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Castilla-La Mancha

Page, Guerra y Martín Villa lamentan la falta de acuerdos y reivindican el "método" de la Transición

El presidente de Castilla-La Mancha comparte escenario en Toledo con dos protagonistas de aquellos años durante la inauguración de una muestra sobre medio siglo de democracia con mirada regional

María Ñacle, redactora de ElPlural
El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, junto a Alfonso Guerra, Rodolfo Martín Villa y la periodista Anabel Díez, durante la inauguración de la exposición sobre la Transición en Castilla La Mancha. EP.

El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, junto a Alfonso Guerra, Rodolfo Martín Villa y la periodista Anabel Díez, durante la inauguración de la exposición sobre la Transición en Castilla La Mancha. EP.

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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha puesto este martes en Toledo el foco en la falta de acuerdos de la política actual al reivindicar el legado de la Transición. “Lo triste es que la realidad política de hoy hace imposible imaginar que se celebrara el 50 aniversario de la Constitución porque se hablaría más de quien no la apoyaría que de celebrar el éxito colectivo”, ha señalado durante la inauguración de la exposición 'La Transición en Castilla-La Mancha', junto a Alfonso Guerra y Rodolfo Martín Villa.

El presidente regional ha defendido que aquella etapa no debe contemplarse únicamente como un periodo histórico. “Además de ser una época que se admira es una actitud, un método”, ha asegurado Page, que ha lamentado que los dirigentes actuales no sean capaces de alcanzar acuerdos ni siquiera en asuntos de “pequeña monta”.

Page ha reivindicado además la capacidad de aquella generación para afrontar un proceso de enorme complejidad y ha citado a Carrillo, Fraga y Suárez como ejemplos de dirigentes que estuvieron a la altura de las circunstancias. A su juicio, no bastaba con contar con grandes personalidades, sino que también era necesaria una sociedad dispuesta a acompañar el cambio.

Guerra: “Se ponen de acuerdo” pese a venir de posiciones muy distintas

Alfonso Guerra ha situado la Constitución como el mejor ejemplo de aquella capacidad para pactar. El exvicepresidente del Gobierno ha recordado que en los años setenta una generación tomó decisiones que se alejaban de la tradición de confrontación política que había marcado buena parte de la historia española.

Ha repasado así una trayectoria que pasó por las crisis del siglo XIX, la pérdida de las últimas colonias, la Segunda República y la posterior dictadura hasta desembocar en un momento en el que personas con planteamientos políticos muy diferentes fueron capaces de ponerse de acuerdo.

El resultado, ha destacado, fue un texto constitucional que recibió solo seis votos en contra. “Fíjense hoy hacer eso”, ha planteado Guerra, que ha añadido que actualmente únicamente queda un partido que votó afirmativamente la Constitución y ha llegado a preguntarse si hoy la respaldaría.

El histórico dirigente socialista ha insistido en que aquel proceso no estuvo marcado por grandes enfrentamientos durante la construcción del texto. “No tuvimos grandes momentos de convulsión a la hora de construir”, ha explicado.

También ha defendido que la Carta Magna puede reformarse. “Hay cosas que cambiar”, ha reconocido, antes de aclarar su posición: “Yo no quiero cambiar la Constitución, yo quiero cambios en la Constitución”. Guerra ha remarcado que el texto no contiene ninguna cláusula de intangibilidad y que, por tanto, se pueden modificar sus artículos siguiendo los procedimientos previstos.

Martín Villa recuerda la “reconciliación”

Rodolfo Martín Villa ha centrado parte de su intervención en la actitud con la que distintos sectores políticos afrontaron aquel proceso. Ha recordado que, en torno al Gobierno de Adolfo Suárez, “muchos, la mayoría, siempre habíamos estado en la reconciliación”.

A su juicio, una de las claves fue que una amplia parte de la sociedad había entendido que no podía repetirse el enfrentamiento que desembocó en la Guerra Civil. Martín Villa ha explicado que existía una voluntad compartida de avanzar hacia el cambio sin romper de golpe con todo lo anterior y ha recordado que aquella generación asumió un protagonismo que ha calificado de “insólito”.

También ha destacado que buena parte de los integrantes del Gobierno de Suárez no habían hecho la guerra y eran hijos de quienes sí la habían vivido, lo que, en su opinión, favoreció un acercamiento distinto entre las posiciones enfrentadas.

En esa misma línea, Guerra ha defendido que la construcción constitucional fue una tarea colectiva, con acuerdos alcanzados “desde abajo” y también entre las principales fuerzas políticas.

El papel del Rey y la salida de Suárez

La conversación también ha recuperado el papel de Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Guerra ha situado el inicio real del proceso en la decisión del Rey de no prolongar el franquismo: “Todo empezó cuando un Rey recibe todo el poder de un dictador y decide que no lo quiere”, ha afirmado.

Page ha coincidido en destacar la intervención activa del monarca y ha subrayado su capacidad para asumir decisiones arriesgadas, como el contacto con Santiago Carrillo. “Tuvo la osadía que había que tener”, ha señalado.

Martín Villa, por su parte, ha repasado las circunstancias que rodearon la dimisión de Suárez. Ha explicado que las mismas capacidades que habían servido para llevar adelante la Transición comenzaron a no funcionar en el nuevo escenario político. Entre las dificultades que rodeaban al entonces presidente ha citado la pérdida de apoyo dentro de la UCD, la presión del Ejército, los poderes económicos y las tensiones políticas.

Page: “No podemos vivir siempre en la duda de lo que somos”

La discusión sobre el presente también ha llevado a Page a pronunciarse sobre el debate territorial y sobre las distintas propuestas de reforma constitucional.

El presidente castellanomanchego ha defendido que cuestionar aspectos de la Constitución puede ser legítimo, pero no vivir permanentemente poniendo en duda qué país se quiere construir. “Dudar, hacerlo, es legítimo; lo que no podemos hacer siempre es vivir en la duda de lo que somos”, ha señalado.

En este sentido, ha criticado que determinados debates vuelvan a plantear una cuestión de identidad que, a su juicio, ya quedó resuelta con la Constitución de 1978. “Se hizo la pregunta España de lo que somos y se resolvió”, ha defendido.

Page ha advertido además de que existe una enorme distancia entre la discusión política cotidiana y las grandes tendencias de fondo de la sociedad española. Ha citado el debate entre monarquía y república, el modelo autonómico o la economía de mercado para señalar que, pese a la intensidad de la discusión pública, “no hay una alternativa” consolidada a los pilares fundamentales del sistema.

A su juicio, el problema está en el nivel de ruido político. “La corriente de superficie, hay demasiado decibelios en la política actual”, ha señalado.