Antonio Garamendi, actual presidente de la CEOE, ha activado de manera inesperada el mecanismo electoral antes de que llegue el mes de noviembre, cuando marca el calendario. Según ha avanzado El Mundo este martes, el actual mandatario de la patronal ha convocado una reunión con los altos miembros para el próximo miércoles 1 de julio a las 17:00 horas y, a su término, se celebrará la Junta Directiva.
Cierto es que la reunión entre los principales miembros se adelanta una quincena antes de lo previsto, puesto que en un primer momento estaba fijada para el día 15 de julio. Sobre la cumbre de noviembre, fuentes de la patronal, recogidas por distintos medios de comunicación, han explicado que, al establecerse “un plazo mínimo de tres meses”, no querían que “los tiempos se solaparan” entre la reunión y la convocatoria. Con la próxima cita en julio, en cuestión de semanas, las partes podrán organizarse en aras de realizar “toda la tramitación y procedimientos necesarios antes de agosto”.
Cabe tener en cuenta que los estatutos de la patronal establecen que el Comité Ejecutivo es el encargado de decidir la fecha, mientras que la Junta Directiva es la que designa el número de vocales de cada organización y aquellas que deberán integrar el órgano tras su renovación.
Debido a que aún es prematuro conocer el día concreto de las elecciones, aunque ya se ha avanzado que será antes de noviembre, comenzará a correr el tiempo para presentar candidaturas al cargo.
Fue en manos del propio Garamendi cuando hace tres años, en 2023, se instauró un cambio en los estatutos internos de la CEOE para acabar con la limitación de mandatos, por lo que podría optar de nuevo a la reelección en esta nueva cita en las urnas de la patronal.
Bajo el telón de fondo de las pasadas elecciones del CEPYME
Son precisamente otras elecciones pasadas, las celebradas en CEPYME en 2025, las que podrían tener ahora un coste para el actual líder de los empresarios. En aquella cita, su candidata, Ángela de Miguel, se impuso por la mínima (52,7%) a Gerardo Cuerva, quien ocupaba en ese momento la presidencia de la organización. De Miguel obtuvo el esperado apoyo de Garamendi después de haber comunicado a Cuerva que había dejado de contar con su respaldo tras un acto organizado por la organización el verano anterior, en el que se criticó la actuación del Gobierno central con el apoyo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Las elecciones en la organización empresarial vinculada a CEOE concluyeron con un resultado muy ajustado: De Miguel se impuso con el 52,7% de los votos frente al 46,3% de su rival. La cita electoral registró una participación histórica y no existió una interpretación compartida sobre el significado del resultado.
Después de aquella votación, se esperaba que Cuerva tratara de optar a la presidencia de CEOE. Sin embargo, en los últimos meses se ha extendido dentro de la organización empresarial la percepción de que esa posibilidad ha perdido fuerza, después de que intentara reunir apoyos en la madrileña CEIM y en la catalana Foment del Treball, según las fuentes consultadas. En el seno de la patronal, algunas voces admiten que el malestar con el liderazgo de Garamendi continúa presente. Parte de los miembros critican que su posición no sea más firme frente a las medidas impulsadas por el Gobierno o ante el actual escenario marcado por los casos de corrupción, aunque no contemplan la aparición de una candidatura alternativa.
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