El turismo deja cada vez más dinero en España, pero no lo reparte a partes iguales. En un año de récord histórico, el gasto se concentra en pocos destinos y sitúa a Madrid como la gran ganadora en crecimiento, alterando el mapa turístico tradicional y reabriendo el debate sobre el modelo territorial del principal motor económico del país.
Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que el sector turístico español atraviesa uno de sus mejores momentos. Entre enero y noviembre de 2025, España recibió 91,5 millones de turistas internacionales, un 3,4% más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone la cifra más alta jamás registrada en la serie histórica Frontur. A este aumento de visitantes se suma un dato aún más significativo: el gasto total de los turistas alcanzó los 126.707 millones de euros, un 6,9% más que en 2024, superando ya el desembolso acumulado de todo el año pasado cuando todavía falta por contabilizar el mes de diciembre.
Este crecimiento refuerza una tendencia que el sector persigue desde hace años: que el gasto crezca por encima del número de turistas. En términos macroeconómicos, el objetivo parece cumplirse. Sin embargo, el análisis territorial muestra una realidad más compleja. La riqueza generada por el turismo continúa concentrándose en un número reducido de comunidades autónomas, mientras otras regiones apenas logran captar una parte menor del flujo económico asociado a la llegada masiva de visitantes.
Cataluña, Canarias y Baleares concentran más de la mitad del gasto
Cataluña se mantiene como la comunidad que lidera el gasto turístico acumulado, con el 18,5% del total nacional. Le siguen Canarias, que concentra el 17,5%, y las Islas Baleares, con un 16,4%. Estos tres territorios, históricamente vinculados al turismo internacional, aglutinan más de la mitad del gasto total generado por los visitantes extranjeros, confirmando su posición dominante dentro del sector.
No obstante, el dato que marca la diferencia en 2025 es el fuerte despegue de la Comunidad de Madrid. Aunque no lidera el volumen total acumulado, la región se ha convertido en el territorio donde más crece el gasto turístico. Solo en el mes de noviembre, el desembolso de los visitantes en Madrid aumentó un 14,6% interanual, el mayor incremento de todas las comunidades, muy por encima de la media nacional. Este avance consolida a la capital como uno de los grandes polos emergentes del turismo de alto valor añadido.
El auge de Madrid responde a varios factores. Por un lado, el fortalecimiento de su oferta cultural, gastronómica y de ocio, cada vez más orientada a un visitante urbano con mayor capacidad de gasto. Por otro, el peso del turismo de negocios, congresos y eventos internacionales, que genera estancias más cortas pero con un desembolso diario significativamente superior a la media. A ello se suma su papel como principal nodo de conexiones aéreas internacionales, que facilita la llegada de turistas de mercados lejanos con mayor poder adquisitivo.
Dos velocidades en el turismo español
Mientras Madrid gana terreno, otros destinos siguen dependiendo en gran medida del turismo estacional y de sol y playa. En noviembre, Canarias fue el destino preferido de los turistas internacionales, concentrando el 27,7% del gasto total del mes, lo que refleja el peso de la temporada alta invernal en el archipiélago. Baleares y Cataluña, aunque mantienen cifras elevadas en el conjunto del año, muestran un crecimiento más moderado en comparación con el dinamismo madrileño.
El análisis por mercados emisores refuerza esta lectura. Reino Unido continúa siendo el principal motor del turismo hacia España, con 18,2 millones de visitantes hasta noviembre, un 3,9% más que el año anterior. Los turistas británicos generaron el 17,8% del gasto total, seguidos por los procedentes de Francia y Alemania. Estos mercados tradicionales siguen alimentando los destinos clásicos, mientras que Madrid atrae cada vez más viajeros de largo radio, cuyo impacto económico es mayor.
La desigualdad territorial se refleja también en los indicadores de gasto por turista. En noviembre, el gasto medio diario alcanzó los 188 euros, un 5,4% más que el año anterior, mientras que el gasto medio por viaje se situó en 1.399 euros. Estos incrementos benefician especialmente a los destinos con mayor oferta hotelera de gama alta y servicios complementarios, lo que favorece a grandes ciudades y enclaves consolidados frente a zonas con menor infraestructura turística.
El alojamiento hotelero concentró el 57,6% del gasto total del mes de noviembre, con un aumento del 4,7%, y el gasto asociado a este tipo de alojamiento creció más del doble que el número de turistas que lo utilizaron. Este dato apunta a un encarecimiento de la oferta y a un cambio en el perfil del visitante, pero también plantea interrogantes sobre el impacto social del modelo, especialmente en lo relativo al acceso a la vivienda y la presión sobre los precios en determinadas áreas.
En este contexto, el éxito del turismo español convive con crecientes tensiones territoriales y sociales. Mientras algunas comunidades baten récords de facturación y refuerzan su posición económica, otras reclaman una redistribución más equilibrada de los beneficios del sector o apuestan por estrategias alternativas para captar turismo sin reproducir los problemas de saturación.
Con 91,5 millones de turistas internacionales hasta noviembre y 5,8 millones solo en ese mes, España enfila el cierre de 2025 con la vista puesta en la simbólica cifra de los 100 millones de visitantes. De alcanzarse, se trataría de un nuevo hito histórico. La gran incógnita, sin embargo, no es solo cuántos turistas llegarán, sino cómo y dónde se repartirá el dinero que dejan. Un debate que, a la vista de los datos, seguirá marcando la agenda turística y política en los próximos años.