La Consejería de Digitalización prevé destinar aproximadamente 7,7 millones de euros a tecnología para los centros educativos, tal y como viene informando en los últimos días ElPlural.com.

La cuestión ha generado polémica de base dado que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha plantado históricamente la batalla a las pantallas en las aulas, no solo en lo discursivo, sino que llevando también a cabo medidas concretas como la prohibición de que los alumnos de Infantil y Primaria de colegios públicos y concertados utilizaran de forma individual ordenadores, móviles o tablets.

Ese eje de actuación choca frontalmente con el anuncio reciente que contempla estas líneas y sobre el que los sindicatos muestran su preocupación. Comisiones Obreras (CCOO), que ha sido el primero que ha puesto pie en pared frente a este hecho, centra aquí buena parte de sus críticas, pero hay otros datos relevantes que deja el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM).

División de los lotes

Consultado por este medio y el agente social -el documento es de carácter público-, el contrato se divide en 13 lotes si se atiende a la división oficial del documento de la administración pública. Así, el reparto de dinero quedaría de la siguiente manera.

  • Lote 1: Sistema de impresiones 3D: 1.092.500,84 euros
  • Lote 2: Robótica de suelo Infantil: 622.586,43 euros
  • Lote 3: Ampliación robótica Primaria: 1.022.899,35 euros
  • Lote 4: Herramientas de prototipado: 301.718, 40 euros
  • Lote 5: Ampliación robótica. Secundaria: 2.289.146,98 euros
  • Lote 6: Consola portátil de juegos: 337.577, 42 euros
  • Lote 7: Fabricación digital (Láser): 224. 403,08 euros
  • Lote 8: Robótica manipulativa avanzada: 813.263,29 euros
  • Lote 9: Robótica adaptada e IA: 57.939,24 euros
  • Lote 10: Kit de iniciación a la robótica: 657.509,09 euros
  • Lote 11: Equipo de computación 2 en 1: 64.397,20 euros
  • Lote 12: Tablets táctiles gran formato: 120.892,56 euros
  • Lote 13: 138.843, 99 euros

Del desglose de precios llaman la atención algunos aspectos, seguramente uno de los que más, sino el que más, sea el referido a las “consolas portátiles de juegos”. Este periódico ha preguntado a sindicatos y Comunidad para intentar comprender a qué se refería y qué finalidad persigue el envió de este material a los espacios académicos.

Desconcierto total

Aida San Millán, Secretaria General de la Federación de Educación y Servicios Socioeducativos reconoce la sorpresa cuando vio el montante orientado a este concepto. “Consolas de videojuegos no se han tenido nunca en los colegios”, ratifica, antes de desarrollar un poco más su respuesta, abriendo nuevas posibilidades al trabajo sobre estas herramientas que pretende la región.

“Si hubiera un proyecto o un plan, cualquier juego sirve para trasladarlo a un trabajo. Los videojuegos trabajan muy bien, por ejemplo, con todo lo que tiene que ver con los reflejos óculo-manuales o la respuesta inmediata”, concreta, defendiendo que “se pueden trabajar áreas de conocimiento o de percepción que sean importantes” con esta metodología. “En realidad, casi todo lo que tenemos a nuestro alrededor se puede convertir en un material educativo”, celebra.

La cuestión está, a ojos del sindicato, en que la Autonomía “no tiene un proyecto con ello”. “Si dices a un colegio que les va a llegar una consola de videojuegos sin aportar más información van a preguntar que para qué, porque los niños ya pasan en casa horas y horas con la consola”, estima.

El término empleado por la Consejería es el de ‘consola portátil de juegos’. Sin más detalles, es complicado saber a qué se refiere exactamente. “No sabemos nada porque no se comunican con los centros educativos ni nos comunican sus ideas”, insiste. “Se podría referir a juegos educativos que se instalan dentro de pizarras digitales”, pone sobre la mesa, recordando que la administración Sol “ha prohibido el uso de pantallas” y, sea como fuere, “va por la pantalla; no es un juego de mesa”, concluye.

Comunidad de Madrid

Fuentes de la Consejería, por su parte, indica que se “están mezclando dos cosas distintas” y que la Consejería de Digitalización se centra en el “desarrollo de las competencias relacionadas con el pensamiento computacional y la programación, siempre desde un uso responsable”.

Este periódico se ha dirigido a la Consejería de Educación por si pudiera arrojar algún dato más pero, en el momento de redacción de estas líneas, no ha obtenido respuesta.

CCOO afea sobre todo tres cuestiones: la discordancia entre lo que dice la Comunidad y las medidas que venían llevando a cabo para con la utilización de tecnología en las aulas y que este dinero se podría emplear en cuestiones que, considera, más primordiales. Además, sospechan que usar los fondos de este modo es una manera de “justificar” la inversión que hace el Ejecutivo de Pedro Sánchez a través del programa Código Escuela 4.0, una iniciativa de Moncloa para la que usa los fondos Next Generation que le cede Europa a las comunidades autónomas.

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