Cuando parecía que Castilla-La Mancha era un oasis de acuerdos políticos y de estabilidad, el PP ha decidido romper ese consenso con el PSOE por miedo a Vox. Detrás de este cambio se encuentra una estrategia electoralista de Génova, que prohíbe al PP de Castilla-La Mancha tener una foto con el PSOE en pleno proceso electoral en otras regiones donde el auge de la ultraderecha es evidente.

El punto de fricción que ha elegido el PP ha sido la horquilla del número de diputados, que recoge que se podría ampliar de los 33 actuales hasta unos hipotéticos 55, como máximo, o reducir a un mínimo de 25. Los populares se escudan en que Vox está vertiendo ‘bulos’ Vox está vertiendo ‘bulos’ Vox está vertiendo ‘bulos’ sobre ese aumento del número de diputados, por lo que con ello buscan combatirlos.

La realidad es que ese hipotético aumento en el número de diputados tendría que aprobarse en las Cortes de Castilla-La Mancha con una mayoría de 3/5, reforzada, para que tanto PP como PSOE fueran indispensables para ello. Sin embargo, en vez de apostar por haberse negado en un futuro a aumentar el número de diputados, romper ahora el acuerdo.

Por otro lado, el acuerdo también recogía que en ningún caso se realizarían ampliaciones antes de las elecciones de 2027, tal y como recordaba en un ‘post’ de ‘X’ el secretario de Organización socialista, Sergio Gutiérrez: “Firmamos que no se podría cambiar la ley electoral hasta las elecciones de 2031 y que tendría que ser por acuerdo de los dos partidos”.

Lo que estamos viendo es que su palabra vale poco

El Gobierno regional también ha cargado duramente contra Paco Núñez por poner a la región al servicio del PP nacional en una estrategia electoralista. El vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro, le instaba a cumplir su palabra: “Cuando juramos o prometemos como diputados lo hacemos para defender los intereses de Castilla-La Mancha y no puede venir Tellado a pasar por encima de los intereses de Castilla-La Mancha”.

Cabe recordar que fue Paco Núñez el que dijo que “le daba en la nariz” que Sánchez no permitiría que Castilla-La Mancha contara con un nuevo Estatuto de Autonomía porque se negaría a votar a favor debido a sus diferencias con Page. Ahora resulta que es la dirección nacional del PP quien ha roto un acuerdo que Guijarro insta a Núñez a defender: “El señor Núñez tiene que conseguir que el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados acepte el pacto suscrito en Castilla-La Mancha y que él mismo ha defendido”.

Críticas también por parte del vicepresidente segundo, José Manuel Caballero, que ha explicado que ante la gravedad de los hechos, los dirigentes del PP se enfrentan ante la decisión de defender su palabra o abandonar sus cargos: “El Partido Popular y sus dirigentes tendrían que retirar la enmienda que han presentado contra el Estatuto de Castilla-La Mancha o dejar la política, dimitir e irse a su casa, porque no están en condiciones de representar a los castellanomanchegos ni, menos aún, sus intereses”.

Recordando a Kant, Caballero afirmaba que el mayor acto de indignidad que puede realizar un hombre o una mujer es incumplir su palabra, y que “lo que han hecho los dirigentes regionales y nacionales del Partido Popular es engañar a Castilla-La Mancha”.