El debate electoral celebrado este jueves en Castilla y León dejó una referencia directa a Castilla-La Mancha como ejemplo de políticas públicas frente a la despoblación. El candidato socialista a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez, puso como referencia la gestión desarrollada en la comunidad autónoma castellano-manchega bajo los gobiernos socialistas y, en particular, las medidas impulsadas por el Ejecutivo de Emiliano García-Page para garantizar servicios públicos y oportunidades económicas en el territorio rural.

Durante el debate, Martínez cuestionó la gestión de la despoblación en Castilla y León y dirigió sus críticas directamente al presidente de la Junta y candidato del Partido Popular, Alfonso Fernández Mañueco, en una comunidad gobernada durante casi cuatro décadas por el PP. El candidato socialista recordó que Castilla-La Mancha ha experimentado un crecimiento sostenido de su población desde finales de los años ochenta, mientras que Castilla y León sufre una pérdida continuada de habitantes durante las últimas décadas.

En su intervención, Martínez lanzó una pregunta directa a Mañueco. "¿Me puede decir cómo es posible que la comunidad autónoma más despoblada todavía no tenga una ley de despoblación que está dando sus frutos en comunidades como Castilla-La Mancha? Castilla-La Mancha desde el año 87 ha subido 600.000 habitantes. Nosotros hemos bajado un cuarto de millón de habitantes", afirmó durante el debate.

 

@psoe_cyl 40 años de gobiernos del PP en Castilla y León. ¿Por qué no hay una ley de despoblación ni una ley de ordenación del territorio que garantice los servicios básicos? Mientras otras CCAA crecen, aquí seguimos perdiendo población. @carlosmartinezminguez ♬ sonido original - PSOE Castilla y León

 

Los datos demográficos respaldan esa evolución. Castilla-La Mancha supera actualmente los 2,1 millones de habitantes y ha encadenado varios años consecutivos de crecimiento poblacional según las cifras del padrón. Solo en el último año la comunidad sumó más de 20.000 nuevos residentes, consolidando una tendencia al alza que la sitúa entre las regiones del interior peninsular que más población han ganado en los últimos años.

Ese crecimiento no se ha producido de forma homogénea, pero sí ha estado impulsado por varios factores estructurales. Uno de los más relevantes ha sido el saldo migratorio positivo, con la llegada de nuevos residentes tanto desde otras comunidades autónomas como desde el extranjero. En muchos casos se trata de familias que buscan vivienda más asequible o una mayor calidad de vida en ciudades medias y municipios del entorno rural.

Ley de medidas contra la despoblación

Otro de los elementos señalados por distintos análisis demográficos es el impulso de políticas específicas contra la despoblación. Castilla-La Mancha fue una de las primeras comunidades en aprobar una legislación específica en esta materia. La Ley de medidas contra la despoblación, aprobada en 2021, establece incentivos fiscales, ayudas económicas y prioridades en inversiones públicas para los municipios más afectados por la pérdida de habitantes.

Los primeros resultados de estas políticas comenzaron a reflejarse en algunos territorios especialmente vulnerables. Según datos del Gobierno regional, las zonas catalogadas como de extrema despoblación han registrado crecimientos demográficos tras la entrada en vigor de la norma, con un saldo migratorio positivo similar al de zonas urbanas

A estas medidas se han sumado otras políticas públicas dirigidas a reforzar la presencia de servicios esenciales en el medio rural. El mantenimiento de centros educativos, consultorios médicos y servicios sociales en municipios pequeños ha sido una de las líneas estratégicas defendidas por el Gobierno de Emiliano García-Page como herramienta para garantizar la igualdad de oportunidades independientemente del lugar de residencia.

También han influido políticas económicas orientadas a la atracción de inversión y al apoyo al tejido productivo local, especialmente en sectores como la industria agroalimentaria, las energías renovables o la logística. En paralelo, la región ha impulsado incentivos para la instalación de empresas en zonas rurales y programas de apoyo al emprendimiento y al trabajo autónomo.

El resultado ha sido una evolución demográfica diferente a la de otras regiones del interior peninsular. Mientras Castilla-La Mancha, con más de diez años de gobierno socialista, ha consolidado un crecimiento progresivo en las últimas décadas, territorios como Castilla y León, gobernada por el PP en las últimas cuatro décadas, continúan enfrentándose a un fuerte envejecimiento y a la pérdida de habitantes en amplias zonas rurales, un fenómeno que el propio Martínez situó ayer en el centro del debate político autonómico.