Cuenca ha vuelto a mirar este miércoles hacia julio de 1997 para recordar a Miguel Ángel Blanco y, junto a él, a todas las víctimas del terrorismo. El Ayuntamiento de Cuenca ha celebrado esta mañana un homenaje en la rotonda Víctimas del Terrorismo de la Ronda Oeste, coincidiendo con el 29 aniversario del secuestro y asesinato del concejal de Ermua a manos de ETA.
El acto ha buscado especialmente acercar aquella historia a quienes hoy son jóvenes y que, por su edad, no vivieron las movilizaciones que recorrieron España tras el secuestro de Miguel Ángel.
Una generación que, como se ha señalado durante la lectura del manifiesto, debe conocer qué ocurrió para entender también el valor que tuvo aquella respuesta ciudadana en defensa de la vida y la libertad.
El alcalde de Cuenca, Darío Dolz, ha presidido el homenaje, al que también han asistido la subdelegada del Gobierno, Mari Luz Fernández; la vicepresidenta segunda de la Diputación Provincial, María Ángeles Martínez; el delegado provincial de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Ramón Pérez Tornero; concejales de la Corporación municipal, representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y otras autoridades.
El cronista oficial de Cuenca, Miguel Romero, ha conducido un acto en el que Roberto Isidoro Gómez Castillejo ha participado en la lectura del manifiesto. El recuerdo a las víctimas ha estado acompañado además por la música del saxofonista Alfredo López Bodoque, ‘Frodo’, que ha puesto la nota más emotiva a una ceremonia marcada por el silencio y la memoria.
El manifiesto ha recordado que, tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco, alrededor de dos millones y medio de personas participaron en las manifestaciones convocadas por toda España.
Una movilización que convirtió las calles en un escenario de rechazo a la violencia y de defensa de la democracia. Aquellos días dejaron también consignas que reflejaban el hartazgo de una sociedad que había decidido plantarse ante ETA, como el grito de “sin pistola no sois nada”, convertido en una de las expresiones de aquella contestación ciudadana.
Pero el acto de este miércoles ha querido mirar especialmente hacia el futuro. El manifiesto ha reclamado que los niños y jóvenes que pasen junto al monolito sepan qué historia hay detrás de su nombre y comprendan que, en julio de 1997, otros jóvenes como ellos salieron a la calle sin que nadie los convocara, llenaron plazas, escribieron el nombre de Miguel Ángel Blanco en carteles y lloraron por alguien a quien ni siquiera conocían.
Esa respuesta, espontánea, masiva, sin miedo, fue el "momento más importante de la historia reciente de nuestra democracia", se ha destacado durante la lectura, reivindicando que aquella historia también pertenece a las nuevas generaciones.
El homenaje ha concluido con una ofrenda floral ante el monumento, en recuerdo de quienes perdieron la vida a causa del terrorismo y como reivindicación de una memoria que, 29 años después, sigue teniendo un espacio en las calles de Cuenca.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.