La investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla ha arrancado con un serio revés para el presidente andaluz. Lejos de la imagen de estabilidad que el líder del PP pretendía proyectar en el Parlamento, Vox ha escenificado un contundente desplante al confirmar que votará en contra de su reelección mientras no exista un acuerdo entre ambas formaciones. "A las dos de la tarde del lunes el PP y Vox no tienen suscrito ningún acuerdo. Por tanto, mañana el voto será que no", ha sentenciado el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, tras el discurso de investidura del candidato popular, descartando además cualquier posibilidad de abstención en una eventual segunda votación.

Gavira ha sido tajante tras el discurso de Moreno: "A día de hoy el voto de Vox es no". Una negativa que, según ha advertido, se mantendrá "las veces que sean necesarias" hasta que el Partido Popular acepte un pacto con la formación de Santiago Abascal.

Gavira ha criticado con dureza la intervención del candidato popular, al considerar que evitó abordar uno de los asuntos que Vox considera prioritarios: la inmigración. Para el portavoz de Vox, la ausencia de cualquier referencia a esta cuestión fue un "olvido voluntario", una muestra de que Moreno sigue intentando evitar un acercamiento explícito a su partido pese a depender de sus votos para continuar al frente de la Junta.

La formación también ha reprochado al presidente andaluz haber deslizado la posibilidad de buscar la abstención de los partidos de izquierda para facilitar su investidura. "Es un juego muy peligroso", ha afirmado Gavira, quien ha insistido en que Moreno "solo tiene una opción, que es pactar con Vox", descartando por completo una abstención de su grupo parlamentario.

El fin de la mayoría absoluta

El mensaje de Vox ha sido también un recordatorio de la nueva realidad parlamentaria surgida tras las elecciones. Gavira ha subrayado que los andaluces "le han quitado la mayoría absoluta" a Juanma Moreno y que el PP ya no puede actuar como si siguiera gobernando en solitario.

Desde Vox han considerado que Moreno ha tardado demasiado en asumir esa situación. De hecho, el portavoz ha recordado que el presidente esperó doce días tras las elecciones para iniciar contactos con su formación y ahora, sin embargo, apela a la urgencia de aprobar unos presupuestos.

"Ahora le han entrado las prisas", ha ironizado Gavira, recordando que Moreno lleva ocho años gobernando Andalucía y conoce perfectamente los tiempos de elaboración de las cuentas autonómicas.

La situación deja además en una posición incómoda al presidente andaluz. Apenas unos meses antes de las elecciones, Moreno había rechazado públicamente la posibilidad de gobernar junto a Vox y había marcado distancias con la formación de Abascal.

Durante la campaña electoral llegó incluso a calificar la denominada "prioridad nacional" defendida por Vox como un "eslogan hueco de campaña" y aseguró que Andalucía no viviría un escenario similar al de comunidades como Castilla y León, Aragón o Extremadura, donde el PP terminó alcanzando acuerdos con la formación de Santiago Abascal.

Moreno defendía entonces que aspiraba a una mayoría suficiente para evitar depender de decisiones tomadas "por un señor desde Madrid". Sin embargo, el resultado electoral ha cambiado por completo el tablero político y ahora necesita el respaldo de los quince diputados de Vox para mantenerse al frente del Gobierno andaluz.

Aunque las conversaciones entre ambas formaciones continúan abiertas, Vox ha elevado la presión sobre el Partido Popular y no parece dispuesto a facilitar la investidura sin un acuerdo previo.

Gavira ha evitado concretar si la entrada de Vox en el Gobierno forma parte de las negociaciones, limitándose a señalar que las conversaciones siguen desarrollándose "medida a medida" y que esa cuestión se abordará más adelante.

Mientras tanto, ha insistido en que el PP debe reconocer públicamente cuál es su único aliado posible. "Moreno solo tiene una opción, que es pactar con Vox y decir abiertamente que su socio preferente es Vox", ha reiterado.

Una investidura más complicada de lo previsto

El rechazo anunciado por Vox deja a Juanma Moreno lejos de la imagen de fortaleza con la que inició la legislatura anterior. Sin mayoría absoluta y sin apoyos garantizados, el presidente popular afronta una negociación mucho más compleja de la que esperaba tras las elecciones.

La primera votación de investidura se presenta, por tanto, con un escenario incierto. Si el bloqueo se mantiene, Moreno deberá volver a intentarlo en una segunda votación, aunque Vox ya ha advertido de que mantendrá el "no" mientras no haya un pacto.

Paradójicamente, el dirigente que durante la campaña insistía en que Andalucía no dependería de Vox se encuentra ahora obligado a negociar precisamente con el partido del que quiso distanciarse. El desplante escenificado por Gavira en el Parlamento evidencia que, esta vez, Juanma Moreno ya no controla en solitario los tiempos ni las condiciones de su investidura.

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