Capítulo XXV. Y vamos a evitar la rima, como también vamos a evitar ciertas actitudes que solo favorecen a los acosadores. Hemos visto cómo algunos tratan de desviar el foco o cómo algunos juzgan el comportamiento de las amigas de Begoña Gómez. Estas dos charos pueden acabar con un fascista. ¡Vivan las charos y abajo el fascismo!

Ojalá tener estas amigas que te protegen y te acompañan, que te defienden ante los energúmenos. Ojalá todos estos opinadores de sofá, que están en su casa muy cómodos porque no tienen matones en su puerta, que están viendo este capítulo y no han tenido ni que sufrir señalamientos a su familia, campañas de desprestigio, que nunca han sufrido cómo su buzón estaba vandalizado o la puerta de su casa, vandalizada… Se callan.

El sofá es muy cómodo e irrelevante. Está siendo poco empático. Dejemos de juzgar a las víctimas y sus reacciones. Hay víctimas de todo tipo. Hay quien tira el micro, quien llora o quien sale huyendo. Es exactamente igual con las víctimas de las agresiones o violaciones. Es la misma gente que decía una víctima no podía salir de fiesta o retomar su vida. Hoy nos dicen cómo tenemos que actuar ante nuestros agresores. Ya está bien.

Se está muy cómodo desde la irrelevancia o desde el sofá… O desde la falta de empatía. Por favor, dejemos de poner el foco en las víctimas y centrémonos en los agresores. Así no llegarán tan lejos, podremos echarles de las puertas de nuestras casa y, así, nunca llegarán a las vuestras. 

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