Jason Collins, exjugador de la NBA y figura histórica fuera de las pistas, ha fallecido a los 47 años tras luchar contra un glioblastoma en fase 4. Su nombre quedó marcado para siempre en 2013, cuando se convirtió en el primer jugador en activo de la NBA en declararse abiertamente gay, un gesto que trascendió el baloncesto y abrió una conversación inédita en las grandes ligas profesionales de Estados Unidos.

Un pívot de equipo que jugó 13 temporadas en la NBA

Antes de convertirse en un símbolo social, Jason Collins fue un jugador respetado dentro de la liga. Nacido en Los Ángeles en 1978, se formó en la Universidad de Stanford, donde compartió etapa con su hermano gemelo, Jarron Collins, también futuro jugador profesional. Su solidez cerca del aro, su inteligencia defensiva y su capacidad para asumir roles poco vistosos le llevaron al Draft de 2001, donde fue elegido en el puesto 18.

Su carrera NBA se extendió durante 13 temporadas. Pasó por franquicias como New Jersey Nets, Memphis Grizzlies, Minnesota Timberwolves, Atlanta Hawks, Boston Celtics, Washington Wizards y Brooklyn Nets. Nunca fue una estrella estadística, pero sí uno de esos interiores valorados por entrenadores y compañeros: duro, disciplinado, físico y dispuesto a hacer el trabajo menos brillante.

Las Finales con los Nets y una carrera construida desde la defensa

Su etapa más importante llegó con los New Jersey Nets, donde formó parte del equipo que alcanzó las Finales de la NBA en 2002 y 2003. Aquel conjunto, liderado por Jason Kidd, se convirtió en una de las grandes historias del Este a comienzos de siglo, y Collins tuvo un papel relevante como pívot defensivo.

Su impacto no siempre aparecía en los resúmenes. Collins no era un jugador de grandes números, sino de bloqueos, ayudas defensivas, contacto físico y lectura táctica. Precisamente por eso pudo mantenerse tantos años en la liga: porque entendió su papel y lo ejecutó con profesionalidad.

“Soy negro. Y soy gay”

El momento que cambió su vida llegó en abril de 2013, cuando publicó un texto en Sports Illustrated en el que escribió una frase histórica: “Soy un pívot de la NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay”. Con esa declaración se convirtió en el primer atleta masculino en activo de una de las cuatro grandes ligas estadounidenses (NBA, NFL, MLB y NHL) en anunciar públicamente su homosexualidad.

Collins no presentó su historia como una provocación, sino como un acto de honestidad. Explicó que no había buscado ser el primero, pero que estaba dispuesto a iniciar una conversación que el deporte profesional llevaba demasiado tiempo evitando. Su gesto recibió apoyo de compañeros, entrenadores, figuras políticas y de la propia NBA.

El regreso con Brooklyn y una noche para la historia

Después de hacer pública su homosexualidad, Collins todavía volvió a jugar en la NBA. En febrero de 2014, firmó con los Brooklyn Nets y disputó un partido ante Los Angeles Lakers, convirtiéndose así en el primer deportista abiertamente gay en competir en una de las grandes ligas profesionales norteamericanas.

Aquella noche tuvo un valor enorme. No fue solo el regreso de un veterano a una plantilla NBA, sino la confirmación de que un jugador podía vivir su identidad públicamente y seguir formando parte del máximo nivel. Collins se retiró ese mismo año, pero su impacto ya había quedado fijado en la historia del deporte.

Embajador, referente y voz por la inclusión

Tras dejar las pistas, Collins continuó vinculado a la NBA como embajador de NBA Cares, participando en iniciativas sociales y de inclusión. Su figura se convirtió en referencia para deportistas que no encontraban modelos visibles dentro del deporte masculino profesional.

El comisionado Adam Silver destacó tras su fallecimiento su liderazgo, humanidad y valentía. Para la NBA, Collins no fue solo un exjugador: fue alguien que ayudó a ampliar los límites de lo que significaba pertenecer a la liga.

Collins había sido diagnosticado en 2025 con un glioblastoma, uno de los cánceres cerebrales más agresivos. Según las informaciones publicadas, buscó incluso tratamientos experimentales en Singapur, pero la enfermedad terminó reapareciendo. Falleció rodeado de su familia.

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