Debutar con una entrevista a Pilar Eyre es un lujo. Son las diez de la mañana cuando la llamo por teléfono, aunque ella ya lleva muchas horas despierta; madruga porque escribe “desde muy temprano” su próxima novela. Ya lo saben, es finalista del Premio Planeta —sí, el mismo premio que ganó Juan del Val— y experta en Casa Real. También una catalana perteneciente a la burguesía, pero que en su día se definió como “más de izquierdas que el PSUC”.
PREGUNTA (P): Podríamos decir que tú eres una de esas “señoras bien” —como dice tu novela—. Una mujer de más de 60 años que trabaja, se reinventa y que ha sido soporte social y cultural de nuestro país.
RESPUESTA (R): En mi novela he querido retratar una clase social que yo conozco bien porque vengo de una familia muy de derechas, pero siempre me he sentido un poco ajena o extraña, y eso me ha permitido tener una visión desde fuera de toda esta clase social y poder hablar de ella con conocimiento de causa.
P: Podríamos decir que perteneces a la burguesía catalana.
R: Supongo que sí. Me da vergüenza decirlo y un poco de pudor.
P: ¿Por qué?
R: Bueno, a mí mi nacimiento me hizo heredera de uno de los bandos de la Guerra Civil y después mi conciencia ha cambiado. Soy la roja de mi familia, soy la única de izquierdas, la única que ha estado en la lucha antifranquista. Pertenezco a la burguesía catalana por mi nacimiento, pero después mi conciencia me ha sacado de ahí a patadas.
P: Eras muy de derechas hasta que fuiste a la universidad. ¿Te sigues considerando de izquierdas?
R: El otro día no sé quién decía: “Me di cuenta de que no era de izquierdas porque, si lo fuera, empezaría a repartir todo mi dinero”. Con el tiempo, también aquella cosa radical que tenía cuando era joven, aquella cólera y rabia que te provoca una situación injusta, se ha ido diluyendo. Hay cosas de la derecha que también me gustan, así que soy de mi calle, de mi escalera. No podría definirme como de izquierdas o de derechas.
P: ¿Cómo llevas el paso del tiempo?
R: Fatal, no me gusta nada cumplir años porque es algo muy injusto. Me da miedo que digan que estoy decayendo, por eso ahora reviso cada cosa que hago mil veces. Luchar contra este tipo de cosas es un sobreesfuerzo.
P: Hace unos días, Loles León le explicaba a Martín Bianchi en una entrevista en El País que “el sexo a los 75 es muy bueno”.
R: De sexo y esas cosas no me gusta hablar, no porque sea mayor. Tampoco me gustaba cuando era joven.
P: ¿Eres una romántica?
R: He sido muy enamoradiza y he tenido una vida sentimental bastante agitada, pero no me he desinhibido lo suficiente como para hablar de sexo. Estoy temblando por si Broncano me llama para su programa y me hace esa pregunta.
P: Tu última novela se centra en Barcelona. ¿Cómo valoras la situación en la que se encuentra la ciudad?
R: A mí me encanta Barcelona, he tenido ocasión de irme a vivir a Madrid y nunca he querido. Tenemos una ciudad extraordinaria. ¿Que no somos los más simpáticos del mundo, los catalanes? Bueno, pues es verdad, y además nos cuesta hacer amigos.
P: Pero es una ciudad que se la está comiendo el turismo.
R: Es una ciudad tan maravillosa que no me extraña que todo el mundo quiera venir.
P: ¿Cómo se lucha contra eso?
R: Creo que intentar poner barreras a todo esto me parece ridículo. Cada vez habrá más desplazamientos de personas. Intentar poner palos en las ruedas y decir que es un horror... Nosotros no cambiaremos el curso de la historia, tenemos que ser nosotros los que desarrollemos nuestras herramientas para hacerlo de una manera humana.
P: Y proteger a la ciudadanía de Barcelona.
R: ¿Proteger de qué? Tampoco creo que estos extranjeros vengan de manera agresiva y con escopetas a matar a todos. ¿Tú no vas a París, no vas a Roma? Lo veo inevitable. No le veo ningún problema a Barcelona.
P: Eres mi madrina en ElPlural.cat, que nace con la intención de apostar por el periodismo de proximidad. ¿Cuáles son los retos actuales a los que se enfrenta Catalunya?
R: La inmigración. Una de las cosas que más rabia me da es el racismo, el desprecio a quien viene de fuera y la gente que crea una estrategia política para luchar contra gente que viene por necesidad extrema. Todo el mundo tiene un lugar en Catalunya. Me acuerdo de la frase de Pujol: “Catalán es todo aquel que vive y trabaja en Catalunya”.
P: Hace unos días protagonizaste un artículo en EL MÓN DE LA TELE en el que criticaban la castellanización de TV3. Se criticaba que tus intervenciones con Jordi González fueran en castellano cuando hace años ambos hablabais en catalán.
