Alberto Núñez Feijóo definió a Moreno Bonilla este fin de semana como un buen portero para Andalucía, justo después de que el portero de la Real Sociedad, Unai Marrero, se convirtiera en el héroe de la final de la Copa del Eey tras parar dos penaltis al Atlético de Madrid.
Me quedo mejor con la metáfora que utilizó al respecto Javier Aroca: Moreno es, en Andalucía, el portero de la extrema derecha.
Mientras que Moreno acude a televisiones nacionales a decir lo que en Andalucía no podría decir, con Ana Rosa Quintana o Susana Griso el presidente andaluz va diciendo que, por ejemplo, en Andalucia el problema de la vivienda no son los grandes tenedores, porque aquí "no los hay". Todo ello mirando a los ojos a una señora que tiene al menos 44 pisos en Sevilla, con los que casualmente hace negocio. Eso, sin dejarnos atrás las más de 500.000 viviendas vacías en manos de fondos buitre para especular.
A Susana Griso le dijo que en Andalucia él no había vivido movilizaciones en su contra durante su mandato, justo cuando la pasada semana se movilizaron decenas de miles de andaluces por la sanidad pública en todas las provincias andaluzas, esto sin dejarme atrás a los bomberos forestales, profesorado educativo, los mayores por la dependencia, madres con niños y niñas con necesidades especiales… movilizaciones que se invisibilizan en la Cadena Pública, también en pie de guerra por la injerencia política.
Y mientras Moreno se transformaba en Juanma con la ayuda del maquillaje televisivo, las izquierdas acudían a la feria de Sevilla, una parada “obligatoria” en campaña, al igual que fue la Semana Santa para Moreno, y donde el presidente faltó a la tradicional recepción de los sindicatos en su caseta. Una celebración a la que Moreno sí acudió años anteriores
Sí se presentó Moreno al dia siguiente, justo cuando lo hizo el que podría ser su próximo vicepresidente, Manuel Gavira, el portavoz de Abascal en andalucia
Moreno, que fue el primer presidente autonómico en institucionalizar a la extrema derecha, sirviéndose de ellos para llegar a la Junta y pactar presupuestos, ahora quiere renegar de ella, mientras los ecos de los pactos autonómicos en Extremadura y Aragón le pisan los talones en la campaña andaluza