Isabel Díaz Ayuso continúa utilizando a los jóvenes madrileños como armas arrojadizas en su lucha personal contra el Gobierno. La presidenta de la Comunidad de Madrid continúa sin pagar el Bono Joven del Alquiler de 2022 a miles de jóvenes que siguen a la espera de una ayuda que llega con más de un año de retraso. El Ejecutivo madrileño había incumplido hasta en tres ocasiones su promesa de pagar y, el pasado septiembre, estableció como fecha límite el 31 de octubre.

Sin embargo, una vez más, el Gobierno de Ayuso ha jugado con las necesidades de los jóvenes y no ha pagado. Hasta octubre, tan solo 2.193 de los 11.147 beneficiarios (un 20%) había recibido una ayuda pagada con fondos del Estado que ya habían llegado a las arcas de la Comunidad de Madrid en 2022. La beca, que corresponde al ejercicio pasado (de la relativa a este año ni hablemos), está destinada a ayudar a los jóvenes a pagar el alquiler, pero en Madrid han decidido no repartirla, pese a estar pagada con fondos del Gobierno de coalición.  

Algunos ‘afortunados’ han tenido la suerte de cobrar parte de la ayuda con más de doce meses de retraso, pero ni de lejos se alcanza a cumplir el 100% prometido por Ayuso. Actualmente, 4.040 jóvenes, según la Comunidad de Madrid (4.800, según la plataforma de afectados), aún no han visto ni un céntimo del bono que les ha sido concedido. Un 36% de las personas no han percibido el dinero que les corresponde, un 43% según los datos de la plataforma, pese a que el consejero de Vivienda, Jorge Rodrigo, se comprometió personalmente a ello.

La Comunidad de Madrid ha recibido 31,8 millones y solo ha gastado 15,7 millones para pagar los bonos de 2022 (63,6 para los dos años), dotados con ayudas máximas de 250 euros al mes que reciben menores de 35 años que tienen que cumplir una serie de requisitos. Miles de ellos han tenido que volver a casa de sus padres o han pedido préstamos a la espera de una ayuda aprobada a principios de 2022 y para la que la autonomía ya empezó el trámite mucho más tarde que el resto (septiembre de 2022).

Todos los datos cogidos con pinzas, pues el propio consejero de Vivienda ha reconocido este jueves que han pagado o “propuesto el pago”, lo que da a entender que la cifra se aleja de los 7.107 que señala la comunidad y se acerca más a lo denunciado por la plataforma de afectados. Ahora, estos jóvenes, cansados de esperar, de falsas respuestas y de recibir portazos ante sus preguntas, han decidido salir a protestar.

Los jóvenes se echan a la calle contra Ayuso

Casi un centenar de jóvenes afectados han presentado una reclamación colectiva formal ante la Consejería de Vivienda por los impagos del bono joven. No obstante, conocedores del final que les espera a este tipo de trámites en la Comunidad de Madrid, han decidido reunirse este sábado a las 12:00 horas en la Puerta del Sol para protestar contra Ayuso y su gestión. “Saldremos a la calle para exigir mucho más que el pago del bono. No queremos subvenciones, queremos soluciones”, reza el comunicado.

El Ejecutivo madrileño se agarra a los trámites administrativos para no pagar un bono que, simultáneamente, atacan e insultan, asegurando que es una “medida electoralista de Sánchez”, que no vale para nada. Desde la Plataforma de Afectados por el Bono del Alquiler Joven tienen claro que el impago de las ayudas responde a cuestiones políticas, que no administrativas ni jurídicas. “Si tan mal lo estamos gestionando, gestiónenlo ustedes”, chuleaba el consejero de Vivienda en un pleno, dirigiéndose a la bancada de la oposición.

“La jugarreta es decirle a los que esperan el bono que se les va a pagar y luego sacar un requerimiento de cobro pidiéndole a los beneficiarios una documentación que ya había aportado o, directamente, que ni siquiera aparecía en las bases de la convocatoria o como requisitos para recibir la ayuda”, lamenta una de las implicadas en la plataforma contactada por ElPlural.com. “No quieren pagar, no hay más”, sentencia abatida.

Miles de jóvenes ya ni siquiera esperan un dinero que debería haber llegado hace un año, tan solo piden justicia ante un acto de venganza pertrechado por un Gobierno de coalición contra sus propios ciudadanos, con la única intención de enfangar una guerra partidista y unidireccional. Madrid es imposible para vivir y la ley de Vivienda, que no aplica Ayuso, no actuará para cambiar eso. Tampoco llegan las ayudas a los ciudadanos, desesperados y muchos ya exiliados ante la dejadez de una mandataria que imagina un callejero que no se extiende más allá del barrio de Salamanca.