Los grandes incendios ocupan portadas, abren informativos y alimentan durante días el debate político. Los miles de fuegos que se apagan antes de convertirse en una tragedia, sin embargo, apenas dejan rastro. Sobre esa diferencia ha llamado la atención Emiliano García-Page, que ha reivindicado el funcionamiento de los dispositivos públicos frente al relato de colapso que la derecha y la ultraderecha intentan instalar cada vez que las llamas desbordan una carretera, amenazan un municipio o obligan a realizar una evacuación.

El presidente de Castilla-La Mancha ha recordado que alrededor del 90% de los incendios forestales se extingue antes de superar una hectárea. Son los conatos que no aparecen en televisión, no generan fotografías espectaculares y rara vez llegan al debate político, pero que demuestran que los mecanismos de prevención, vigilancia y respuesta rápida funcionan durante la mayor parte del tiempo.

"Eso no se cuenta", ha lamentado durante una entrevista en Hoy por Hoy, de la Cadena SER. García-Page ha defendido que España dispone actualmente de "muchísimos más medios" que hace dos o tres décadas, desde aeronaves cada vez más optimizadas hasta drones, sistemas de predicción meteorológica actualizados prácticamente al segundo y equipos profesionales preparados para intervenir durante todo el año.

La existencia de grandes incendios no significa, por tanto, que todo falle. Significa que hay situaciones en las que la suma de temperaturas extremas, viento, sequedad del terreno y acumulación de combustible vegetal puede terminar superando incluso a los dispositivos más avanzados. Una realidad que contrasta con la facilidad con la que una parte de la derecha convierte cualquier emergencia en una oportunidad para atacar a las administraciones públicas.

"Hay determinados momentos en los que las circunstancias te desbordan", ha reconocido Page, que ha pedido no confundir esos episodios excepcionales con un supuesto fracaso general del sistema. Desde su experiencia de más de diez años al frente de una comunidad autónoma, ha advertido de que las tragedias deben afrontarse con serenidad y sin establecer "conclusiones tan rápidamente y en caliente".

Los bulos crecen al mismo tiempo que las llamas

El presidente castellanomanchego ha alertado de que, mientras los profesionales trabajan para controlar el fuego, alrededor de las emergencias aparecen "bulos, infundios" y acusaciones políticas que se difunden antes de que puedan analizarse con rigor las condiciones del incendio o las decisiones adoptadas por los mandos técnicos.

Ese ruido se ha convertido en una constante. Vox reduce la explicación de los incendios al abandono del campo mientras evita reconocer la influencia del cambio climático en la intensidad y duración de los episodios extremos. El PP, por su parte, exige más medios en cada incendio, aunque durante su etapa al frente de Castilla-La Mancha aplicó recortes, expedientes de regulación de empleo y reducciones de plantilla en la empresa pública encargada precisamente de la prevención y la extinción.

Frente a ese discurso, Page ha reclamado "poner pie en pared" ante quienes niegan o relativizan la emergencia climática. "El cambio climático no es una opción. Quien lo niega, niega la inteligencia humana", ha sentenciado.

El dirigente socialista se ha mostrado dispuesto a participar en el pacto de Estado, propuesto por el presidente Pedro Sánchez, que permita mejorar la prevención, la coordinación entre administraciones y la respuesta ante las catástrofes. No obstante, ha admitido que resulta difícil alcanzar un acuerdo mientras una parte del arco político se niegue a aceptar el diagnóstico más básico.

"Para arreglar cualquier problema hay que tomar conciencia, y el que lo niega pone piedras", ha advertido. La negación del cambio climático no solo dificulta los acuerdos políticos, sino que desvía el debate sobre las inversiones necesarias para adaptar los montes, reforzar los operativos y proteger los municipios ante condiciones meteorológicas cada vez más adversas.

De los recortes de Cospedal a la prevención durante doce meses

García-Page ha utilizado el ejemplo de Castilla-La Mancha para defender que el refuerzo de los servicios públicos ofrece resultados. Cuando llegó al Gobierno regional en 2015, ha recordado, el Ejecutivo de María Dolores de Cospedal "se había cargado la gran empresa pública", en referencia a Geacam.

Durante aquella legislatura se encadenaron expedientes de regulación de empleo, despidos, reducciones de los periodos de contratación y recortes en los trabajos preventivos. El deterioro del dispositivo afectó a centenares de trabajadores y debilitó un modelo que había situado a Castilla-La Mancha entre las comunidades de referencia en la lucha contra los incendios forestales.

El actual Gobierno autonómico ha reconstruido progresivamente ese operativo. El presupuesto del Infocam alcanza los 126 millones de euros y moviliza a más de 2.700 profesionales y cerca de 250 medios aéreos y terrestres. La apuesta no se limita a los meses de verano: buena parte de la plantilla está contratada durante los doce meses del año.

Cuando no participa en labores de extinción, el personal trabaja sobre el terreno en tratamientos silvícolas, desbroces, mantenimiento de cortafuegos y retirada de combustible vegetal. Es el trabajo menos visible del dispositivo, pero también el que permite que muchos incendios no lleguen a adquirir grandes dimensiones.

La prevención se desarrolla, además, en una comunidad cuya masa forestal ha aumentado, según Page, alrededor de un 14% desde que llegó a la Presidencia. El abandono progresivo de cultivos favorece que el matorral y la vegetación ocupen terrenos que antes estaban trabajados y vigilados.

"Cuanto más se abandona el terreno de cultivo, más crece la superficie forestal", ha explicado. El problema, por tanto, no se resuelve con proclamas simplistas ni culpando únicamente a una supuesta falta de limpieza de los montes. Requiere políticas rurales, prevención durante todo el año, inversión pública y una estrategia adaptada a las nuevas condiciones climáticas.

En La Mierla, primero las personas

Page ha citado el incendio de La Mierla, en Guadalajara, como ejemplo de una emergencia en la que los medios disponibles tuvieron que enfrentarse a unas condiciones meteorológicas especialmente desfavorables. Desde las primeras horas, los responsables del operativo eran conscientes de que el fuego podía alcanzar una gran envergadura.

La estrategia se centró desde el primer momento en proteger a la población. "Lo primero son las vidas", ha subrayado el presidente regional. Después, el objetivo fue evitar que las llamas alcanzaran los núcleos habitados.

Esta prioridad obliga en ocasiones a renunciar a intervenir directamente sobre determinados frentes y a permitir que el fuego avance por zonas forestales cuando atacarlo supondría poner en peligro a los bomberos. "Se sacrifican hectáreas de terreno para salvar vidas", ha explicado.

La decisión puede generar imágenes difíciles de comprender desde fuera del puesto de mando, especialmente cuando se observa cómo arde una amplia extensión de monte. Sin embargo, responde a criterios técnicos y a una jerarquía muy clara: primero las personas, después los municipios y, finalmente, la superficie forestal.

García-Page ha reconocido que existen problemas, fallos de coordinación y aspectos que deben mejorarse. Pero ha rechazado esa visión "nefasta" según la cual España sería incapaz de afrontar sus emergencias. Los operativos han ganado personal, medios aéreos, tecnología, capacidad de predicción y experiencia. Y aunque no siempre puedan evitarse los grandes incendios, nueve de cada diez intervenciones terminan antes de que el fuego alcance una hectárea.

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