El PP de Alfonso Rueda ha culminado este jueves su operación para arrebatar la alcaldía de Lugo al bloque progresista y poner fin a 27 años de gobiernos de izquierda en la ciudad. La moción de censura impulsada por los populares ha salido adelante por un solo voto: los 12 concejales del PP y el apoyo decisivo de María Reigosa, edil elegida en las listas del PSOE que se incorporó a la corporación hace apenas seis meses tras el fallecimiento de tres concejales socialistas.

La maniobra ha convertido a Elena Candia, presidenta provincial del PP de Lugo, en nueva alcaldesa de la ciudad. Su llegada al bastón de mando se ha producido entre protestas ciudadanas a las puertas del consistorio, gritos contra el transfuguismo y una fuerte carga simbólica para la izquierda gallega. El hasta ahora alcalde, Miguel Fernández, del PSdeG, ha denunciado antes del pleno que la operación supone “mancillar” la alcaldía y ha acusado al PP de construir su victoria sobre una circunstancia dolorosa.

Un voto tránsfuga para cambiar 27 años de gobierno

La moción de censura ha prosperado por la mínima. Sin el voto de Reigosa, el PP no habría alcanzado la mayoría necesaria para desalojar al bipartito formado por PSdeG y BNG. La edil, que llegó al pleno municipal después de una cadena de sustituciones derivada de la muerte de tres concejales socialistas, ha roto con el partido por el que obtuvo el acta y se ha alineado con los populares, permitiendo el cambio de gobierno.

Para el alcalde saliente, esa circunstancia convierte la moción en una operación de “oportunismo político”. Fernández ha reprochado al PP haber aprovechado el duelo y la recomposición forzada del grupo socialista para alterar la mayoría municipal. “Es una maniobra política construida sobre el dolor”, ha denunciado, antes de calificarla como “moralmente inaceptable”.

La protesta en la calle ha acompañado el pleno desde primera hora. Vecinos contrarios a la moción han recibido al regidor socialista con aplausos y han cargado contra el transfuguismo. La tensión no ha impedido que la votación saliera adelante, pero sí ha dejado claro que el cambio de gobierno nace marcado por una fuerte contestación política y social.

Lugo y el fantasma histórico del transfuguismo

La ciudad natal de Besteiro no vive por primera vez un episodio de estas características. Según recuerdan los socialistas, esta es la tercera vez que un tránsfuga procedente del PSOE facilita un gobierno de la derecha en Lugo. La primera ocurrió en los años ochenta, cuando Fabriciano González apoyó al regidor Vicente Quiroga. La segunda llegó en 1991, cuando el concejal elegido por el PSOE Antonio Mouronte facilitó la elección del popular Tomás Notario.

La moción de este jueves recupera ese fantasma histórico y lo sitúa en el centro de la política gallega. Para el PP, se trata de un cambio legítimo ante un gobierno agotado. Para el PSdeG y el BNG, es una operación construida sobre el transfuguismo y avalada por la dirección autonómica de Rueda. Para una parte de la ciudadanía que se ha manifestado ante el Ayuntamiento, es directamente una alteración de la voluntad popular.

El resultado inmediato es claro: Elena Candia es ya alcaldesa de Lugo y el PP recupera un poder municipal que llevaba casi tres décadas fuera de su alcance. Pero el coste político de la operación está por medir. La nueva regidora tendrá que gobernar con una mayoría nacida de un solo voto y marcada desde el primer día por la polémica. El PP ha ganado la alcaldía, pero también ha abierto un debate incómodo sobre los límites de la aritmética democrática cuando depende de una tránsfuga.

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