Perseguir un sueño suele asociarse al éxito. Sin embargo, pocas veces se habla de todo lo que ocurre cuando el camino no termina como uno había imaginado. Detrás de los escenarios, las reproducciones en plataformas digitales o los miles de seguidores en redes sociales también existen la incertidumbre, la presión constante y las renuncias que implica intentar hacerse un hueco en una industria tan competitiva como la musical.

Con solo 26 años, la cantautora conquense Paula Serrano ha decidido contar esa cara menos visible de la música en Cómo fracasé en la música (y por qué volvería a hacerlo). El libro inició este martes 8 de julio su campaña de preventa, un proceso que se prolongará durante 45 días y en el que deberá alcanzar las 150 reservas para que pueda publicarse. En sus páginas, la autora repasa con honestidad su trayectoria, desde sus primeros pasos hasta la decisión de abandonar la música de forma profesional.

Lejos de entender el fracaso como una derrota, Serrano reivindica la importancia de hablar también de los caminos que no terminan en el éxito que la sociedad suele celebrar. Además, reflexiona sobre el verdadero precio de perseguir un sueño, la presión de las redes sociales, su vínculo con Cuenca y la nueva etapa personal y profesional que ahora comienza.

Pregunta: En tu nuevo libro, Cómo fracasé en la música (y por qué volvería a hacerlo), conviertes una experiencia muy personal en un relato abierto al público. ¿Qué te llevó a dar el paso de contar una historia tan íntima y por qué sentiste que era el momento de hacerlo?

Respuesta: Cuando me retiré de la música y lo anuncié en redes sociales, simplemente hice un vídeo y no hice ninguna despedida, estilo concierto, single o álbum y conforme pasaban los meses, sentía la necesidad de poner un punto final a esta etapa que ha sido tan importante en mi vida. No solamente por mí, que también, sino también por toda la gente que me ha apoyado durante este tiempo, creo que tanto ellos como mis canciones nos merecíamos un final por todo lo alto. Yo siempre he sido partidaria de que es mejor la verdad, aunque no sea tan glamurosa, que no una mentira bien cuidada. Y esto es precisamente lo que trata el libro, de contar toda la verdad y explicar a la gente que me ha apoyado durante tanto tiempo el porqué de esta decisión.  

P: El propio título rompe con la idea de que siempre hay que mostrar el éxito. En una sociedad en la que parece que solo tienen cabida las historias de triunfo, ¿qué significa para ti hablar de "fracaso" y por qué decidiste hacerlo sin miedo?

R: Te voy a confesar una cosa, el título es lo primero que se me ocurrió de todo el libro. Lo tenía muy claro. Al mismo tiempo, cada vez que yo se lo decía a algún familiar cercano, amigos cercanos, le hablaba del proyecto y le enseñaba el título, todo el mundo me decía lo mismo: “ay, pero, no te lo tomes como un fracaso”, yo los miraba y decía no estás entendiendo nada. El fracaso es tan tabú, que ni siquiera somos capaces de asumir que alguien puede decir “he fracasado en la música”.  

Lo llamé así porque hay tantísimos libros que tienen la palabra éxito en el título, porque nos encanta hablar del éxito y nadie habla del fracaso. Nadie habla de ese concierto donde se han vendido cuatro entradas o de ese casting donde no te han cogido. Y esto es precisamente de lo que habla el libro, de no solamente los éxitos, que todo el mundo le encanta ver y compartir, sino de esos fracasos que componen la mayoría de los caminos por perseguir un sueño.  

P: ¿Qué hay detrás de esa imagen de fracaso que la gente no ve?

R: Hay muchísima paz, una de las cosas que más me costó cuando tomé la decisión de dejar la música era el comunicarlo a la gente, porque yo sentía y estaba en lo cierto, que la gente iba a empezar a darme el “pésame”. Para mí era muy gracioso cuando me encontraba a gente conocida por la calle y era como si me mirasen con lástima, yo pensaba, “es una decisión que he tomado yo”. Es una decisión que he meditado durante tiempo y la he tomado porque es lo que más feliz me va a hacer y estoy en paz. 

Para mí era un poco contradictorio la reacción de la gente, porque estoy mentalmente y personalmente en mi mejor momento. Entonces detrás de este aparente “fracaso” hay muchísima paz, muchísima libertad para embarcarme en otros proyectos, tanto a nivel profesional como personal. Cuando estás ahí dentro, tan inmersa en una carrera por cumplir ese sueño, por llegar a ese objetivo profesional, te olvidas un poco de vivir. 

P: A lo largo de tu carrera has actuado en muchas ciudades, pero también has cantado en Cuenca delante de la gente que te ha visto crecer. ¿Es diferente subirse a un escenario en casa que hacerlo en cualquier otro lugar?

R: Cada escenario es diferente, nunca dos escenarios, incluso en la misma ciudad son la misma experiencia. Pero,  para mí tocar en casa era una experiencia mucho más familiar, a pesar de que realmente eran los conciertos que más llenos estaban, porque, al final viene también gente que te conoce. 

