Este lunes 29 de junio comienza la primera sesión del pleno de investidura de Moreno Bonilla en Andalucía. Un mes y trece días después de las elecciones celebradas el pasado 17 de mayo, el presidente de la Junta de Andalucía en funciones se someterá a los designios del Parlamento con una única incógnita: el voto del que será su socio prioritario durante esta XIII Legislatura.

A esta jornada, en la que Moreno será el único que intervenga y donde presentará su proyecto -continuista- de Gobierno, le sucederá un martes en el que el resto de grupos políticos planteará su posición al respecto de si comulga, o no, con lo expresado por el líder del PP andaluz. Las tres izquierdas (Por Andalucía, Adelante Andalucía y PSOE-A) han advertido que no facilitarán a Moreno la llegada a la Presidencia. Vox es su única posibilidad para tal fin, por tanto. Solo necesita que este martes dos parlamentarios de la formación de Abascal voten a su favor. Sin embargo, a juzgar por las últimas declaraciones de los representantes de Vox, el pacto aún podría estar lejos. Quizá es mero despiste. En caso de negativa, el pleno se pospondría 48 horas, situándonos en el próximo jueves, 2 de julio, en el que Moreno solo necesitaría la mayoría simple. Es decir, la abstención de Vox. 

Escollos

El principal escollo parece estar en los deseos de ambos partidos. Por un lado, el del mayoritario, el PP, que pretende gobernar en minoría y con tan solo el apoyo parlamentario de Vox. Mientras tanto, estos, al igual que ha ocuriddo en Extremadura, Aragón y Castilla y León, pretenden entrar en el Gobierno y ostentar un cargo institucional. Ahí es donde comienza el choque.

Un choque que se agrava cuando entran mayores actores en juego. Vox se vende a sí mismo como un partido que defiende a los agricultores. Según su retórica, frente a las grandes multinacionales y políticas comunitarias (europeas) el partido de Abascal practica una política proteccionista para el sector agrario y que brinda seguridad y bienestar a uno de los sectores más castigados de España. Aunque no elevaran el tono ante las múltiples agresiones del magnate y presidente estadounidense, Donald Trump, al sector. Tradicional -y políticamente- de voto progresista, la desafección democrática que salpica a las clases trabajadoras a nivel estatal -y europeo y mundial- se ha canalizado rompiendo con ese tradicional posicionamiento político. No obstante, y tal y como demuestran los datos, Vox no pesca tanto en el campo como le gustaría.

A juzgar por los datos del estudio 'postelectoral elecciones autonómicas 2026. Comunidad autónoma de Andalucía', elaborado por el CIS tras los comicios del pasado 17 de mayo, la primera opción de los agricultores en los comicios fue el PP andaluz, con un 34,8% de los votos. Muy lejos se quedó la formación de Gavira, que obtuvo tan solo el 8,2% de los mismos.

Sin embargo, el discurso de la formación que en Andalucía encabeza Gavira redunda en torno al "campo". De este modo, el pasado sábado en la Saca de las Yeguas de almonte (Huelva), este mismo expresó sobre el acuerdo que pasa por "la defensa del campo, la bajada de impuestos y la prioridad nacional". Asimismo, hizo referencias a que pretende reproducir los "buenos acuerdos" alcanzados en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde Vox ostenta la Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia, y Agricultura, Ganadería y Medio Natural (en Extremadura); Agricultura Ganadería y Alimentación, y Medio Ambiente y Turismo (Aragón); Consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, y Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental (en Castilla y León). En Extremadura y en Castilla y León, además, ostenta sendas vicepresidencias.

Presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla / EP
Presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla / EP

Oposición del sector

Pese a los deseos de los de Abascal y las reiteradas alusiones a este sector agrario, los profesionales se han manifestado en Andalucía en contra de que la formación ultra se haga con estas responsabilidades en nuestra comunidad.

Al principio de las negociaciones entre ambos partidos, las organizaciones agrarias Asaja, COAG, UPA y distintas cooperativas advirtieron en un comunicado conjunto que no querían "cambios" en la Consejería de Agricultura que dirige en funciones Fernández Pacheco. 

El sector consideraba algo "fundamental" el "garantizar la continuidad de los equipos de decisión y gestión que han venido trabajando en la Consejería de Agricultura". Es decir, que frente a las voces que apuntaban a que Agricultura pudiera ser la cesión de Moreno a Vox y frente a los deseos de los ultras, los agricultores decidieron poner la venda antes que la herida y no claudicar ante lo que definen como un "pilar económico, social y territorial" de Andalucía.

Su peso en el valor añadido bruto, en el empleo y en la vertebración del medio rural exige una acción política estable, rigurosa y plenamente coordinada con quienes representan a agricultores, ganaderos y empresas cooperativas agroalimentarias".

Papel de la UE

Uno de los principales temores de las organizaciones agrarias pasa por el rechazo de Vox a las políticas que dirige Europa, lo que supone un eje estratégico para el sector andaluz: "En los últimos años, la colaboración entre el sector y la Administración andaluza ha permitido construir posiciones comunes, defender con firmeza los intereses de Andalucía y trasladar ante las instituciones nacionales y europeas una voz unitaria en asuntos estratégicos para nuestra economía, siendo la agricultura y la ganadería un pilar estratégico tanto a nivel económico como social".

"Esta continuidad resulta especialmente relevante ante la propuesta de reforma de la PAC posterior a 2027 y el nuevo Marco Financiero Plurianual, que pueden suponer un cambio profundo en la configuración de la Política Agraria Común y en sus instrumentos de financiación. Andalucía, como principal región productora agraria de la Unión Europea, se juega mucho en este proceso. A ello se suman otros retos de enorme trascendencia: la rentabilidad de las explotaciones, el relevo generacional, la falta de mano de obra, la digitalización y la innovación, las inversiones en materia de agua en un contexto de cambio climático, la reducción de la burocracia, la defensa frente a la competencia desleal de terceros países y el reconocimiento de la función social, económica y ambiental del sistema agrario andaluz".

"Las organizaciones firmantes apelan, por tanto, a que la nueva etapa política preserve el trabajo ya realizado, mantenga los cauces de diálogo consolidados y asegure la estabilidad necesaria para afrontar los desafíos decisivos que tiene por delante el sector agroalimentario andaluz".

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