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Durante ya varios años, la Federación Española de Fútbol ha tratado de que la Copa del Rey sea cada vez más accesible para los equipos menores. Varias medidas aprobadas en años anteriores, como la asignación de las primeras rondas de la competición según la proximidad, una mayor cantidad de equipos de categorías inferiores o la localidad del equipo de menor división, son algunas de las iniciativas que se han tomado para hacer más atractiva la Copa del Rey.
Alcoyano, Mirandés, Alcorcón, Alavés o Leganés, son algunos ejemplos de que en los últimos tiempos la presencia de este tipo de equipos en las fases finales de la competición no es solo casualidad, sino una muestra de una política que trata que estos equipos reciban más ingresos, tengan más reconocimiento deportivo y puedan mostrarse a todo el país.
La Copa que decidió acercarse al fútbol modesto
Para entender como funciona la Copa a día de hoy, hay que volver a 2019. Durante este año se llevó a cabo una Asamblea General Extraordinaria que supondría uno de los cambios más importantes de la historia del fútbol español. En dicha asamblea, se aprobó el aumento de equipos que participaban en la competición, pasando a jugarla 118 equipos, repartiéndose de la siguiente manera: 20 equipos de Primera División. 22 equipos de Segunda División. 28 equipos de Segunda División B. Los siete primeros clasificados por cada grupo, que correrían en caso de que se encuentren entre ellos equipos filiales o dependientes. 32 equipos de Tercera División. Se clasificarán los 18 campeones, así como los 14 subcampeones con mejor coeficiente de cada grupo. 4 equipos semifinalistas de la Copa RFEF*. 10 equipos de la máxima categoría territorial. Saldrán resultantes de una eliminatoria previa entre los 20 campeones de cada federación territorial.
Además, se introduce el partido único hasta las semifinales, que hasta entonces durante todas las rondas se jugaban a doble partido; también se añadió que los partidos se jugasen en función de la proximidad y los equipos menores serían locales frente a equipos de mayor categoría para aumentar la venta de entradas de estos equipos. Esto es importante remarcarlo, ya que muchos equipos consiguen la recaudación de todo un año cuando un gran equipo va a sus estadios, lo que les hace sanear las cuentas y ofrecer mejores servicios a sus socios.
Menos kilómetros para encontrar más historias
La modificación introducida en 2025 establece que las dos primeras eliminatorias deben atender a criterios de proximidad geográfica, manteniendo el partido único. La temporada 2026/27 es la primera en la que esta fórmula vuelve a aparecer consolidada desde el inicio. Para la primera ronda, los 112 participantes se distribuyen atendiendo a su cercanía territorial y, siempre que sea posible, se enfrentan los clubes de inferior categoría con los de mayor categoría. El resultado se ve directamente en el sorteo. Xerez-Cádiz. Manacor-Villarreal. Navalcarnero-Betis. Salamanca-Celta. Tavernes-Valencia. Lebrijana-Getafe.
Son partidos diferentes, pero responden a la misma lógica: poner a un club de menor categoría delante de un rival de mayor nivel sin obligar a construir un desplazamiento de cientos de kilómetros para hacerlo posible. El caso de Xerez y Cádiz es probablemente el más evidente. La proximidad territorial no solo reduce kilómetros. Recupera un derbi que llevaba 18 años sin disputarse oficialmente. El último enfrentamiento competitivo entre ambos se produjo en la temporada 2007/08, también en Chapín y con victoria del Xerez por 2-1. La regionalización convierte así una decisión logística en una herramienta para fabricar partidos con historia.
El pequeño sigue teniendo el campo
Hay otro elemento que no ha cambiado. Cuando un equipo de menor categoría se enfrenta a otro superior, la eliminatoria se disputa en el estadio del club más modesto, siempre que sus instalaciones cumplan los requisitos establecidos por la RFEF. En caso de que ambos pertenezcan a la misma categoría, ejerce como local el equipo cuya bola haya salido primero. Esto convierte el sorteo en algo más que una cuestión de rival. Para el club pequeño, no es lo mismo visitar un estadio de Primera que llevar a un Primera a su propio campo.
El Manacor lo comprobará contra el Villarreal. El partido se disputará en Na Capellera, donde el club mallorquín y el Ayuntamiento incluso trabajan para ampliar la capacidad hasta aproximadamente 3.000 espectadores ante la expectación generada por la visita del conjunto castellonense. El Navalcarnero, por su parte, recibirá al Betis en el Municipal Mariano González. El conjunto madrileño, de Segunda Federación, tendrá en casa a un rival que compite en Europa. Es exactamente la imagen que persigue el formato. El fútbol profesional entrando durante una noche en el campo del fútbol que normalmente no aparece en televisión.
Y también hay una razón económica
La Copa tiene una dimensión romántica, pero para los clubes modestos la visita de un grande puede tener una traducción mucho más concreta: dinero. Recibir a un equipo de Primera puede disparar los ingresos de taquilla y convertirse en una de las jornadas económicamente más importantes de la temporada. El Conquense, por ejemplo, explicó en sus cuentas de la temporada 2024/25 que el partido de Copa del Rey tuvo un impacto superior a 300.000 euros en ingresos de taquilla, una cantidad que el propio club consideró clave para su estabilidad económica.
La Minera y el Barbastro también experimentaron durante la temporada anterior el efecto económico de recibir a Real Madrid y Barcelona. Para muchos clubes de categorías inferiores, estos partidos pueden representar el mayor ingreso por taquilla de toda su historia. Ahí aparece una consecuencia menos visible de la regionalización.
Menos kilómetros también significa menos costes de desplazamiento para muchos clubes, mientras que mantener al pequeño como local garantiza que sea precisamente ese equipo el que pueda explotar el principal activo de la eliminatoria: su estadio, sus entradas y su público. La Copa no solo vende la posibilidad de eliminar al grande. También vende la posibilidad de que durante una noche el pequeño sea el centro del negocio.




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