En las últimas semanas, se han viralizado en redes sociales múltiples vídeos de predicadores ofreciendo un sermón en pleno Metro de Madrid. Estampas que se multiplicaron tras la celebración de un masivo encuentro evangelista de en el Riyad Air Metropolitano el pasado 2 de mayo. Las fuerzas progresistas en la Asamblea de Madrid pusieron el foco sobre ello, hasta que ahora Más Madrid ha dado el paso para trasladar el debate a la Cámara regional y forzar a que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, se retrate. El grupo capitaneado por Manuela Bergerot ha registrado una iniciativa que reclama la prohibición del proselitismo religioso, predicación y evangelización activa en los trenes e instalaciones del suburbano madrileño.

La propuesta de los progresistas no plantea limitar la libertad religiosa ni de expresión en su concepción más general, sino que busca regular su ejercicio en un espacio cerrado, de uso funcional y compartido por millones de viajeros diarios. Más Madrid sostiene en el escrito de la proposición no de ley (PNL) que esta práctica ha crecido en los últimos tiempos. Personas o grupos difunden verbalmente mensajes religiosos dirigidos al conjunto de usuarios en vagones, andenes o vestíbulos. Entienden que este tipo de intervenciones dejan a los usuarios del Metro en una posición de “cautividad temporal”, habida cuenta de que no siempre pueden evitar el mensaje sin alterar su desplazamiento.

La iniciativa parte de una idea central: el transporte público no es una plaza, una iglesia ni un espacio de propaganda, sino un servicio esencial para desplazarse. Por eso, el grupo pide actualizar el Reglamento de Viajeros de Ferrocarril Metropolitano de Madrid, aprobado en 1987, para incluir de manera expresa este tipo de conductas, que actualmente no aparecen recogidas de forma específica.

Prohibición neutral

Más Madrid subraya que su propuesta debe aplicarse con independencia del contenido del mensaje. Es decir, no se trataría de prohibir únicamente discursos religiosos concretos, sino cualquier actividad de predicación o evangelización activa dirigida a los usuarios dentro de la red de Metro. La formación insiste en que la regulación debe ser neutral y centrarse en la conducta, no en la confesión ni en la ideología del mensaje.

En el escrito, el partido defiende que la libertad religiosa y la libertad de expresión son derechos fundamentales, pero sostiene que estos derechos deben modularse cuando entran en conflicto con otros bienes protegidos, como la intimidad, el descanso, la tranquilidad o la convivencia en un espacio cerrado y en movimiento.

El argumento de fondo es que el viajero no elige estar expuesto a un discurso ajeno mientras se desplaza. En un vagón lleno, durante un trayecto cotidiano o en una estación concurrida, la capacidad de evitar una predicación no es comparable a la que existe en la calle o en un acto voluntario. Por eso, Más Madrid plantea que Metro de Madrid disponga de herramientas claras para intervenir cuando se produzcan estas situaciones.

Sanciones y protocolos

La iniciativa pide al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que incluya en el reglamento un apartado específico para prohibir y tipificar como infracción el ejercicio de actividades de proselitismo religioso, predicación o evangelización activa en el interior de los trenes, así como en andenes, vestíbulos y otras instalaciones de la red.

Además, Más Madrid reclama que se desarrollen protocolos de actuación para el personal de Metro. El objetivo, según la propuesta, es que los trabajadores puedan identificar estas conductas, actuar de forma proporcionada y respetuosa y hacerlo con seguridad jurídica. La formación quiere evitar intervenciones arbitrarias o confusas, especialmente en un terreno sensible por su vínculo con derechos fundamentales.

La propuesta también incorpora campañas informativas dirigidas a los usuarios. Más Madrid considera necesario explicar cuáles son los derechos de los viajeros y cuáles son las normas de convivencia dentro del transporte público. En esa línea, plantea evaluar periódicamente el impacto de las medidas tanto en la calidad del servicio como en la percepción de bienestar de quienes utilizan Metro.

El Metro como espacio de convivencia

Más Madrid defiende que el Metro debe preservar su carácter de espacio común de movilidad, no convertirse en un lugar de captación, predicación o presión sobre usuarios que simplemente tratan de desplazarse. La formación insiste en que el suburbano madrileño debe garantizar un entorno seguro, respetuoso y libre de actividades que puedan resultar invasivas para quienes viajan.

La petición llega ahora a la Asamblea de Madrid, donde el grupo buscará apoyos para instar al Ejecutivo regional a modificar la normativa. El debate, previsiblemente, no quedará limitado a una cuestión técnica. La propuesta toca una frontera delicada entre derechos fundamentales, convivencia ciudadana y gestión del espacio público. Más Madrid quiere fijar esa frontera con una frase que resume el espíritu de su iniciativa: el transporte público es un espacio de uso funcional, no evangelizador. Y el Metro de Madrid, sostiene la formación, debe seguir siendo un lugar para llegar al trabajo, a casa o a una cita, no un vagón convertido en púlpito.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora