Durante años ha sido uno de los argumentos más repetidos por el Partido Popular en Castilla-La Mancha. La carrera profesional sanitaria se ha convertido en un eje constante de crítica al Gobierno de Emiliano García-Page, un recurso político recurrente que ahora queda seriamente debilitado tras el acuerdo alcanzado entre el Sescam y los sindicatos para su recuperación, pese a que fue el propio Ejecutivo de María Dolores de Cospedal quien la suprimió en 2012.
El principio de acuerdo, sellado con consenso unánime y que será rubricado el próximo 20 de abril, no solo supone la reactivación de un derecho largamente reclamado por los profesionales sanitarios. También tiene un evidente impacto en el terreno político, al dejar sin recorrido uno de los discursos más insistentes del líder del PP castellanomanchego, Paco Núñez.
La paradoja ha estado presente desde el inicio de este debate. Tal y como ha venido documentando El Plural en distintas informaciones, el Partido Popular ha utilizado de forma sistemática la carrera profesional como arma de confrontación contra el Ejecutivo autonómico, pese a que fue el propio Gobierno de María Dolores de Cospedal quien la suprimió en 2012 en el marco de los recortes aplicados durante la crisis.
Utilizado como mantra político
Lejos de diluirse con el paso del tiempo, este asunto se ha mantenido como un auténtico “mantra político” en la estrategia de oposición de Núñez. En múltiples intervenciones públicas, el dirigente popular ha exigido su recuperación inmediata, ha reclamado incluso blindarla por ley y ha acusado al Gobierno regional de falta de compromiso con los profesionales sanitarios.
Sin embargo, las contradicciones del discurso 'popular' han quedado en evidencia en más de una ocasión. En apenas unas semanas, Núñez ha llegado a defender la necesidad de una ley para garantizar la carrera profesional y, posteriormente, ha rechazado iniciativas en esa misma línea cuando han sido impulsadas desde el Gobierno autonómico. Un vaivén que deja en evidencia que la coherencia ha sido lo de menos y que la carrera profesional ha servido más como argumento de conveniencia que como una prioridad real para el Partido Popular.
Este patrón se ha repetido en distintos momentos de la legislatura. La carrera profesional ha servido como elemento de desgaste constante, especialmente en debates sobre sanidad, convirtiéndose en un símbolo de las críticas del PP a la gestión del Ejecutivo de García-Page. Todo ello mientras el propio origen del problema se encontraba en una decisión adoptada por su partido años atrás.
El acuerdo anunciado ahora cambia de forma sustancial ese escenario. La recuperación de la carrera profesional no solo responde a una reivindicación histórica de los trabajadores del Sescam, sino que desmonta uno de los principales ejes de confrontación política del PP en Castilla-La Mancha.
Acuerdo histórico
El pacto contempla un procedimiento extraordinario que permitirá a los profesionales acceder o progresar en su carrera en función de su experiencia, con convocatorias que facilitarán avanzar hasta dos grados. Además, incorpora medidas específicas para quienes quedaron afectados por la paralización del sistema tras los recortes y establece un marco amplio que incluye tanto a personal fijo como temporal.
Las organizaciones sindicales han coincidido en calificar el acuerdo como histórico, subrayando que pone fin a una situación que se prolongaba desde hace más de una década. Ese consenso refuerza aún más el impacto político de la medida, al evidenciar que la recuperación del derecho cuenta con el respaldo de los representantes de los trabajadores.
La carrera profesional, convertida durante años en uno de sus principales argumentos contra el Gobierno regional, deja de ser un terreno de confrontación en el momento en que se materializa su recuperación. Una circunstancia que obliga a redefinir su estrategia en materia sanitaria, tras haber sostenido buena parte de su discurso en torno a una reivindicación que ahora deja de serlo.