[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=qit9OydzAnA&feature=youtu.be[/youtube] Vino, vio y bailó. Y triunfó. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría visitó este miércoles la Feria de Abril y, con un desparpajo que pocas veces se ve en los políticos que habitan las alturas, se arrancó por sevillanas en una distinguida caseta particular que visitó con compañeros de partido como Antonio Sanz, que también hizo sus pinitos, o Juan Ignacio Zoido, que no llegó a tanto pero estuvo jaleando con las palmas. En ediciones anteriores se ha visto por esa misma caseta a dirigentes socialistas como Manuel Chaves, Gaspar Zarrías o Magdalena Álvarez. Este año parece que no: con tanto ERE y tanto juez pisándoles los talones no deben andar los cuerpos socialistas con muchas ganas de bulla. Mientras tanto, viendo ayer a los populares divertirse como niños chicos nadie habría dicho que está cayendo la que está cayendo en el PP: Bárcenas, Rato, Trillo, Pujalte... Claro que a lo mejor justamente por eso los pobres se lanzaban al tablao con tanta determinación, qué diablos, un día es un día y si los hay que se dan a la bebida para olvidar, ¿por qué no darse al baile para olvidar? La vicepresidenta bailó y se fotografió amablemente con algunas espontáneas de la caseta, no se sabe si votantes del PP, simpatizantes de Soraya por ser mujer y mandar tanto o simples ciudadanas de esas que jamás renuncian a una foto o un baile con alguien del famoseo, sea quien sea. Fuentes de cierta solvencia aseguran incluso que una de las señoras que el miércoles se fotografió con Soraya había sido vista haciendo lo mismo el martes ¡con la líder de Podemos Teresa Rodríguez! Expertas consultadas por esta redacción concluyen, no sin alguna severidad, que Sáenz de Santamaría tiene, ciertamente, que depurar todavía su técnica y ajustar con mayor precisión el engranaje de sus pasos, pero admiten que la vicepresidenta apunta maneras, empuje, desenfado y, sobre todo, ese saludable puntito de falta de vergüenza sin el cual no se debe salir a escena, sea la escena de la feria o sea la escena de la política. Bien, en cualquier caso, por la vicepresidenta. ¡Menos baile y más Estado del Bienestar!, podría haber pensado, al observar tanto jolgorio popular, algún esquinado socialista que anduviera por allí. Pero lo cierto es que no, que esa noche no se les vio. Quién sabe, andarían por ahí bebiendo para olvidar.