Mediáticas, tuiteras, catalanas y pro soberanistas. Sor Lucía Caram y Sor Teresa Forcades no son las típicas monjas y no dudan en aparecer en platós de televisión o en mítines electorales para defender sus convicciones. Pero estos comportamientos no han gustado a todo el mundo dentro de la Iglesia Católica y se encuentran en este momento ante la encrucijada de dejar los hábitos para mantener sus actividades que les han dado una gran proyección social, aunque cada una de distinta manera.

Caram llamada al Vaticano
Según recoge La Vanguardia, Sor Lucía Caram, monja del Convento de Santa Clara de Manresa, fue llamada a capítulo por la Nunciatura (embajada) de la Santa Sede en España al considerar que su condición de religiosa es poco compatible con su actividad mediática. Tras este encuentro, Caram viajó el pasado viernes al Vaticano para reunirse con el Secretario de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada, el español José Rodríguez Carballo, uno de los primeros nombramientos del Papa Francisco.

En este encuentro, que fue pedido por ella como explica en declaraciones al portal Religión Digital, Lucía Caram trasladó a la institución que supervisa la actividad de las órdenes religiosas, “las amenazas que han recibido las hermanas de mi comunidad y yo misma”. En el mismo portal religioso, la Caram ha insistido en que, pese a las presiones, “no voy a dejar de ser monja ni trabajar por el Evangelio”.

Forcades y la política
Por su parte, Sor Teresa Forcades no oculta sus opiniones políticas ni su afecto a la candidata a la alcaldía de Barcelona Ada Colau, de cuya candidatura de unidad forma parte la plataforma Procés Constituent creada por la religiosa.

En los últimos días ha trascendido una carta de Forcades a sus compañeros de la plataforma por independentista, a la que ha tenido acceso el portal VilaWeb, en la que reconoce la posibilidad de dejar por un año o dos la vida religiosa para encabezar una lista a la Generalitat en las próximas elecciones, previstas en principio para el 27 de septiembre. Esta decisión viene motivada, como reconoce la religiosa, porque “la falta de un candidato para nuestra propuesta de candidatura unitaria ha sido una de las debilidades que hemos tenido desde el inicio y que ahora podemos corregir”.

Este posible parón temporal en su vida religiosa se realizaría por el ‘indulto de exclaustración’, previsto en el Derecho Canónico, y que puede concederse por “motivos graves” o previa solicitud justificada. La decisión final sobre esta petición, si Forcades decidiese dar el salto a la política, es competencia exclusiva de la Santa Sede.