Curro Troya -foto de portada- es un prestigioso periodista malagueño. De criterio propio y "poco agradador" -como él mismo se define- de cualquier tipo de poder, defiende su independencia y su opción sexual como parte integrante de su libertad y personalidad. Su labor informativa y su actitud vital está muy encima de las "sugerencias" de instituciones o de presiones de cualquier tipo. Algún "palo" ha recibido por ello sin que sus convicciones hayan sido debilitadas. Nunca ha negado su condición gay sino que además lo ha expresado públicamente reiteradamente, como no podía ser de otra forma.

Activo en las redes y polemista respetuoso
Troya además de analista político y experto en comunicación institucional, es un gran usuario de redes sociales especialmente de Twitter donde habitualmente expresa sus opiniones o rebate la de otros. Participante en debates en televisión, programas radiofónicos y columnas de prensa, sus aseveraciones de profundo perfil democrático aunque críticas y a veces caústicas, se reciben en algunos casos con recelo pero siempre con respeto.

Podemos y su discurso "terrorista"
Un respeto al que una alta cargo del PP malagueño le ha faltado por mucho interés en que se tenga ahora en desmentirlo. Todo sucedió cuando la vicepresidenta de la Diputación, tercer teniente de alcalde y portavoz municipal del PP en el Ayuntamiento de Fuengirola, Ana Carmen Mata Rico, criticó el pasado domingo en su cuenta personal de Twitter que de la portada del diario El Mundo con la manifestación de Podemos en la Puerta del Sol de Madrid se derivaba que el discurso de esa formación se asociaba a la apología al terrorismo. Troya, al que no se le conoce afinidad partidista alguna, censuró el comentario contra Podemos vertido en el tuit de la dirigente del PP.



"Ya está el plumas"
Tras esa entrada del periodista la respuesta de Ana Carmen Mata Rico no pudo ser más despectiva al expresar un agresivo "Ya está el plumas". Al momento numerosos tuiteros, entre ellos periodistas, defendieron la actitud de Troya y censuraron fuertemente el insulto de la vicepresidenta tachándolo de homófobo. Y es que aunque la diputada, posiblemente consciente de su metedura de pata, intentó posteriormente hacer creer que "el plumas" era una expresión literaria, nadie entendió que era ese su objetivo. El calificativo es el que es y no admite otra consideración.



No pide disculpas
Tras un rifirrafe tuitero hubo quienes le exigieron que pidiera perdón y otros llegaron mas lejos exigiendo su dimisión. Lo cierto es que hasta el momento la diputada popular no ha pedido disculpas ni parece que tenga intención de hacerlo. Y es que pensará la dirigente del PP malagueño que si lo hace, estaría reconociendo que ofendió a una persona simplemente por aportar una opinión distinta a la suya con un tinte homófobo que no ofrece duda alguna.