Aceptamos que los árboles son seres vivos, pero les negamos la mayoría de las atribuciones que eso puede tener. Poco más que alimentarse a través de las raíces, crecer, respirar por las hojas y realizar la fotosíntesis. Percibimos cada árbol de un bosque cómo un ser independiente. Incapaz de establecer una comunicación son sus semejantes. Pero estamos equivocados.

Árboles que hablan entre sí

En una de las investigaciones más sorprendentes y románticas de los últimos años. Cómo los árboles tejen comunidades entre ellos. Cómo establecen auténticos procesos de comunicación de uno a otro. El estudio fue realizado por el equipo encabezado por Suzanne Simard y publicado en la revista AoB Plants. En este análisis se establecen los procesos y momentos en los que los árboles se hablan entre sí. Bajo el terreno, establecen una intrincada red de raíces que no solo se cruzan. También son su mecanismo para intercambiarse nutrientes. El factor que ayuda a que se establezca esta comunicación son las raíces de los hongos y setas que crecen alrededor. Que bajo los árboles suelan encontrarse setas no es solo una cuestión de humedad y protección del sol. Las setas intercambian minerales con los árboles a cambio de los azúcares que estos les suministran.

Solidaridad y avisos

Pero el sistema va más allá de facilitarse alimentos. Estos sistemas también son capaces de lanzar mensajes de advertencia ante condiciones desfavorables. En el caso de plagas o enfermedades, se avisan unos a otros utilizando las conexiones de las raíces. El proceso llega a momentos de auténtica solidaridad. Los más sanos y robustos son capaces de ceder nutrientes y elementos químicos a aquellos que están en peor condiciones. Y lo más fascinante es que este proceso se realiza incluso entre árboles de diferentes especies. La investigación configura los bosques como organismos vivos. Comunidades interconectadas en la que cada miembro colabora con los demás. Procesos simbióticos entre distintas especies, tipos de árboles y estados físicos. Unos hábitats en los que el daño a un individuo se hace a toda la comunidad.