Pero también está siempre esta sensación de en casa me estoy “jugando a algo más”, porque al final viene a verte gente que ha ido contigo al colegio, gente que te conoce de por la calle. Entonces, no son desconocidos, es gente a la que le estoy abriendo mi vida en canal, que ya me conoce de otras cosas en muchas ocasiones. Hay veces que no, también ha venido gente que me ha descubierto a raíz de la música y ha venido a un concierto en Cuenca. 

Pero es una sensación de “aquí me estoy jugando más” y al mismo tiempo también me hace un poco más de ilusión porque no deja de ser casa y cantar canciones como Calles de Colores en Cuenca es una experiencia increíble. 

P: Muchos jóvenes sueñan con vivir de la música, pero pocas veces conocen la realidad de la industria. Después de todo lo que has vivido, ¿crees que existe una visión demasiado idealizada de lo que supone dedicarse profesionalmente a este mundo?

R: Esa es otra de las razones por las cuales tome la decisión de escribir este libro. Es el libro que me habría gustado leer cuando yo estaba empezando, cuando estaba inmersa. Pero ya no solamente en la industria de la música, sino en cualquier industria del arte. Son mundos muy feroces, donde solamente se ven las historias de éxito, pero cuando empiezas a investigar un poco más y ves que hay detrás de ese supuesto éxito, ves a nivel de salud mental, lo feroz que es la gente de dentro. Igual te lo piensas dos veces antes de subirte ahí.  

A mí me encantaba una cita de Andrés Suárez, que también la cito en el libro, que decía “es muy difícil entender lo duro que es el subirte a un escenario y hacerle el amor a mil personas para luego volverte solo a una habitación de hotel”.  

Yo nunca he cantado ante 1000 personas, pero a muy pequeña escala entendí perfectamente a lo que se refería. No sirve de nada tener un sueño encima de un escenario, si cuando vuelves a casa ese sueño no te abraza, el aplauso no te abraza. Está idealizado y ojalá hablásemos más de fracaso. 

P: En el libro hablas del precio que tiene perseguir un sueño. Más allá del aspecto económico, ¿cuál ha sido el sacrificio personal o emocional que más te ha marcado durante todos estos años?

R: La soledad, perseguir un sueño es algo muy solitario, sobre todo cuando tienes que estar físicamente presente para ensayos o para conciertos. Cuando yo me mudé a Madrid, realmente estaba renunciando a la posibilidad de ver a mi pareja todos los días, ver a mis amigas todas las semanas, por supuesto, a muchísimos eventos familiares o cumpleaños.  

Me he perdido muchas cosas y hay una canción en el libro que digo “tantas despedidas por salir al escenario”. Salir al escenario es algo maravilloso, pero nadie habla de todas las despedidas que eso conlleva y el saber que, dentro de meses ese fin de semana no vas a estar, aunque haya un cumpleaños, aunque nazca tu sobrino o, aunque sea tu aniversario.  

Da igual, porque tú tienes que estar en otro sitio, ese para mí ha sido el precio más grande, la soledad. 

P: En algún momento tomaste la decisión de dejar la música a nivel profesional. ¿Fue una decisión meditada durante mucho tiempo o hubo un instante concreto en el que supiste que había llegado el final de esa etapa?

R: Fue algo gradual y además totalmente inesperado, porque en marzo/abril de 2025, yo acabo la gira que tenía en ese momento y decido tomarme un descanso, para mí iba a ser un descanso de unos meses y así se lo transmití a mi banda, “bueno chicos, no voy a sacar música nueva, ni a crear contenido ni a planear actividad durante estos meses, porque necesito descansar”. 

Mi intención era después volver con más energía, pero cuál fue mi asombro y mi terror cuando conforme pasaban los meses fui más feliz de lo que había sido en los últimos años, y dije “no quiero volver”. Fue algo que me costó, no hubo un momento concreto, sino fue poco a poco darme cuenta de “si ahora que es cuando me estoy tomando un descanso y me estoy olvidando un poco de todos los números, de la presión, es cuando estoy siendo más feliz, a lo mejor es que este sueño no me hace feliz y es algo que me costó mucho asumir". 

De repente tu identidad entera se viene abajo por todo lo que has perseguido durante los últimos 10 años y un poco esa etiqueta de no soy Paula, soy cantautora, te la quitas y dices ¿y ahora quién soy?

P: Después de escribir este libro y mirar hacia atrás con perspectiva, ¿ha cambiado tu forma de entender conceptos como el éxito, el fracaso o incluso la felicidad profesional?

R: Escribir este libro me ha hecho volver a revivir todo mi camino en la música y de alguna manera reescribir mi historia, porque también incluye fragmentos de mi diario. Hay un trabajo de documentación de mí misma, porque releer aquellas páginas que escribí cuando estaba tan frustrada y volver a verlo desde el punto de vista que tengo ahora, me ha dado un poco esa capacidad de entender lo que estaba sintiendo en ese momento.  

También reescribir la historia y mirarlo desde otro punto de vista de lo que antes veía tan frustrante y por lo que yo estaba llorando mientras escribía estas páginas. Ahora, miro hacia atrás y digo “tengo claro que no era por ahí, que esa no era la manera y que ese camino no me iba a hacer feliz”.  

