Desde que su actividad entró a los juzgados por los dos procedimientos en los que se investiga a su dueño, Alberto González Amador, la empresa Maxwell Cremona no ha dejado de registrar caídas en sus cuentas. La sociedad, foco de los dos presuntos delitos fiscales cometidos por la pareja de Isabel Díaz Ayuso, y que sería a su vez la sociedad que compró para ocultar una comisión de la compraventa de mascarillas en la pandemia; cerró el año 2025 con unos ingresos de 709.738 euros, lo cual no evitó que terminara el ejercicio en números rojos.

En concreto, Maxwell Cremona cerró 2025 con unas pérdidas de 26.236 euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, de la empresa de la que González Amador es propietario y administrador único. Tal y como apunta 'eldiario.es' y ha podidio comprobar ElPlural.com, la sociedad facturó un 25% menos que el año anterior, aunque su volumen de negocio sigue siendo aproximadamente el doble que antes de la pandemia. Las mismas cuentas consignan, además, un reparto de dividendos “con cargo a reservas” por importe de 1.225.000 euros, exactamente la misma cantidad que ya figuraba en las cuentas de 2024.

Sin embargo, la documentación presenta una aparente contradicción: al cierre de 2025 la sociedad declara 596.490 euros en reservas y el formulario de aplicación del resultado no recoge ningún dividendo correspondiente al ejercicio, por lo que no puede descartarse que la referencia al reparto de 1,225 millones sea un dato arrastrado de las cuentas anteriores o responda a una operación que requiere mayor explicación.

Las cuentas, además, siguen sin reflejar el litigio con Hacienda de la empresa, a pesar de que es obligatorio especificarlos, y no especifican el origen de sus ingresos. González Amador está investigado por haber defraudado a la Agencia Tributaria más de 350.000 euros durante los años 2020 y 2021, mediante una trama de facturas falsas y empresas pantalla, entre las que habría estado Maxwell Cremona.

Fue también esta sociedad la que adquirió de la mujer del presidente de Quirón Prevención por 500.000 euros, a pesar de no tener casi valor ni actividad, presuntamente para ocultar una comisión de dos millones de euros de la compraventa de mascarillas en lo peor de la pandemia, por lo que se investigan posibles delitos de corrupción en los negocios. Es en esa pieza separada en la que se incorporó el informe de Hacienda, conocido en junio, que señala que el novio de Ayuso facturó 4,4 millones de euros del gigante de la sanidad privada, principal contratista de la Comunidad de Madrid, entre 2021 y 2023, años en los que ya era pareja de la presidenta.

Maxwell Cremona fue también la sociedad a través de la que González Amador pagó 17.500 euros a su socio detenido en Estados Unidos por contrabando, por el alquiler de un 'chalet oficina' en el barrio de Hortaleza, en Madrid. Como publicó en exclusiva ElPlural.com, este inmueble se vendió después a una de las empresas de Javier Tebas Llanas, el hijo del presidente de LaLiga.

La caída en las cuentas de Maxwell

En concreto, Maxwell Cremona cerró 2024 con un beneficio de 93.679 euros y un activo de 563.413 euros. Las memorias depositadas por la sociedad recogen un reparto de 1,225 millones de euros con cargo a reservas y vuelven a consignar exactamente la misma cantidad en la documentación correspondiente a 2025. De ser dos operaciones distintas, González Amador habría recibido 2,45 millones de euros en dividendos en dos años. Sin embargo, tal y como apunta eldiario.es, las propias cuentas obligan a introducir cautela: las reservas cerraron 2025 en 596.490 euros y el documento de aplicación del resultado no refleja ningún dividendo en ese ejercicio, por lo que no es posible confirmar únicamente con las cuentas depositadas que los 2,45 millones correspondan efectivamente a dos repartos diferentes.

En 2023, el activo de Maxwell superaba los 2,2 millones de euros, una cifra que se redujo a 563.413 euros en 2024 y a apenas 240.490 euros al cierre de 2025. La caída no se explica únicamente por el descenso de la facturación: los créditos pendientes de cobro a clientes, que rozaban los dos millones de euros en 2023, se redujeron drásticamente en los dos ejercicios siguientes, mientras la tesorería pasó de 221.604 euros en 2024 a 82.918 euros en 2025. Aun así, las dimensiones actuales de la sociedad siguen siendo superiores a las de 2019, cuando cerró con una facturación de poco más de 350.000 euros.

Las compraventas de Ayuso y su novio

La importancia de las cuentas de Maxwell se entiende mejor repasando el conjunto de operaciones y nombres propios que han rodeado a su administrador, González Amador, desde que la adquirió. La misma compra de la sociedad se investiga por, presuntamente, encubrir una comisión repartida con el directivo de Quirón Fernando Camino; y desde que se realizó esta operación, el empresario habría cometido dos delitos fiscales. Durante esos años, el novio de Ayuso compró un piso en Chamberí en el que ha vivido desde entonces con la presidenta, muy por debajo del precio de mercado y pagando una entrada similar a lo defraudado, unos 350.000 euros.

Hace un año, durante el ejercicio que ha cerrado en pérdidas, el novio de Ayuso compró el ático situado justo encima de ese piso, que hasta entonces alquilaba a Babia Capital, empresa de su fiscalista, por 5.000 euros al mes. Ahora, tras el escándalo del otro ático de lujo en Chamberí comprado por la Comunidad de Madrid para que Ayuso lo utilizara de oficina y su posterior puesta a la venta tras descubrirse, González Amador vende ambos pisos por un total de 3,42 millones de euros, como publicó en exclusiva ElPlural.com.

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