Castilla-La Mancha ha activado un nuevo modelo de atención para pacientes con daño cerebral que va más allá del hospital y que pone el foco en la recuperación real de la vida cotidiana. La puesta en marcha del programa de neurorrehabilitación en Talavera de la Reina (Toledo) ha supuesto un paso más en una estrategia que el Gobierno regional ya ha dejado clara: extender este tipo de atención especializada a toda la comunidad autónoma.

El presidente regional, Emiliano García-Page, ha confirmado durante la inauguración del servicio que el sistema sanitario castellanomanchego tendrá que adaptarse a nuevos retos, entre ellos el aumento de pacientes que, tras sobrevivir a un ictus o a una lesión cerebral, necesitan un seguimiento intensivo fuera del hospital. En ese contexto, ha defendido la creación de una red regional que permita garantizar esa continuidad asistencial.

El nuevo recurso, ubicado en el Centro de Atención Directa de la Asociación de Daño Cerebral (Adace) en Talavera, nace con una vocación clara: atender a pacientes en fase subaguda, es decir, cuando ya han recibido el alta hospitalaria pero aún requieren un tratamiento especializado. El objetivo es evitar que la recuperación se frene en ese punto crítico, algo que hasta ahora ha ocurrido en muchos casos por falta de recursos específicos.

El consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, ha subrayado que el daño cerebral no termina al salir del hospital, sino que es precisamente entonces cuando comienza una etapa decisiva para recuperar autonomía y calidad de vida. En este sentido, ha defendido que el modelo implantado en Talavera representa un cambio relevante en la forma de entender la atención sanitaria, integrando lo clínico con lo social.

El programa dará cobertura a una población de más de 130.000 habitantes y prevé atender a unos 30 pacientes al año, muchos de los cuales necesitarán terapias intensivas. Se trata de una atención multidisciplinar que incluye fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y neuropsicología, adaptada a las necesidades concretas de cada paciente.

Extensión a toda Castilla-La Mancha

La intención del Ejecutivo autonómico pasa ahora por replicar este modelo en otros puntos de la región. De hecho, el propio consejero ha reconocido que ya existen experiencias similares, como la de Alcázar de San Juan, y que el objetivo es avanzar hacia un sistema homogéneo con un protocolo común en toda Castilla-La Mancha.

Esta apuesta supone reforzar una red de unidades de día que permita atender tanto la fase subaguda como la crónica del daño cerebral, donde el reto ya no es solo recuperar funciones, sino mantenerlas y facilitar la integración social de los pacientes.

En paralelo, García-Page ha anunciado una estrategia específica para la comarca de Talavera centrada en la Atención Primaria, con una inversión importante que incluirá ampliaciones en infraestructuras sanitarias. Un anuncio que llega en un contexto de reivindicaciones locales por la mejora de los recursos sanitarios en la zona.

El papel clave del tercer sector

Uno de los ejes del modelo es la colaboración con entidades sociales como la Asociación de Daño Cerebral de Castilla-La Mancha, que gestiona una red de nueve centros en la región. El consejero ha destacado su papel como aliado estratégico, al permitir aprovechar recursos ya existentes sin necesidad de duplicar estructuras.

Desde el Gobierno regional se ha insistido en que este tipo de colaboración refuerza un modelo más cercano y eficiente, capaz de responder a las necesidades reales de los pacientes y sus familias. García-Page ha ido más allá, asegurando que el Ejecutivo va a blindar el sistema sanitario y social, incluso en escenarios económicos adversos, y ha anunciado un reconocimiento específico al tercer sector en el próximo Día de Castilla-La Mancha.

El daño cerebral adquirido, cuya principal causa es el ictus en un 80% de los casos, representa un problema creciente con importantes consecuencias funcionales y sociales. Las secuelas pueden afectar al movimiento, al habla, a la memoria o a la conducta, lo que obliga a un abordaje prolongado y especializado.

Un modelo que contrasta con otros territorios

La apuesta de Castilla-La Mancha por reforzar la neurorrehabilitación y la red pública de atención contrasta con la evolución de otros sistemas autonómicos, donde la continuidad asistencial tras el alta hospitalaria sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras en algunas comunidades los recursos se han visto limitados o fragmentados, el Ejecutivo castellanomanchego ha optado por integrar servicios y reforzar la coordinación con el tercer sector.

Este modelo no solo busca mejorar los resultados clínicos, sino también reducir el impacto social y familiar del daño cerebral, una de las patologías con mayor carga a largo plazo. En ese escenario, la extensión de la neurorrehabilitación a toda la región se plantea como uno de los principales retos del sistema sanitario en los próximos años.