura y los dos primeros del Clausura obtienen billete directo para esas eliminatorias. Las plazas restantes se completan atendiendo a la suma de puntos conseguida entre ambos torneos, con ajustes en caso de que los mismos equipos ocupen los puestos de clasificación directa.
La Federación sostiene que el formato pretende generar más momentos competitivos y mantener el interés durante diferentes fases de la temporada. Según la propia RFEF, la propuesta fue trabajada con los clubes durante la primavera antes de elevarse a la Asamblea General para su aprobación. En mayo, el organismo habló de un consenso alcanzado después de varias reuniones con las entidades de Primera División.
Hay además una transformación audiovisual considerable. DAZN retransmite los ocho partidos de cada jornada y un total de 240 encuentros durante las 30 jornadas de Apertura y Clausura. El acuerdo alcanzado entre RFEF, LaLiga y la plataforma se complementa con un partido semanal en abierto en Teledeporte durante tres temporadas.
Ese detalle también resulta significativo después de años de enfrentamiento por los derechos. LaLiga aparece ahora participando junto a la RFEF en el acuerdo audiovisual de una competición cuya gestión enfrentó durante años a la Federación con una LNFS estrechamente vinculada precisamente a LaLiga en materia televisiva. No borra el conflicto anterior, pero sí ilustra cuánto ha cambiado el tablero.
El debate no termina con la desaparición de la LNFS
El fútbol sala español entra así en una etapa que concentra la organización de su máxima categoría dentro de la estructura federativa, aunque los clubes continúen participando en órganos y reuniones sobre el funcionamiento de la competición. En agosto, Rafael Louzán reunió a los 16 equipos para abordar, entre otras cuestiones, derechos audiovisuales, ayudas económicas y novedades técnicas.
El cambio abre ahora preguntas que tardarán más de una temporada en responderse. Habrá que comprobar si el Apertura y Clausura generan realmente más partidos relevantes, si el nuevo contrato audiovisual aumenta la visibilidad y los ingresos de los clubes y qué capacidad conservarán estos para influir colectivamente en las decisiones que afectan al campeonato.
Porque detrás de la desaparición de unas siglas existe una cuestión bastante mayor. Durante 36 años, la LNFS representó un modelo en el que los clubes disponían de una estructura propia para gestionar y comercializar una parte fundamental de su competición. La Liga Prime Futsal nace con otro centro de gravedad.
El balón sigue siendo el mismo y muchos de los equipos también. Lo que ha cambiado es quién organiza la competición, cómo se vende y dónde se toman las principales decisiones. Después de seis años de disputas y de una disolución iniciada en 2025, el fútbol sala español ya juega definitivamente en ese nuevo escenario.
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