R: Es un tema muy delicado. En mi casa siempre hemos hablado castellano y soy muy poco dada a los idiomas, por lo que he estado muchos años sin poder trabajar en Catalunya y me parecía normal. Cuando en Madrid me decían que era injusto, les decía: “Es normal porque no hablo catalán, entonces es normal que prefieran tener gente que sí lo habla”.
Ahora he tenido la oportunidad de trabajar en TV3 porque supongo que, al ser mayor, me han cogido cariño o no les importa. Siempre hay alguien que dice: “¡Que esta tía hable catalán!”. Bueno, si algún día me dicen que tengo que hablar catalán porque, si no, no puedo trabajar en TV3, cogeré mis cosas y me iré, pero creo que la sociedad catalana ya me ha perdonado que hable castellano.
P: Has sido indultada.
R: (Ríe). Sí, más o menos.
P: ¿Crees que ser monárquico implica ser de derechas?
R: La verdad es que sí. La monarquía es un artefacto completamente artificial que no tiene ningún sentido en el siglo XXI, me parece una idea bastante retrógrada y ridícula.
P: ¿Hay ahora mismo una mayoría monárquica en nuestro país?
R: Claro que no, porque a la gente joven no le interesa. Somos los que tenemos una edad y los que os dedicáis a la prensa del corazón y el glamour los que estamos manteniendo esto. Creo que mi hijo no sabe ni cómo se llama la hija de los reyes. La monarquía la mantiene la prensa del corazón.
P: Vaya, que la monarquía la mantenemos la gente de cierta edad, la prensa del corazón y los maricones.
R: Eso lo has dicho tú, pero es un buen titular. No sé por qué la reina Letizia es tan reticente con la prensa del corazón, porque el día que dejemos de hablar de ellos la monarquía morirá y creo que debe ser consciente de ello. No tenemos que hacer una revolución ni una guerra; con no hablar de ello... Si no hablamos nosotros, ¿quién habla, el BOE, que no lo lee ni Dios?
P: A día de hoy se vende a la princesa Leonor como un activo de la monarquía. Defiendes que debemos conocerla más, pero es un arma de doble filo.
R: Si no quieres mojarte, no te metas en el mar. La verdad es que esto tiene sus privilegios y también sus cargas. A mí esto me parece horroroso para unas chicas jóvenes que no pueden moverse libremente. Letizia lo eligió libremente, que bastante arrepentida debe estar.
P: ¿Crees que lo está?
R: La vida de Letizia ha sido en muchos momentos un infierno. Ha pasado por momentos horrorosos y periodos en los que era insultada, vilipendiada, criticada, menospreciada incluso por miembros de su propia familia política. Se ha sentido muy sola. Y luego el miedo por lo que les viene encima a sus hijas.
P: Uno de los críticos con la reina ha sido Juan Carlos I. ¿Debería volver a España?
R: Creo que no volverá.
P: ¿Morirá en el extranjero?
R: Sí, pero tampoco pasa nada. Él se victimiza y dice que Pedro Sánchez es malo porque no le deja venir. Es su propio hijo quien ha dicho que, si regulariza su situación fiscal, puede venir cuando quiera, así que es a él a quien no le conviene venir por la herencia de sus hijas, porque afloraría el dinero que tiene, sabríamos qué patrimonio tiene en realidad...
P: ¿Qué le dirías si lo tuvieras delante?
R: Que ha sido una decepción. Aun así, sigue siendo el personaje más importante de la Familia Real. Todo lo que tiene Juan Carlos, su hijo no tiene ni una centésima parte. Tiene otras cualidades. Es buena persona y un tipo tranquilo.
P: ¿Juan Carlos era buena persona?
R: Era impulsivo y un gran estratega, pero que por dinero nos haya decepcionado a todos los españoles...
P: Por su avaricia.
R: Se ha intentado vender la historia de que era Corinna quien le motivaba y eso es un síntoma de machismo. Él lo ha hecho porque ha querido y le gustaba el dinero.
P: ¿A la reina Sofía le da pena que su marido esté en Arabia Saudí?
R: Siente completa indiferencia. Ya es bastante que no lo odie, porque es para odiarlo.
P: Se podría haber marchado.
R: Es que a la Reina le gusta ser reina. Quitarle eso de debajo de los pies sería matarla.
P: ¿Estaba bajo su elección aguantar?
R: El motor de la vida de la reina y su gran justificación ha sido su hijo, al que adora. Siempre ha querido que sea rey y hará todos los sacrificios que sean necesarios.
P: Para terminar, prométeme que ahora que eres youtuber no te irás a vivir a Andorra.
R: (Ríe). No, no, estoy muy bien en Barcelona.