Estamos ante la legislatura 3.0 de Moreno Bonilla.
No reedita la legislatura de la mayoría absoluta, sino la primera, la que cogobernó con ciudadanos y en la que construyó su personaje político, materializado en la famosa vía moderada andaluza.
Ahora, sin embargo, esa conversión, es diferente. El gobierno con vox, ya en sus primeros meses de andadura, está provocando en Moreno una evolución. Del perfil moderado que teníamos durante estos últimos años el trasvase será hacia un Moderado gruñón. Un perfil conservador más típico, menos moderno y más clásico, casi tradicinoalista.
Y la crisis de Ceuta es el ejemplo de ello.
Con el escenario madrileño de fondo, donde feijoo está tratando de morder tanto a ayuso como a Abascal, Moreno piensa en el escenario de las municipales del 27. El PP andaluz quiere repetir lo que ocurrió en las autonómicas, y para ello tiene que quitarle altavoz a Vox. Con una opinión publica cada vez más derechizada, fruto de socializar en las redes que nunca sociales, Moreno es cada día, un poco menos moderado
La crisis de Ceuta le ha dejado en evidencia. Ha pasado de aceptar la ley, pedir cumplirla y criticar a Vox, a comprar enteramente su discurso.
Ya no hay derechos humanos de por medio ni cálculos para obtener la Junta de Andalucía. Esa crítica a la prioridad nacional quedó lejos. Esta asumida. Ahora, de lo que se trata, es de pugnar con los ultras en las municipales, y Moreno cree que copiando su discurso les quitará electorado. Aunque la historia dice lo contrario.
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