La verdad que ha sido también un poco duro a nivel emocional, porque es despedirse de un trozo de mí, pero me ha ayudado mucho también a nivel personal el poder mirar atrás y hacerlo en paz.  

P: Las redes sociales han sido una herramienta importante para dar a conocer tu música y conectar con miles de personas, más de 70.000 en Instagram y más de 170.000 en TikTok. Sin embargo, también generan una presión constante. ¿Cómo has vivido esa exposición y qué papel han jugado las redes en tu carrera?

R: Personalmente lo he llevado muy mal, sé que igual la gente que me conoce, que me sigue, le va a sorprender esto, porque en mi perfil no muestro solo lo bonito, cuando me rechazaban en un casting, yo subía el pantallazo, también cuando he tenido que cancelar un concierto porque no se habían venido suficientes entradas, yo lo contaba en un vídeo. 

Podría parecer que me daba un poco igual lo que la gente pensara, pero nada más lejos de la realidad, soy una persona que lleva mal las estadísticas, cuando un video a lo mejor funciona peor, sobre todo cuando un lanzamiento de un tema depende de ese contenido, lo he llevado muy mal y también me he comparado mucho, con otros cantautores y otros cantantes de la industria. Es inevitable, dices “ella lo hace mejor que yo, tiene más recursos que yo, es más guapa que yo”. 

Al final todo te parece que lo hace mejor que tú y que tú vas fatal, pero no es más que una ilusión porque luego, igual que me pasa a mí esto, ella mira a otra persona y dirá exactamente lo mismo que yo.  

Tengo un poco de amor-odio a las redes, me encantan, porque me han dado prácticamente todo lo que tengo y yo he trabajado llevando redes de empresas, pero hay que ser un poco conscientes de que te pueden hacer mucho daño, yo soy muy consciente que me lo han hecho y por eso he intentado limitar mucho el uso que tengo de ellas. 

P: Seguro que durante estos años has conocido a muchos jóvenes que sueñan con dedicarse a la música. Después de todo lo vivido, ¿qué consejo les darías y qué errores intentarías evitar que cometieran?

R: Yo siempre voy a animar a quien tenga un sueño a correr detrás de él, pero les pediría que no se olviden de vivir, porque lo que realmente les va a hacer felices no es el brillo de los focos, ni los aplausos, ni los números, ni siquiera el dinero. Sino, quien te abraza cuando vuelves a casa y con quien lo puedes celebrar, que no se olviden de vivir. 

P: Además de la música, también has encontrado un espacio en la escritura. ¿Qué te permite expresar un libro que no consigues transmitir a través de una canción? ¿Son dos formas diferentes de contar quién eres?

R: Es un poco gracioso porque la gente que me conoce sobre todo de la música y ahora que estoy sacando este libro y también cuando saqué mi primera novela, o con el tema de la edición, me decía “ahora te ha dado por aquí” y lo que no saben, pero sabe mi gente más cercana, es que mi sueño de pequeña siempre fue ser escritora.  

Yo nunca quise ser cantante. Esto también lo cuente en el libro, porque yo sé que hay muchos niños y niñas que sueñan con ser cantante, pero a mí eso me daba vergüenza, decía “¿cómo me voy a subir yo allá arriba?”  

Yo soñaba con ser escritora, porque me encanta contar historias. Al final, escribir una novela o escribir una canción no son más que maneras diferentes de contar historias y yo siempre voy a ser una gran defensora de las buenas historias.  

P: Si hoy pudieras sentarte frente a la Paula que empezó a subir canciones a Internet con toda la ilusión del mundo, ¿qué conversación tendríais? ¿La animarías a recorrer el mismo camino o intentarías protegerla de algunas experiencias?

R: Hace unos meses te habría dicho que intentaría protegerla, pero ahora te digo que no, que la animaría a seguir adelante. A pesar de que puede parecer contradictorio, porque me estoy retirando, creo que las experiencias que vivimos son las que nos convierten en las personas que somos, incluso aunque parezca que no nos han llevado “a ningún lado”. La invitaría a seguir exactamente el mismo camino que he seguido, porque ahora estoy en un punto de vida muy feliz y sé que no habría llegado aquí sin las experiencias que he tenido, aunque no todas hayan sido tan positivas, así que por mí que siga adelante. 

P: El subtítulo del libro dice que volverías a hacerlo. Después de todo lo vivido, de las alegrías y de las decepciones, ¿por qué crees que, aun sabiendo cómo acaba la historia, volverías a elegir exactamente el mismo camino?

R: Me ha dejado una muy buena historia que contar, y no hay nada que me guste más que una buena historia. Así que, todas las anécdotas, todo lo que he aprendido, aunque no lo vaya a aplicar en el mundo de la música, lo aplicaré en la vida y creo que la vida también se trata de “equivocarse y de tomar caminos”, aunque no vayamos a llegar nunca al final. Así que, para mí es un por supuesto que volvería a hacerlo.  

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